Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.
Hoy les voy a contar mi última experiencia.
El domingo 7 fueron las elecciones como todos sabéis. Por cosas de la vida me designaron formar parte de la Mesa electoral como PRESIDENTA. La condición de miembro de la Mesa electoral tiene caracter obligatorio. No puedes faltar a no ser por una excusa justificada y siempre y cuando esté documentada.
Se podría decir que yo tenía una escusa justificada, pero creí una buena oportunidad la que me estaban dando. ¡¡¡¡¡Una velada en la Mesa Electoral !!!!! Se quejan de que los musulmanes no nos integramos en la sociedad, ¿Qué mejor oportunidad que esta?
No niego que en el fondo tenía mis dudas ante la reacción de la gente. Pero fue mejor de lo que esperaba.
Nada más entrar por la puerta del colegio donde me tocaba formar parte de la Mesa el policía me recibió con un alegre "buenos días".
Pregunté en la mesa que me tocaba y me acerqué para presentarme. Había sólo una señora que era mi primera suplemente, en el caso de que yo no hubiera asistido.
La señora era muy simpática y muy abierta, eso me ayudó a entrar rápido en confianza.
Luego apareció mi segunda suplente y una de las suplemente del segundo vocal. No apareció nadie más. Entre ellas se quedaron de acuerdo y se quedaron conmigo las dos suplentes mías, y dejaron ir a la suplente del segundo vocal. Más que nada porque se le veía en la cara de la señora que lo último que quería era quedarse y las otras dos mujeres estaban muy animadas y no les importaba.
La señora era muy simpática y muy abierta, eso me ayudó a entrar rápido en confianza.
Luego apareció mi segunda suplente y una de las suplemente del segundo vocal. No apareció nadie más. Entre ellas se quedaron de acuerdo y se quedaron conmigo las dos suplentes mías, y dejaron ir a la suplente del segundo vocal. Más que nada porque se le veía en la cara de la señora que lo último que quería era quedarse y las otras dos mujeres estaban muy animadas y no les importaba.
Mi segunda suplente era una chica joven, quizás unos años más que yo. Tanto ella, como la señora mayor eran muy abiertas y muy simpáticas. No puedo decir que me aburriera en ningún momento del día. A la chica joven, Bea, le encantaba escuchar las historia de Julia, la señora mayor, y preguntarme sobre mi religión, como me convertí.... Decía que le gustaba aprender, saber, conocer y culturalizarse.
Julia era una señora encantadora, con una vida llena de experiencias que parecían de película. Nos hacía reír con sus anécdotas. Su forma de contar su vida nos dejaba a Bea y a mi enganchadas como si estuviéramos viendo una novela y estábamos pendiente del final. Así estábamos en los ratos donde no venía nadie a votar.
Julia era una señora encantadora, con una vida llena de experiencias que parecían de película. Nos hacía reír con sus anécdotas. Su forma de contar su vida nos dejaba a Bea y a mi enganchadas como si estuviéramos viendo una novela y estábamos pendiente del final. Así estábamos en los ratos donde no venía nadie a votar.
Había otras cinco mesas más, pero ninguna tan animada y divertida como la nuestra. Una señora de la mesa de en frente se nos acercó a felicitarnos porque le parecía increíble lo bien que nos lo estábamos pasando y la química que había desde un principio entre nosotras tres.
Una de las representantes del PSOE se sentó a una mesa. Ella no tenía que hacer nada, sólo estar por la mesa y ver cómo van las votaciones. Se levantó de la mesa donde estaba y se vino a la nuestra. Luego nos contó que se estaba aburriendo un poco y como me vio a mi siempre sonriendo pues se animó a venir a nuestra mesa. La verdad que no se arrepintió, sobre todo cuando Julia empezó a deleitarle con sus historias. Estaba fascinada.
Sobre la gente que venía a votar, estaba preparada para recibir malas caras. Entendía que no todo el mundo soportaría que una mujer musulmana con pañuelo sea la presidenta de la mesa dónde le ha tocado votar y que encima que tuvieran que dirigirse en todo momento a mí. Pero para mi mayor sorpresa, esas caras no me las encontré. Sólo un señor mayor se resistía a darme el DNI a mí, jejejeje. Se lo quería dar a Julia, que en este caso, estaba de segunda vocal, y Julia le decía al señor que tenía que dárselo a la presidenta no a ella, y el señor no le hizo nada de gracia. Pero aparte de eso, no me encontré con ninguna otra mala cara. Sólo la mala cara de alguna que otra persona que quería meter su voto y mi obligación como presidenta es comprobar que mete uno solo, por tanto debo meter yo el voto.
Lo que más me sorprendió, y me dio mucha alegría fue el caso de dos mujeres. La primera de ella vino a votar a mi mesa y antes de irse dijo: - Ojalá esto lo hicieran más a menudo, poner mujeres como ella en sitios así.
Julia, que no se calla nada, le contestó: - Pero señora, si ella es canaria.Yo quizás le di otro significado, pero desde mi punto de vista, la señora no se refería a mi nacionalidad, sino a mi religión. Le gustó el hecho de que una mujer con velo pudiera trabajar cara al público, o en este caso, trabajar en una Mesa Electoral.
La segunda mujer fue un caso parecido. Se acercó a mi mesa y me preguntó si tenía que votar en ella, porque no estaba segura. Mientras revisábamos si estaba en la lista la señora me felicitó por estar aquí y también comentó que le gustaría ver mujeres así más a menudo.
Cuando le dije que no se encontraba en mi mesa, que debía votar en una de las primeras la señora se fue fastidiada. Nos dijo que ella quería votar en la mesa donde estaba yo, y que se iba con las ganas.
Cuando le dije que no se encontraba en mi mesa, que debía votar en una de las primeras la señora se fue fastidiada. Nos dijo que ella quería votar en la mesa donde estaba yo, y que se iba con las ganas.
Estos dos casos demuestran lo equivocado que están algunos empresarios que creen que pierden ventas por contratar a una mujer velada.
Hace tiempo vi en un reportaje la historia de una empresaria que contrató a una chica con velo para su empresa. Era una óptica, y la chica trabajaba cara al público de turno de tarde. La empresaria cuenta que al principio no estaba muy segura si había hecho bien, pero en cuanto se dio cuenta que sus ventas empezaron a aumentar en el turno de tarde, vio que era la mejor contratación que había hecho. Y ahora estaba muy contenta con tener trabajando para ella a esta chica velada.
Como esos casos, hay muchos. Personalmente conozco el caso de una hermana que trabajó en una panadería y las ventas aumentaron desde que ella empezó a trabajar ahí. ¿Por qué? No lo sé, el caso es que demuestra lo equivocada que está mucha gente.
No me arrepiento de esta experiencia. Me ha gustado mucho y creo que ha sido muy positivo no solo para mí, sino también para los demás.A la gente le ha gustado ver a una mujer con velo cara al público y eso me hace tener esperanzas de que la cosa pueda cambiar. Esta experiencia, una vez más, me ha demostrado que se puede vivir y convivir con todo el mundo con respeto. Tenemos muchas cosas a nuestro favor y mucha gente a nuestro favor. Sólo queda que las musulmanas se animen a enfrentarse al mundo y sean ellas las primeras en comportarse de una manera normal para conseguir que la gente nos vean como una persona más en esta sociedad y no nos miren con miedo o desconocimiento.
Pienso que depende mucho de nosotras, y esperar en el sofá a que todo cambie solo o que alguien lo haga por nosotras no es la solución.
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Salam hermana.
ResponderEliminarMe alegro que su participación en la jornada electoral transcurriera sin problemas.Inshallah lo que usted vivió sirva para abrir los ojos a muchos y muchas de nuestros y nuestras hermanas respecto a cual suele ser la mayoría de las veces la actitud de nuestros vecinos los kafirs.Si nosotras actuamos de buena fé con ellos, si dejamos de lado los prejuicios y les abrimos los brazos, también ellos harán lo mismo.Los kafires actuan a veces mal con nosotros los musulmanes por ignorancia, por desconocimiento, y esta en nosotras las hermanas y en nuestros hermanos demostrarle el verdadero mensaje del Islam.Claro que no siempre podemos conseguirlo, porque a quién Allah extravía nada ni nadie podrá guiarle,pero es bueno intentarlo para al menos llevar una coexistencia pacífica.Y para ello no hay mejor ejemplo que la figura de nuestro amado profeta (saw) quién siempre obsequió con sonrisa,palabra dulce,gesto amable a toda aquella persona que se le acercara,aunque esta persona le insultara o insultara a nuestra bella religión.Hermana inshallah nunca olvidemos tomar el ejemplo de nuestro amado profeta (saw).Nuestros vecinos kafires el día de mañana pueden ser nuestros hermanos en el Islam,ya sólo por eso,que sólo Allah sabe si sucederá o no,debemos actuar con ellos siempre de buenas maneras,incluso cuando recibamos malas palabras,malos gestos,SIEMPRE CON EL EJEMPLO DE NUESTRO AMADO PROFETA (SAW) EN NUESTRA MENTE.
Que Allah le bendigue.
Su hermana en el Islam,Helena.
Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh. Te doy toda la razón hermana. Insha Allah tus palabras lleguen dentro de todas las hermanas y hermanos.
ResponderEliminarSalam alaikum wa rahmatu Alah wa barakatu,
ResponderEliminarestoy totalmente de acuedo con vosotras, hermanas.
Sí nosotr@s nos movemos entre ls kafirs, con el ejemplo del Prfeta ( que la paz de Alah sea sobre él), como dice la hermana Helena, estos kafirs pueden ser mañana nuestros hermanos, y solo por nuestra forma de actuar.
Adentrarse, enseñar a los demás lo que somos exterioramente ( y interiormente), es una forma de da'wa. Muchos podran aprender, aclararse, y comprender.
Es a partir de aquí donde hay respeto y convivencia, hamdulilah, sin dejar nuestro Din.
Baraka alahu fik hermana Tasnim, por escribir este artículo.
Queda demostrado que si no nos movemos y nos quedamos al "sofa", lógicamenete no haremos nada, pensando que "esos"no me aceptaran en el trabajo, o me diran "eso y aquello" y por eso no ire´... etc ...
Baraka alahu fikum hermanas :)
Wa alaikum salam wa rahmatu Alah wa barakatu
¿Quienes son "ls kafirs"? ¿Nosotros?
ResponderEliminarKafirs son los incrédulos
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