viernes, 27 de febrero de 2009

La delicadeza y la galantería con sus esposas

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso

Uno de los actos de delicadeza y galantería, es llamar a la esposa con los nombres que ella prefiere, o llamarla con su nombre en diminutivo, para hacerlo más llano y harmonioso, o sea, más familiar y tierno. Y el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, estaba diciendo a ‘Âisha: "¡‘´esh!, Ÿibrîl (AS) (El Arcángel Gabriel) está aquí, y te da los saludos (te saluda)" Hadîz correcto con concordancia. Además, solía llamar a ‘Âisha "Homayrâ´". Y "Homairâ´"es el nombre diminutivo de Hamrâ´, con el que se suele significar "mujer blanca" como dijo [Ibn Kazîr] en "El Fin Último". Y Ad·Dahabiyy dijo: Al-Hamrâ´ en el dialecto / la lengua de la gente de Al-Hiÿâz significa la mujer blanca con rojez, lo que era raro entre ellos. Así pues, el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, mostraba su ternura a ‘Âisha llamándola con aquellos nombres diminutivos y harmoniosos. Y en Sahîh Muslim se recoge el Hadîz de ‘Âisha sobre el ayuno en el que cuenta: "El Mensajero de Al·lâh (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, besó a una de sus mujeres mientras estaba en ayuno, y ella se puso a reír, que Al·lâh esté complacido con ella." También en el Hadîz de ‘Âisha en el que dijo: "el Mensajero de Al·lâh (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, cuenta: "…entonces mencionó unas palabras que significan que el más completo creyente, es el que tiene mejores virtudes morales y es más tierno con su familia / su esposa". A través de estos hadices queda de manifiesto cuán tierno era el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, con sus esposas y , concretamente, el delicado comportamiento que tenía con ella – es decir con ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella - y lo bien que la trataba.

También, otra muestra de galantería y delicadeza era ofrecer alimento, pues el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, dijo: "Ciertamente, cualquier cantidad que gastes de tu dinero, se considera una limosna, incluso el trozo de comida que pones en la boca de tu mujer." Ese trozo de comida que llegas a introducir en la boca de tu mujer con tus manos, no es sólo algo con el que te ganas su corazón, y una forma de cooperación con la esposa, sino también, se considera una limosna con la que te ganas la recompensa de Al·lâh, Alabado y Ensalzado Sea. Entonces, ofrecer alimento a la esposa es una forma de galantería y un gesto tierno. Y esto tiene un buen efecto psicológico en la esposa.

Y voy a preguntarte, hermano... y a cualquier hombre… ¿qué requiere de ti semejante trato? Nada, solo un buen talante, un buen referente, una demanda de recompensa, una cooperación buena, y una construcción del alma. Y es que la ley islámica te ordena ser galante y tierno, dado el papel que ello desempeña en unir los corazones y estrechar los vínculos.

Es muchísimo lo que hemos leído sobre la biografía del amado Mohammad (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, en el campo de la educación, la fe, la política, lo militar, o sobre la economía... pero hay pocos libros y ediciones sobre la biografía del Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, que hablen de su hogar y cómo era su relación con sus esposas.

Todo aquel que se fije con rigor en el campo de las relaciones familiares en la vida del bienamado Mohammad (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, observará que hay muchas cosas que necesitamos de una manera imperiosa en nuestra realidad actual, y que si las lleváramos a la práctica, conducirían a estabilizar nuestros hogares, y a fortalecer nuestras relaciones matrimoniales. Y vamos a dar algunos ejemplos en este trabajo acerca del respeto del Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, a los sentimientos de la esposa y su apreciación, y cómo manifestaba su amor a sus mujeres. Y así, la señora ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella, preguntó al Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, ¿cómo es tu amor hacia mi? Entonces dijo, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, "como el trenzado de una cuerda" entonces le preguntó: "¿como es el trenzado de una cuerda?" le dijo: "es invariable"... es decir, no se altera. Y el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, describió a ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella, describió su amor como el trenzado de la cuerda, es decir, el amor seguía estando entrelazado en su corazón, y aquellas palabras, sin duda, han hecho que la esposa sintiera felicidad al saber los sentimientos de su marido, con la descripción mencionada. E imaginamos los sentimientos de ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella, y la felicidad que sintió cuando oyó aquellas palabras, a pesar de que ella supiera de antemano que para el amado Mohammad (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, ella era su amor preferido. También, ella le oyó muchas veces diciendo que ella es la favorita entre todas las mujeres, como la preferencia de las gachas de avena sobre las otras comidas.

El hombre tiene una manera especial de expresar sus sentimientos, que es diferente a la de la mujer dada su particular naturaleza, ya que la mujer cuando quiere expresar sus sentimientos, los manifiesta verbalmente diciendo "te amo"… "te hecho de menos".... "te necesito", y repite estas palabras muchas veces a su marido. En cambio, cuando el hombre quiere expresar sus sentimientos, entonces lo hace con el trabajo y produciendo algo, y rara vez lo expresa con palabras. Por ejemplo, si el hombre quiere hacer llegar a su esposa que él la quiere, le compra lo que necesita, o comprando ciertas comidas o bebidas para la casa, o muebles... Esto es, para el hombre, una forma de expresar su amor.

Por supuesto, éste es un hábito negativo en el hombre del que el noble Mensajero se desmarcó. El hecho de que el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, describiera su amor y sus sentimientos a ‘Âisha, significa que él se mostraba tierno con ella, que se mostraba galante y le hacía llegar a su esposa lo que ella esperaba oír de su esposo y amado, y esta es una manera maravillosa en el trato entre parejas. En relación con esto, "Ibn ‘Asâker" narró de la señora ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella, que el Mensajero, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, le dijo: "no me importa la muerte, después de saber que tu serás mi esposa en Al-Ÿanna (El Paraíso)"... ¿Cómo debió ser el ánimo de ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella, y sus sentimientos al oír esas palabras que le hicieron sentir seguridad y esperanza en el amor y en el afecto, tanto en la Vida Mundana, como en la Última?

Tenemos el caso de Al-’Âs Ibn Ar·rabî‘, el marido de Zaynab la hija del Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, cuando salió de La Meca huyendo del Islam, ella le envió un mensaje instándole a volver a Makka y entrar en el Islam. Entonces él le envió un mensaje en el que le dijo: "Te juro por Al·lâh que para mi, tu padre no es culpable y no hay mayor deseo para mí, mi querida, que recorrer un mismo camino contigo. Sin embargo, odio que digan de ti que tu marido decepcionó a su gente, por eso espero que perdones y comprendas." Es evidente que el mensaje viene a decir que él, Al-’Âs, quería a Zaynab, y la prueba de esto es que quería recorrer con ella el mismo camino, no importa cuál fuera ese camino, y que además él odiaba oír a la gente decirle aquello que fuera a entristecerla, y al final le pide que le perdonara y le comprendiese. Por ese amor, Zaynab pudo ir en su busca, y traerlo con ella convertido al Islam.

Algunos escritores argumentan que occidente respeta a la mujer, poniendo como ejemplo el hecho de que el marido abra la puerta del coche a su mujer, a pesar de que eso aparentemente pueda serlo, sin embargo, pero una persona madura descubrirá fácilmente que en muchas otras vertientes, dan un trato humillante a la mujer y le faltan al respeto. Y nosotros los musulmanes, no nos planteamos la cuestión de la lucha entre el hombre y la mujer, sino que cada uno de ellos completa al otro, y en consecuencia, decimos que el respeto debe producirse por ambas partes. Y tenemos un ejemplo sobre esto, en nuestro amado Mohammad (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, cuando su esposa, la señora Safía, lo visitó durante su devoción nocturna en la mezquita en los últimos diez días de Ramadán, y habló con él por una hora y después, cuando se incorporó para irse, el Profeta (SAAWS), que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, se incorporó y la acompaño hasta la puerta en su despedirla. Y existe otra narración en la que le dijo: "espera a que te acompañe", y su casa estaba en Dâr Osâma, y entonces salió en su compañía. Nuestra aspiración, con estos ejemplos, es que el respeto reine en la pareja, porque el respeto es el secreto de la continuación del amor matrimonial, y la continuación de la estabilidad familiar.

¡Cuán bonita sería la vida matrimonial, si la pareja se tratase de esta manera! ¡Y cuán necesitados estamos de abrir las páginas de la historia profética e islámica para descubrir las teorías más hermosas en las artes matrimoniales!

¿Cómo trataba el Mensajero de Al·lâh a sus mujeres?

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso

Todos nos preguntamos cómo trataba el Mensajero de Al·lâh a sus mujeres y cómo era de equitativo con ellas.


El Mensajero de Al·lâh, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, las hizo felices a todas ellas porque sabía cómo tratar a la mujer, penetrar en su alma sensible y tratarla con una cálida pasión ayudándola a trabajar para su religión y su vida.


¿Qué podemos decir de las esposas del Mensajero… nuestras creyentes madres?…Si ojeamos los libros de biografía profética que tratan de las mujeres del Mensajero de Al·lâh, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, encontraremos que la mayoría de estos libros tienen una descripción común para todas ellas: "las que ayunan mucho, rezan mucho de madrugada…". Por tanto, se caracterizaron por su acercamiento a Al·lâh y las plegarias que a Él le dirigían de noche, por eso merecieron este gran honor… merecieron ser las Madres de los Creyentes, las mujeres del Querido Mensajero de Al·lâh en la vida mundana y la última vida… ellas pusieron en orden su relación con Al·lâh y, de este modo, Al·lâh organizó los asuntos de todas ellas tanto en la vida mundana como en la otra vida.


¡Hermanos! ¿qué decir, pues, de nosotros?


Sé que muchos de los que están leyendo mi mensaje están casados, y si no lo están, puede observas al segundo las minuciosidades de la vida conyugal a través de sus padres, sus amigos, etc.… ¿Por qué escasea hoy día la felicidad conyugal? ¿Acaso es un defecto de nuestro tiempo? No… es un defecto nuestro, hombres y mujeres, es la felicidad que destruimos con esta civilización materialista olvidando nuestra religión y nuestra civilización islámica y alejándonos de las enseñanzas de nuestro querido Mensajero… alejándonos de nuestra religión… cometiendo los pecados en público y en secreto, nos escondemos de la gente cuando cometemos las infracciones, pero ni nuestros ojos ni nuestros corazones han tenido en cuenta ni siquiera por un momento la vigilancia del Creador.


Entonces, ¿Qué debemos hacer ahora si queremos restaurar el amor en nuestra vida conyugal?
Existe un solo camino… el camino de Al·lâh y su Mensajero… entonces, cada marido sentirá el amor de su esposa y percibirá el sentido de la felicidad conyugal que Al·lâh estableció, y de la que nosotros, por culpa de nuestra ignorancia, nos desviamos.


De allí, hermanos, me vino la idea de esta serie "En la Casa del Mensajero" que dedico a todo marido y a toda esposa que se alejó, pero que aspira a recuperar el amor… Mi deseo es que sigáis esta serie… ¡y que Al·lâh os bendiga!


Que los Rezos de Al·lâh y Su Paz sean derramados copiosamente sobre nuestro Profeta Mohammad, sobre su familia y compañeros.

Musulmanas y españolas

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jueves, 26 de febrero de 2009

martes, 17 de febrero de 2009

LIBRO: La mujer en el Islam.Refutando los prejuicios más comunes


LIBRO: La mujer en el Islam y en el Judeocristianismo




NUEVA CIRCULAR

Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.

Se comenta que hay una nueva circular rondando en la Policía Nacional donde indica que ya no es necesario presentar el certificado de la mezquita para hacerte el DNI con hiyab.

Intentaré conseguir copia de ese circular insha Allah para que podais tenerlo.

Un saludo!!!!

lunes, 9 de febrero de 2009

La menor que atacó a Zoraya es condenada por vejaciones

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso

La menor que atacó a Zoraya es condenada por vejaciones

Cumplirá una pena de 10 meses de libertad vigilada más dos años de alejamiento


Otra menor fue absuelta al no probarse su implicación en los ataques a la joven musulmana. Jonay Rodríguez


MIGUEL ÁNGEL AUTERO SANTA CRUZ DE TENERIFE La joven de 14 años que se vio implicada en un caso de xenofobia o islamofobia por el acoso y las agresiones a las que sometió a una mujer, natural de Tenerife y vecina del barrio de La Salud durante los años 2006 y 2007 -y a la que en su momento llamamos Zoraya para preservar su verdadera identidad-, por la condición de la víctima de ser creyente musulmana y llevar cubierta la cabeza con un hijab, ha recibido una sentencia de culpabilidad en el juicio que se seguía contra ella en el Juzgado de Menores número 1 de Santa Cruz de Tenerife. El magistrado juez ha considerado probados los hechos de los que se le acusaba y le ha impuesto una pena de diez meses de libertad vigilada y la prohibición de acercarse tanto a la víctima como a su marido y a los dos hijos de ambos, durante un tiempo de dos años. Otra menor que había sido enjuiciada en la misma causa ha sido absuelta después de que no resultara acreditada su participación en los hechos, según recoge la sentencia que se ha hecho pública esta semana.





Otros implicados. En los hechos se encuentran implicadas otras dos mujeres, familiares de la ahora condenada y mayores de edad, que se encuentran a la espera de que se resuelva el juicio en la correspondiente jurisdicción, aunque de momento mantienen sendas órdenes cautelares de alejamiento respecto a las víctimas.En la vista celebrada el pasado 26 de enero se juzgó a la menor por los hechos que acontecieron a partir de abril, mayo y junio de 2007 y no así por los otros hechos ocurridos en 2006 dado que la acusada contaba en ese entonces con trece años y por lo tanto no se la considera responsable penalmente de sus actos, tal y como recoge la Ley de Responsabilidad Penal del Menor de 2001.


Así, la sentencia recoge como hechos probados que en una serie de ocasiones, entre los meses citados de 2007, "con la intención de menoscabar la dignidad personal" de Zoraya "e incidiendo en que ésta profesa la religión musulmana, se dirige a ella cuando se la encuentra en las inmediaciones de su domicilio con expresiones como mora de mierda, Bin Laden, vete al desierto, muerta de hambre, así como sacarle la lengua" (un gesto grave de ofensa dentro del ámbito islámico).


El 9 de agosto de 2007, la procesada en compañía de la otra imputada, y absuelta ahora, "se acercó al marido de Zoraya, cuando éste salía de una tienda, y con la intención de atentar contra su dignidad le dijo que era un maricón y un moro de mierda". Ante la reiteración de los hechos, y dado que en diciembre de 2006, Zoraya había sufrido una brutal agresión por parte de las cuatro implicadas en este caso, "la víctima sufrió un cuadro de agravamiento del trastorno adaptativo que sufría desde entonces", convirtiéndose en agudo con cada episodio que se repetía y que le ha ocasionado -según los informes de los facultativos que la han valorado desde entonces- "un cuadro crónico de estrés con hipervigilancia, para cuya recuperación aún se encuentra bajo tratamiento farmacológico por sus cuadros de pánico ante la idea de salir a la calle, ansiedad, conducta de evitación, alteración del sueño y sentimiento de culpabilidad".


El día en el que se celebró la audiencia, tal y como informó este periódico en su edición del día 27 de enero, y que ahora también recoge la sentencia "la menor negó todos los hechos objeto de imputación, la prueba testifical practicada se reputa clara y contundente para justificar el pronunciamiento condenatorio".La medida impuesta por el magistrado juez considera el entorno familiar de la menor, que es de normalidad, que se encuentra normalmente escolarizada y participa en actividades de ocio promocional por lo que deberá de cumplir la medida de 10 meses de libertad vigilada "a fin de que adquiera las habilidades, capacidades y aptitudes necesarias para un correcto desarrollo personal y social, por lo que deberá seguir el programa formativo-educativo que elabore la entidad pública de reforma", concluye la sentencia.

La opinión

Mujer, musulmana y policía

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso

Mujer, musulmana y policía

Rukshana Begum, de 24 años, origen bangladesí y pionera en Gran Bretaña, asegura que llevar el ´hijab´ aumenta la confianza de la ciudadanía. Noruega autorizará el uso del velo islámico a las agentes de la ley.

08/02/2009 MONTSE MARTÍNEZ

Confianza, igualdad ante la ley, respeto, empatía, y pluralidad cultural; en definitiva, riqueza. Es solo una pequeña selección de los mensajes que, en cuestión de segundos, pueden captar los sentidos de un ciudadano británico al cruzarse por la calle con una mujer policía con hijab el velo islámico. Así lo ha constatado una de ellas, Rukshana Begum, de 24 años, agente de la policía metropolitana de Cambridge y pionera en el Reino Unido del uso del velo mientras va de uniforme.

"Es una experiencia muy positiva", arranca la agente desde el otro lado del hilo telefónico tras insistir en que no puede lamentar, harto al contrario, ningún episodio de racismo contra su persona.

Su contundente valoración funciona a modo de mensaje para sus colegas de Noruega. El Gobierno del país nórdico anunció el miércoles que, tras un informe favorable de la policía, va a permitir el uso de la prenda islámica a las agentes. Uno de los argumentos destacados por el ministerio de Justicia es "aumentar el reclutamiento en el seno de la comunidad musulmana". "Consideramos --argumenta la directora de la Policía, Ingelin Killengreen-- "que la necesidad de aumentar el reclutamiento y de modelar una policía que refleje todas las capas de la sociedad, independientemente de convicciones y etnias, prevalece sobre la exigencia de la neutralidad del uniforme".

Además de Gran Bretaña, solamente Suecia y, en breve, Noruega son los países europeos que permiten el controvertido velo en sus fuerzas de seguridad. El uso en escuelas y otros centros oficiales genera beligerantes debates a lo largo y ancho de la UE. En EEUU está permitido.
La consecución de un sueño

El debate en Noruega surgió el pasado mes de octubre cuando Keltum Hasnaui Missum, una mujer musulmana de 23 años que había trabajado como guardia de seguridad, ingresó en la academia de policía y remitió una carta al departamento interesándose por la posibilidad de trabajar con el hijab.

Poco podía imaginar que su sueño de ser policía y su necesidad de defender el uso de una prenda fundamental para su identidad religiosa iban a desatar un debate de la envergadura del que se ha producido en la sociedad noruega. Hasnaui Missum llegó a Oslo en el año 2000 y noruegos son sus tres hijos, el más pequeño, un recién nacido de cuatro meses.

Bangladesí de origen

En Gran Bretaña, se permite el uso del hijab desde hace una década pero no fue hasta el 2007 cuando Rukshana Begum decidió ponérselo. De hecho, según el Sindicato de Policías Musulmanes, solamente hay diez mujeres en toda Gran Bretaña que lleven el velo mientras van de uniforme. Originaria de una familia de Bangladés, Rukshana Begum ya nació en Cambridge y su historia vital es un reflejo constante de tesón y determinación. Sus padres pusieron el grito en el cielo cuando dijo que quería ser policía pero ahora su progenitor se enorgullece al verla defender públicamente su religión.


"Me gusta que se me identifique como musulmana", argumenta la joven, practicante desde niña, para asegurar que su opción ha sido muy bien aceptada tanto por parte del colectivo de mujeres musulmanas como de las propias fuerzas de seguridad británicas.


"Quiero demostrar" --añade en la conversación telefónica-- "que siendo una mujer musulmana no estoy oprimida por nada y se me permite ejercer mis creencias con dignidad". Begum no escatima elogios a la policía británica, a la que califica de "flexible", sabedora de que este tema es controvertido en países tan permisivos como Holanda, donde el Parlamento se pronunció en contra del uso de la prenda policía.


Superar la desconfianza


La agente británica hace una última e interesante reflexión. Asegura que las minorías acostumbran a desconfiar de las fuerzas policiales y el hecho de ver a efectivos afines a ellos aumenta la credibilidad y la confianza. "Transmitir que la puerta de la policía está abierta para todos --finaliza Begum-- "con independencia de su origen y religión es muy importante". Y es que Gran Bretaña está a años luz.

Esta noticia pertenece a la edición en papel.

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sábado, 7 de febrero de 2009

Sobre el trato a la mujer

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso


Sobre el trato a la mujer

۞ Fue narrado del Abu Sa’id al- Judri que el Mensajero de Allah (paz y bendiciones de Allah sean con él) dijo:

“Quien tenga tres hijas o tres hermanas, o dos hijas y dos hermanas, las cuide bien y le tema a Allah con respecto a ellas, entrara al Paraiso" (Narrado por Ibn Hibbaan en su Sahih, 2/190)

۞ El Profeta (saws) dijo:

“Las mujeres son las mitades gemelas de los hombres” (Narrado por Abu Dawud en su Sunan, 236, del hadiz de ‘A’ishah; clasificado como sahih por al-Albaani en Sahih Abi Dawud, 216).

۞ Fue narrado que Abu Hurayrah (que Allah esté complacido con él) contoَ que un hombre fue hacia el Mensajero de Allah (saws) y dijo:

“Oh Mensajero de Allah entre todas las personas, ؟quién merece mas mi compania? El respondioَ: “Su madre”. El hombre preguntoَ: “؟Quién luego?”. El Mensajero contestoَ: “Su madre”. el insistioَ: “؟Quién luego?”. El Mensajero replicoَ: “Su madre”. el preguntoَ: “؟Quién luego?”. el Mensajero concluyoَ: “Luego su padre”. (Narrado por al-Bujari, 5626; Muslim, 2548)

۞ El Profeta (SAW) desaprobó que los hombres golpeen a sus esposas, él nunca en su vida golpeó a una de sus esposas, un niño o un sirviente. En su último sermón exhortó a los hombres a ser amables con las mujeres, él dijo:

¡Oh Pueblo! Sus mujeres tienen ciertos derechos sobre ustedes y a ustedes se les ha conferido derechos sobre ellas. Es obligatorio para ellas impedir que alguien entre en su recámara con excepción del esposo y de impedir que una persona que no es del agrado del esposo entre en la casa. Que nunca cometan adulterio.....Ustedes las han tomado como compañeras, cómo un regalo de ALÁH (y mantienen su cuerpo con la anuencia de El); de manera que témanle a ALÁH cuando traten con ellas y guíenlas correctamente.

۞ Abu Huraira (r.a.) cuenta que El Profeta (saws) dijo:

"Ningún musulmán debe enfadarse con su mujer. Si alguna de sus cualidades os disgusta, habrá muchas otras cualidades que merecen vuestro aprecio". (Nail al-Autar).

۞ El Profeta (saws) dijo:
" El mejor de vosotros es el que es mejor hacia su esposa, y yo soy el mejor de vosotros hacia mis esposas" (Narrado por al-Tirmidhi, 3895; Ibn Maajah, 1977; clasificado como saheeh por Shaykh al-Albaani enSaheeh al-Jaami, 3314)

jueves, 5 de febrero de 2009

La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso

Escrito por Tendencias21

Ochenta años de investigaciones confirman que los individuos religiosos son más persistentes y más eficientes en la consecución de los objetivos.


Las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas, señalan los resultados de la revisión de las investigaciones realizadas a este respecto en los últimos ochenta años. Así, se ha descubierto, por ejemplo, que ciertos rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectan a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol. Por otro lado, las religiones contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento. Esta autorregulación permite que los individuos religiosos sean más persistentes y más eficientes en la consecución de los objetivos que para ellos resultan “sagrados”. Una vez conocido el mecanismo, según los científicos, éste puede ser “copiado” por cualquier individuo para implementar cualquier resultado.


Por Yaiza Martínez.



Un estudio reciente realizado por especialistas de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, señala que las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas.
La presente investigación ha sido dirigida por el profesor de psicología de dicha universidad Michael McCullough, que lleva años estudiando la relación entre la religión y la psicología del ser humano.

McCullough es autor de diversos libros al respecto, como The Psichology of Gratitude o Handbook of Religion and Health.

Según declaraciones del investigador para The New York Times, sus motivos para el estudio de la religión no son religiosos sino profesionales, y surgen del deseo de comprender el porqué de las religiones y de que éstas parezcan ayudar a tanta gente.

Persistencia y eficacia

Investigaciones realizadas en distintas partes del mundo han demostrado que las personas más devotas tienden a tener un mejor rendimiento escolar, a vivir durante más tiempo y, en general, a ser más felices, asegura McCullough.

Ahora, la revisión por parte del investigador y de su colaborador, Brian Willoughby, de estudios realizados en las últimas ocho décadas ha permitido concluir que la fe religiosa y la devoción fomentan, además, el autocontrol.

Según escriben los científicos en un artículo publicado en el Psychology Bulletin de la American Psychological Association (APA), los resultados obtenidos señalan que la gente religiosa, en general, es más persistente y capaz de alcanzar aquellos objetivos a largo plazo importantes para ellos y para sus grupos religiosos.

Este hecho podría ayudar a explicar porqué las personas religiosas tienden a presentar tasas más bajas de abuso de sustancias, mejor rendimiento académico, niveles más bajos de delincuencia, mejores hábitos de salud, menos depresión y una mayor esperanza de vida.

Religiosidad en todo el mundo

Para el estudio, McCullough y Willoughby evaluaron investigaciones sobre la religión realizadas en los últimos ochenta años, con personas de todas partes del mundo.

Así, se obtuvieron evidencias en diversos campos (como las ciencias sociales, la neurociencia, la economía, la psicología y la sociología) de que las creencias religiosas y sus prácticas hacen que la gente ejerza un mayor autocontrol y regule de manera más eficiente sus actitudes y emociones, con la finalidad de conseguir objetivos para ellos valiosos.

Según McCullough, la importancia del autocontrol y de la autorregulación para la comprensión del comportamiento humano es bien conocida por los sociólogos, pero la posibilidad de que exista un vínculo entre la religiosidad y ese autocontrol no ha recibido aún una atención explícita.
Los científicos insisten en que el presente estudio proporciona evidencias muy claras de que la religión está positivamente relacionada con el autocontrol y con otras características como la amabilidad o la rectitud, consideradas por muchos teóricos los sustratos básicos de la capacidad de autocontrolarse.

La fuerza de los objetivos “sagrados”

Algunas de las conclusiones más importantes derivadas del análisis de resultados señalan, por ejemplo, que los rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectarían a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol.
Otros estudios sugieren, además, que las imágenes religiosas y la lectura de los libros sagrados potenciarían funciones auto-reguladoras similares.

Por otro lado, se ha detectado que cuando la gente cree que sus objetivos son “sagrados”, emplea más energía y esfuerzo en alcanzar dichos objetivos, por lo que actúan de forma centrada, y finalmente son más efectivos en sus logros.

Además, los estilos de vida religiosos contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento. La gente está así más atenta a lo que hace, e incluso puede sentir que Dios vigila su forma de actuar.

Estos modelos de comportamiento varían entre unas religiones y otras, pero algunos valores específicos resultan de gran importancia para diversas religiones, como la judía, la cristiana o la musulmana. En todos estos casos, se valora más las relaciones sociales positivas y la armonía social que el individualismo y el hedonismo, que requieren menor autocontrol.

Autocontrol secular

La revisión de las investigaciones sobre religión y autocontrol realizada por McCullough contribuye además a comprender mejor cómo la misma fuerza social que motiva actos de caridad y generosidad puede también provocar que la gente llegue incluso a llevar bombas pegadas al cuerpo para hacerlas estallar en sitios públicos.

Según los investigadores, si se piensa que la religión ayuda a controlar los impulsos personales para servir a objetivos mayores, se comprende que pueda motivar a los individuos a hacer cualquier cosa, positiva o negativa.

Desde una perspectiva más optimista, en The New York Times McCullough recomienda, para cualquiera que desee aumentar su autocontrol, copiar algunos de los mecanismos religiosos que lo posibilitan, como la meditación o la vinculación a organizaciones con grandes ideales.
Las personas religiosas, afirma, se autocontrolan más no sólo por el miedo al juicio de Dios, sino porque están absorbidas por ideales de sus religiones respectivas, que han ido incorporando a sus propios sistemas de valores.

Estos ideales les dan a sus objetivos personales un aura de sacralidad que garantiza su dedicación y persistencia. A cualquier persona, encontrar sus propios “valores sagrados”, aunque no sean religiosos, podría ayudarle en el mismo sentido.

lunes, 2 de febrero de 2009

Eligieron a los cien intelectuales más influyentes del mundo

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso


Los diez primeros son de origen islámico

Como el reflejo de un mapa político y cultural transformado, los diez primeros puestos en el listado de los 100 intelectuales más influyentes del planeta están ocupados por líderes políticos y religiosos, filósofos y escritores vinculados con el mundo islámico.

El ranking de los «100 intelectuales públicos» más relevantes del mundo, conocido ayer, estuvo organizado por segunda vez –la primera elección había sido en 2005– por las revistas Foreign Policy y Prospect, que propusieron en mayo pasado un listado de personalidades y lo sometieron al voto online de sus lectores.

Unas 500.000 personas – «una avalancha de votantes que nadie esperaba», dijeron– hicieron llegar sus elecciones durante un mes.

En el listado final hay sólo cinco latinoamericanos y un argentino: Daniel Barenboim ocupa el lugar 80°.

El primer puesto fue para el teólogo turco Fethullah Gülen, un influyente intelectual moderado, tan respetado como resistido en su país, que reside en los Estados Unidos desde 1999. Le siguió Muhammad Yunus, el creador del sistema de microcréditos y premio Nobel de la Paz, nacido en Bangladesh; y en tercer lugar se ubicó Yusuf al-Qaradawi, un líder espiritual egipcio, conductor de un popular programa televisivo a través de la cadena Al Jazeera. Orhan Pamuk, el escritor turco ganador del Premio Nobel en 2006, sigue en la lista, que incluye además 30 norteamericanos y 30 europeos.

Según Foreign Policy , una prestigiosa revista norteamericana creada en 1970, el criterio usado para armar el listado fue simple: "Los candidatos deben estar vivos y todavía activos en la vida pública. Tienen que haberse destacado en sus respectivos campos de estudio y ser capaces de influir en el debate internacional".

En el listado -una muestra de la diversidad que hoy incluye el campo intelectual, y que muchos discutirían- hay escritores, activistas políticos, investigadores científicos, periodistas, economistas, filósofos, jueces, especialistas en ciencias sociales, un estratega militar y hasta un "teleevangelista musulmán". El listado completo puede verse en http://www.prospect-magazine.co.uk/.

Entre los ocupantes de los primeros 20 puestos se encuentra el lingüista y referente de la izquierda mundial Noam Chomsky (puesto 11°), que había encabezado el primer ranking. También, el ex vicepresidente norteamericano y premio Nobel de la Paz 2007 Al Gore (puesto 12°); el semiólogo y novelista Umberto Eco (puesto 14°), y el hindú Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998 (puesto 16°).

Cinco latinoamericanos

Cierra esos primeros puestos, con el número 20, el primer latinoamericano de la lista: Mario Vargas Llosa, que la revista presenta como «un gigante de la literatura latinoamericana, un firme convencido del poder de la literatura para exponer la injusticia y la tiranía de las dictaduras».
Los otros intelectuales de la región que aparecen son el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (35°) y la periodista y escritora mexicana Alma Guillermoprieto (58°), una habitual «maestra» en los talleres de periodismo que organiza la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez. También, el músico y compositor argentino-israelí Daniel Barenboim (80°) y el historiador mexicano Enrique Krauze (86°).

El papa Benedicto XVI aparece en el puesto 32°, mientras el filósofo Jürgen Habermas quedó en el puesto 22°, seguido por Salman Rushdie (puesto 23°) y por el sociólogo y filósofo esloveno Slavoj Zizek, en el 25° lugar, entre otros intelectuales europeos.

Hay más nombres conocidos de este lado del mundo, como el escritor sudafricano J. M. Coetzee, ganador del Premio Nobel en 2003 (53°), y el israelí Amos Oz, en el 72°. O el ex presidente checo y escritor Václav Havel (26°) y el ex ajedrecista y actual activista ruso Garry Kasparov (18°).

Las ciencias sociales y políticas están representadas por el economista francés Jacques Attali (89°), Alain Finkielkraut (99°), y los norteamericanos Francis Fukuyama (43°), Samuel Huntington (28°) y Paul Krugman (30°).

El lugar de la mujer

Sólo se cuentan once mujeres en el listado. Entre ellas, la actual rectora de la Universidad de Harvard, Drew Gilpin Faust (51°), la primera mujer en llegar a ese cargo, historiadora especializada en la Guerra Civil norteamericana, y la periodista Samantha Power (73°), ex asesora en temas de política exterior del candidato Barack Obama.

Las ciencias biológicas y naturales aportaron, entre otros, a J. Craig Venter, el director de Synthetic Genomics, que compite con el Proyecto Genoma Humano, en el puesto 71°.
"Parte de ser un «intelectual público» está en tener talento para comunicarse con un público amplio y diverso", dice Foreign Policy, al relatar cómo varios de los integrantes de la lista se ocuparon de promover sus nombres y conseguir votos. Algunos, como Noam Chomsky, promocionaron el ranking en sus páginas web personales. Otros prepararon gacetillas para la prensa o dieron entrevistas en diarios.

Pero el más eficiente fue quien llegó al primer puesto: Fethullah Gülen. En mayo, la iniciativa del ranking apareció en la tapa del diario turco Zaman, cercano a Güllen. Durante ese día, los votos en su favor comenzaron a acumularse en la página web de la revista. «Sus votantes no sólo querían apoyar a su campeón, sino también a otros musulmanes en la lista», comenta la publicación.

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La Educación Religiosa del Niño

En el nombre de Dios, Clemenete y Misericordioso

Si queremos que nuestros hijos sean valerosos no debemos asustarles con representaciones e historias de vampiros, fantasmas, gigantes, etc. Debemos criarles como individuos fuertes con una firme fe, que les permita hacer frente a cualquier tipo de dificultad.

Si realmente queremos que nuestros hijos tengan fe, todas nuestras actitudes y sensibilidades en ciertos aspectos, como el modo en que nos acostamos y levantamos, la forma en que rezamos, la forma en que les mostramos nuestro afecto, etc., deben reflejar — todos y cada uno por igual— nuestra fe en Dios y sus corazones deben ser colmados con esta fe. Debemos siempre intentar convertirnos en personas ideales para ellos y evitar cualquier tipo de comportamiento que pueda hacerles sentir menosprecio hacia nosotros.

Nos corresponde siempre intentar conservar la dignidad y permanecer en una posición elevada desde dicha perspectiva, de tal forma que lo que les digamos pueda influir en sus corazones y no se rebelen contra nuestros deseos.

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domingo, 1 de febrero de 2009

Más allá del velo

En el nombre de Dios, Clemenete y Miserciordioso



Llevan la cabeza cubierta para mostrar su identidad y no esconder su religión. Son unas cuantas entre el medio millón de mujeres que componen la comunidad islámica en España. Ellas han elegido lucir el “hiyab” con absoluto orgullo.

Debajo de cada velo hay una cabeza. Centenares de miles en España. Todas son diferentes. Aunque nos empeñemos en verlas iguales. Unas son de mujeres que llegaron de lejos rompiendo con el pasado; otras nacieron aquí de padres cristianos o musulmanes, estudiaron en colegios españoles y un día decidieron abrazar la religión de Mahoma. Unas se criaron en profundas aldeas del Rif o Pakistán; otras, en capitales europeas. Unas emigraron para sobrevivir; otras, en busca de un horizonte de libertad. Algunas son universitarias. Abundan las que apenas saben leer y escribir. Unas siguieron mansamente al marido en su travesía y reprodujeron en España el microcosmos patriarcal de su sociedad de origen; otras lograron escapar a él. Unas vinieron solas, con un proyecto personal de vida. Eran viudas o divorciadas. Otras arrastraron tras ellas a un puñado de hijos que ya son españoles. Unas trabajan muy duro; otras viven encerradas. Unas son estrictas practicantes del islam, alérgicas a rozarse con un varón que no sea de su familia, de vuelta a casa en cuanto cae el sol; otras atraviesan a diario el Raval de Barcelona cruzándose con los espectrales yonkis y prostitutas de la calle Robadors sin pestañear. Y se consideran buenas creyentes. “Si soy o no soy buena musulmana, sólo lo sabemos Dios y yo”, dice una de ellas.

Formas diferentes de entender el islam. Como la distancia que separa a Fátima Taleb, una mediadora intercultural de Badalona, que recibe al periodista con el brazo estirado y la mano rígida para evitar la mínima posibilidad de un contacto físico, de Huma Jamshed, líder de las mujeres paquistaníes en Barcelona, que casi se tropieza en su precipitado intento de dar dos besos a los periodistas como muestra de fraternidad. Fátima y Huma son la imagen de que cada velo es un mundo.

Son mujeres y son musulmanas. En torno a medio millón en España. Algo menos de la mitad del millón largo de musulmanes que se calcula viven en nuestro país. De las inmigrantes marroquíes a las conversas que apostaron por el islam ya en los setenta procedentes de la izquierda. De las estudiantes universitarias becadas a las españolas de origen árabe. Sin olvidar a las miles de musulmanas de Ceuta y Melilla. A todas las une el islam. Hoy intentan descubrir su camino sin renunciar a su religión. Las que aparecen en este reportaje afirman que llevan el velo, el hiyab, por decisión propia. Por convicción. Como bandera de su origen y religión. De su feminismo. Un peldaño más abajo, las mujeres más humildes, las inmigrantes económicas del Magreb, ni se lo plantean; nadie les preguntó nunca. No conciben salir a la calle sin velo por respeto al varón, a la familia, a la tradición. “Sin él estaría como desnuda”. Militantes u oprimidas, todas pagan un precio. Se sienten observadas, vigiladas e incomprendidas. Obligadas a justificarse. Marginadas en el mercado laboral. No lo tienen fácil. “En este país aún es duro llevar el pañuelo”, dicen. Unas cuantas están dispuestas a luchar por su identidad. Por una sociedad multicultural. Y tirar del resto.

Si el 11 de septiembre de 2001, y la posterior invasión de Afganistán e Irak, provocó en muchos musulmanes una ruptura con Occidente, la necesidad de reafirmarse en su religión y la popularización del hijab entre las jóvenes (muchas veces en contra de la opinión de sus padres), la matanza del 11 de marzo de 2004 cambió de golpe la vida de las hermanas Adlbi. Nada más producirse el atentado, Sirin, Yamám y Salam, antropóloga, diseñadora gráfica y pedagoga, entre 20 y 25 años, nacidas en Madrid de padres universitarios sirios, buenas estudiantes en colegios de monjas y piadosas musulmanas, se liaron sus pañuelos a la cabeza y se dirigieron a Atocha. “No lo pensamos. Reunimos un grupo de amigos, éramos 60, todos españoles y musulmanes; nacidos aquí. Estábamos tristes, decepcionados, engañados. No nos entraba en la cabeza que alguien matara en nombre de nuestra religión. Hicimos una pancarta que decía: “La barbarie no tiene religión, ni cultura, ni raza”. Era muy duro estar esa tarde en Atocha con velo. Ya se rumoreaba que no había sido ETA. Que eran los islamistas. Algunos de nosotros no se lo querían creer. Teníamos miedo. Cuando llegamos, la gente comenzó a murmurar. Nos miraban mal. Alguien gritó algo. Y de pronto, una mujer empezó a aplaudirnos. Y detrás de ella otros. Me puse a llorar. Y no podía parar”.

Aquella tarde nació la Asociación de Jóvenes Musulmanes, un grupo de universitarios musulmanes españoles capitaneado por mujeres, obstinado en derribar barreras entre las dos comunidades y tender puentes. Las hermanas Adlbi se reúnen cada semana con un grupo de mujeres en la mezquita madrileña de la M-30; se autogestionan; no tienen detrás un estricto imán que las aleccione; no están financiadas por la rigorista Arabia Saudí, como la mayoría de las instituciones islámicas (más de 1.500 mezquitas y centenares de centros islámicos en todo el mundo pagados a golpe de petrodólar). Van por libre. “Somos independientes, luego pobres”. Entrevistarse con ellas supone someterse a una esgrima dialéctica. Detrás de su frágil apariencia, las Adlbi son duras. Cuestionan todo. Defienden su religión a muerte. En especial, Salam, de 23 años, que trabaja en un doctorado en pedagogía en la Universidad Complutense: “No es fácil ser musulmana en España; la sociedad te rechaza y tú intentas sobrevivir. En cuanto te ven con velo, inmediatamente piensan que eres inmigrante, no sabes el idioma, eres analfabeta y tu marido te maltrata y obliga a ir tapada. Y te discriminan. No exagero, he nacido aquí y lo sé. Mi padre, que es un fiel musulmán, no me dejaba llevarlo, no quería que me buscara problemas. A los 18 años decidí ponérmelo.”

¿Por qué?

“Significaba mi compromiso con la religión. Un mensaje para mí y para la sociedad. Yo exijo que se me valore por lo que soy. Y afirmar ante la sociedad que la religión es un compromiso para todos los días. Tuve muchos años para pensármelo. Mejor. Porque si no te lo crees, si te lo imponen, es muy difícil aguantar. Algunas se lo quitan. Y las comprendo. Mi hermana Yamám trabaja en una empresa de diseño gráfico y nunca la ponen en relación con clientes por el velo; la tienen escondida.”

No todas las jóvenes musulmanas son de la misma opinión. Mekia Nedjar, una estudiante argelina de doctorado de estudios árabes y traductora en Alcalá de Henares (Madrid), afirma que en España, una sociedad occidental y laica, “he tenido fuerza y libertad para elegir lo que quería. Aquí entendí el velo. En Argelia era lo normal. Lo llevaba la gente en la universidad sin saber muy bien por qué. Bueno, a partir de los noventa, las cosas comenzaron a cambiar. Pero aquí nadie me obliga y he tenido un reencuentro con mi esencia. Me lo quité durante una temporada para probar y me sentí mal. Me lo puse y renací”.

Ana Planet, profesora de la Universidad Autónoma y una de las grandes especialistas del mundo árabe en nuestro país, compara a las hermanas Adlbi y su grupo de musulmanas con los movimientos cristianos de base: “Se dedican a alfabetizar a mujeres; montan campamentos para niños, se reúnen, debaten, escriben, luchan por la libertad de género. Son muy combativas. Y al mismo tiempo, muy religiosas. Nunca se casarían con un no musulmán. Son españolas y saben que la Constitución las protege”.

Forman parte de esa nueva generación que quiere construir un islam a la medida de España. El islam de un país democrático, no de una dictadura árabe. Basado en la libertad individual y la igualdad de derechos, no maquillado por rancias costumbres tribales. “Para conseguirlo necesitamos que no nos machaquen; las musulmanas, sobre todo las que tienen menos cultura, se deben enterar de que en el islam no hay nada que las oprima, que es todo una invención machista, que no se deben sentir discriminadas. Que no son ciudadanas de segunda a causa de la religión. Viven en una sociedad democrática. Y en paralelo, se tienen que sentir apoyadas por la sociedad de acogida. ¡Que no las machaquen aquí y allí!”, afirma, desde París, Ndye Andújar, musulmana conversa, profesora, politóloga y una de las acuñadoras del feminismo islámico.

¿El islam no discrimina a la mujer?

“No hay ninguna incompatibilidad entre islam y derechos humanos. El Corán se ha interpretado siempre de forma machista. Hay que volver a las fuentes. Acabar con las interpretaciones patriarcales de esos juristas que han fabricado un islam a conveniencia de los hombres y los imanes analfabetos que las han pregonado. Hay que dinamizar y adaptar esa jurisprudencia desfasada hace siglos a nuestra realidad. Y luego, las autoridades españolas tienen que echar una mano. Tras la reagrupación familiar, la mujer debe obtener automáticamente un permiso de trabajo. No puede ser que lleguen aquí, se queden paradas y el marido las confine en casa. La falta de permiso de trabajo es un chantaje para que la musulmana dependa del marido y agonice en su hogar, y pierda la poca autoestima que le queda, y reproduzca los roles patriarcales del país de origen, y eduque a las hijas en el sexismo”.

Esas olas de feminismo islámico están llegando a España principalmente desde Marruecos. En torno al 70% de las musulmanas que viven en España son de esa nacionalidad. El referente es Nadia Yassine, de 49 años, hija del fundador del movimiento islámico Justicia y Caridad, Abdessalam Yassine, represaliado por el régimen marroquí por sus críticas al rey Mohamed VI. Nadia Yassine, que comenzó a usar el hiyab a los 24 años y ha pasado por la cárcel, aboga por volver a las fuentes del islam y crear un feminismo diferente al occidental, al que acusa de “fatalmente materialista”. Su impulso político es evidente entre las universitarias musulmanas más piadosas.

Por ejemplo, Fátima Taleb, de 32 años, nacida en Marruecos, que vive en Badalona hace 10. Fátima es mediadora intercultural y ha sido profesora de árabe y secretaria de la asociación cultural Amics, una organización dedicada a la integración de inmigrantes magrebíes, cuyo líder, Taoufik Cheddadi, fue detenido en 2005 y 2007 por presunta colaboración de él y su asociación con grupos terroristas islámicos. Ella niega ninguna relación. “Aún no nos explicamos por qué nos tomaron por terroristas; yo creo que las autoridades españolas no saben cómo tratar el tema islámico. Y ante la menor duda, cortan por lo sano”.

Fátima Taleb es una musulmana rigorista, reivindicativa y agradable. Con el velo negro soldado al cuero cabelludo. Lleva vaqueros y unas bonitas deportivas. Extiende la mano con frialdad. Familiaridades, las justas. Relación con los hombres, nulas fuera del matrimonio. “Cuando llegas a una sociedad occidental sufres un desgarro; lo único que te queda es la religión, y eso te hace reflexionar y te agarras a ella. Es tu refugio”. Fátima no se salta ni un pilar del islam, pero defiende el divorcio, la sexualidad con amor, la igualdad hombre-mujer, el total acceso a la educación y la recuperación de los míticos derechos históricos de la mujer musulmana. ?Los hombres mienten en nombre del islam. Y si eres analfabeta es más fácil que te manipulen. Te dicen: “No puedes salir de casa porque va contra el Corán”. Y te lo tragas. Yo luché por divorciarme. Y lo conseguí. Hay que leer y estudiar. Los radicales y terroristas no tienen ningún conocimiento del Corán. Funciona el boca a boca. Y yo creo que la mujer debe satisfacer al hombre, y viceversa. Soy feminista, pero a mi manera; no creo en el feminismo occidental, no tengo nada contra los hombres. Si mi marido me dice que no vaya a un bar, no voy, pero él tendrá que cumplir otras obligaciones. Todo está en el Corán, mi libertad, todos mis derechos. Y si los recupero no necesito más”.

El debate entre las feministas musulmanas está servido. Según Said Kirlani, presidente de la Asociación de Estudiantes Marroquíes, “se está hablando mucho de transición política en Marruecos, pero de lo que apenas se habla es de la transformación que se está produciendo en torno a los derechos de la mujer. El cambio de la Mudawana ha sido un paso de gigante para la modernización de nuestra sociedad”. La Mudawana, un conjunto de leyes civiles-religiosas, en vigor en Marruecos desde la independencia, ha convertido durante medio siglo a la mujer en una ciudadana de segunda, otorgando al varón el derecho al repudio, el divorcio, la poligamia y la tutela legal de los hijos, además de reglamentar la obligación de la fidelidad y obediencia de la esposa al marido. Ese siniestro código de familia, equivalente al que rige los destinos de las mujeres en muchos países musulmanes, desde Pakistán hasta las monarquías del Golfo, basado en el Corán y la tradición colonial, fue sustituido en Marruecos en 2004 por una nueva legislación que otorga por primera vez derechos civiles a la mujer marroquí. “Ha habido un importante proceso legal en Marruecos, pero no tanto un cambio real”, explica Ana Planet, profesora de la Universidad Autónoma. “El cambio de las leyes ha venido muy bien a las mujeres emancipadas, a las solteras, a las que trabajan; pero el resto se ha quedado como estaba. La ley ha cambiado, pero ellas no se han enterado; sobre todo en los medios rurales y, lógicamente, en la inmigración”.

Maryam y Naima luchan a diario por informar a sus compatriotas de sus recién adquiridos derechos civiles a través de Red de Mujeres de Atime (Asociación de Inmigrantes y Trabajadores Marroquíes en España). Son dos mujeres grandes, guapas, sonrientes, a las que nadie ha regalado nada. Maryam y Aima no llevan pañuelo. Van vestidas de Zara. Mariam Beyuki es la única mujer en la directiva de Atime. Y su secretaria general. “Llevo 10 años en España, y he tenido que demostrar lo que valgo diez veces más que un tío”, relata con rabia. “En Marruecos vivimos un momento importante para la mujer. La reforma de la Mudawana es una conquista. Y nosotras explicamos a las que viven aquí que sus derechos han cambiado”.


¿Cuál es el perfil de las marroquíes que viven en España?

“Son principalmente mujeres que han venido siguiendo al marido con la reagrupación familiar. Carecen de independencia económica y repiten en España los roles del patriarcado. Les enseñamos el idioma, les hablamos de planificación familiar, sacamos a la luz malos tratos. El hombre se resiste a los cambios; pero como tienen muchos hijos, termina transigiendo en el tema laboral porque se necesita el dinero. El servicio doméstico es el pasaje obligatorio de estas mujeres. Para trabajar en un supermercado les obligan a quitarse el velo. Muchas no quieren. Prefieren quedarse en casa. Pero otras se lo quitan y se ponen una faldita. El hombre aún se niega a que trabajen en hostelería. Como se niega a que entren a un bar o fumen. En realidad es la familia, el grupo, el que mantiene el control sobre la moral de la mujer. La clave del cambio es que la mujer trabaje. No se trata de arrebatarles sus tradiciones, porque la integración se debe basar en la identidad plural. Deben mantener su cultura, su tradición, su religión, pero bajo el referente de los derechos humanos”.

En esa línea, las jóvenes intelectuales del islam en España abogan por una religión donde el sexo busca el placer y no estrictamente la procreación. La poligamia es algo del pasado. Los malos tratos y la violencia están proscritos; el divorcio no es monopolio del varón; los matrimonios pactados son ilícitos, y nadie puede obligar a la mujer a que cubra su cuerpo en contra de su voluntad. La anticoncepción y el aborto no están prohibidos. Sobre el papel, una gran conquista para la mujer. Complicado hacerlo realidad.

No es fácil conseguir que ese mensaje renovador cale entre las mujeres menos favorecidas. Muchas musulmanas viven como en sus aldeas de origen: vestidas con atuendos tradicionales, inactivas, incomunicadas, con miedo. Con mucho miedo. A lo de dentro y a lo de fuera. A una sociedad que desconocen y cuyo idioma no entienden. Al qué dirán. Al código de honor. A las miradas curiosas de los vecinos. Reunirse con una docena de ellas, procedentes del norte de Marruecos, analfabetas, cargadas de hijos y afincadas en la sierra oeste de Madrid, supone toparse con un muro infranqueable. Sus maridos no saben que están reunidas, menos aún que están hablando con un hombre. Una se atreve a alabar tímidamente la planificación familiar en este país. Tiene 37 años y ocho hijos. Es guapa, con cara de cría. Viste de negro hasta las cejas. Quiere hacerse una ligadura de trompas. “Aunque el que en realidad tenía que hacérsela es mi marido”. Estallan las primeras carcajadas de la asamblea.

De Madrid a Barcelona. No corren buenos tiempos en el Raval. Tras la detención de un grupo de presuntos terroristas islamistas paquistaníes organizados en torno a varios oratorios del barrio, la población musulmana del barrio se ha replegado. En el distrito barcelonés de Ciutat Vella viven unos 20.000 paquistaníes. Comenzaron a llegar a España en 1972 para trabajar en las minas de La Rioja. Muchos recalaron en los barrios más deteriorados de Barcelona. La reagrupación familiar hizo el resto. Treinta años más tarde, la comunidad paquistaní es, posiblemente, la más hermética de nuestro país. Y la situación de muchas de sus mujeres, dramática. Huma Jamshed lucha en solitario por su dignidad y su integración. “El 70% quieren ser como yo: modernas. Pero tienen miedo de ser expulsadas del grupo. Y eso es duro para un inmigrante”.

Huma avanza como un ciclón por el Raval. Es una mujer sin miedo; no teme ni a los imanes extremistas de la calle Hospital, y menos aún al que dirán. Sabe que algunos amigos paquistaníes de su marido la llaman puta. “Si tengo sed, entro en un bar; si tengo que atajar, paso por donde las prostitutas”. Huma se ha puesto hoy aquel conjuntito beis de chaqueta y pantalón que compró en Zara hace 10 años para ir a una boda. Fue su primer atuendo occidental. Luego vino el vaquero. No lleva velo. Sólo para rezar. “La religión es algo más intenso entre Dios y tú que un velo”. Huma se define como “moderna en la calle y musulmana tradicional en casa”. “Mi marido me deja trabajar en la asociación porque sabe que tengo la casa limpia, la comida hecha, los niños cuidados y soy una buena musulmana”.

Huma es licenciada en químicas por la Universidad de Karachi y dirige la Asociación Cultural-Educativa y Social-Operativa de Mujeres Paquistaníes, por la que pasan 800 mujeres al año, a las que asesora en asuntos legales, procura que aprendan el idioma y relaciona con otras mujeres a través de fiestas y actividades culturales. El retrato que hace de las paquistaníes en Cataluña (pueden ser más de 20.000) es desolador: “Pobres, sin derechos; pasivas. Engañadas. Sus niñas están destinadas a matrimonios pactados. Una situación aún peor que en Pakistán, porque están más aisladas. No van ni al oratorio porque no hay sitio para ellas. Y lo que es peor, no añoran la libertad porque nunca la han tenido. ¿La solución? Salir, luchar, trabajar. Integrarnos en esta sociedad”. El final de la conversación con Huma termina con un gusto agridulce: “No sé, quizá sea una batalla perdida. ¿Quién me dice que cuando a mi hija de 16 años le llegue el momento de casarse no intentaré negociarle un buen matrimonio? Otra cosa es que ella, que ha crecido aquí, vaya a tragar. Y entonces a lo mejor las cosas comienzan a cambiar”.

Regresar supondría el fracaso. Acabar con su última esperanza. Han parido aquí a sus hijos. Esa segunda generación que odia ser identificada por ese nombre ??nos gustaría que nos llamaran, simplemente, españoles??. Se habla de unos 200.000 chicos y chicas musulmanes en España. Saben el idioma y están entrando en la universidad. Es difícil saber qué camino elegirán cuando llegue su momento. Si se repetirá la tragedia de los hijos de los inmigrantes en Francia: ni franceses, ni magrebíes. En guerra con un sistema que desde 2004 prohíbe el velo en las escuelas francesas.

Para Sefira, una filóloga argelina que llegó a España hace 30 años, que no lleva pañuelo y maneja un islam más cultural que religioso, “el error de los franceses con la ley del velo ha sido impresionante. Si un padre musulmán obliga a su hija a llevar el velo y el colegio dice que no, lo primero que hace el padre es sacarla de allí y mandarla de vuelta a Marruecos. Una tragedia. Porque si esa niña está escolarizada, aunque sea con velo, adquirirá un nivel cultural, y es más fácil que escape a este mundo que si está en una aldea de Marruecos casada con su primo”.

No se van a marchar. Y menos aún las musulmanas españolas, que, al contrario de sus correligionarias de otros orígenes, no tienen adónde ir: “Somos de aquí. Hay gente en este país que aún identifica español con cristiano. Se empeñan en compararme con una saudí. ¿Pero por qué no me comparan con una de Cuenca? Yo soy tan española como la de Castilla”, desafía Fátima Hamed, de 29 años, abogada y diputada de la Asamblea de Ceuta por la coalición Unión Democrática Ceutí (una formación política de mayoría musulmana que ocupa un tercio de los escaños de la ciudad). Velo negro, maquillaje chispeante, vaqueros y botas de tacón de aguja. Sonrisa permanente. Rapidez en las respuestas. Fati es la primera mujer que accede con hiyab a la Asamblea de la ciudad. Es un icono. A su pesar. En la comunidad cristiana de Ceuta, muchos observan con recelo el ascenso demográfico (el 80% de los nacimientos son de familias musulmanas) de sus convecinos moros. Tradicionalmente, ciudadanos de tercera. Hoy, a las puertas del poder. “Soy musulmana, pero no soy conservadora, analfabeta ni estoy oprimida. Soy de izquierdas y progresista. Soy española. Y llevo velo”.


Porque soy musulmana.

Los dos periodistas han llegado a Ceuta en busca de una fotografía: una diputada musulmana de izquierdas, Fátima Hamed, con velo, frente a una diputada musulmana de derechas, Rabea Mohamed, del PP, sin velo. Reflejaría tópicamente los dos extremos del islam. La realidad es tozuda. Las diferencias entre Fátima y Rabea se limitan al pañuelo. El resto es calcado. Las dos se consideran españolas por los cuatro costados, son de la misma generación, han nacido en los mismos barrios y tienen el mismo origen social y familiar (sus abuelos formaron parte del ejército de Franco). Las dos han estudiado una carrera universitaria, trabajan, están casadas y tienen hijos. A ninguna le impusieron el velo. Las dos creen en la igualdad de la mujer. Las dos proceden del movimiento vecinal. Las dos son musulmanas sin aspavientos. Las dos practican. Las dos están con¬tra la prohibición del velo en Francia. Y las dos están convencidas de que en Ceuta los musulmanes siempre han sido los pobres y marginados de la sociedad. Sólo hay que pasearse por el barrio del Príncipe o por Benzú. Y hay que acabar con eso. Que el fracaso escolar entre los musulmanes duplica el de los cristianos (un hecho similar al que se vive en Melilla). Y la educación es el único camino que un día hará libres a esos jóvenes españoles que rezan a Alá. Para terminar, las dos son feministas.

El tibio movimiento feminista islámico comenzó a andar en nuestro país en los noventa con el nacimiento de dos asociaciones de mujeres, An-Nisa, en Madrid, e Inshallah, en Barcelona. Ambas capitaneadas por conversas. El año 2000 demandaron al imán de Fuengirola, Mohamed Kemal, por apología de la violencia machista en sus escritos doctrinales, ante el pasmo del sector más conservador del islam. Kemal terminaría humillado ante los tribunales. Fue una victoria para las musulmanas españolas. Detrás de aquella primera asociación, de la relación entre las conversas ilustradas y una nueva generación de mujeres universitarias, han ido surgiendo organizaciones por toda España, desde Taiba en Madrid y la Comunidad de Mujeres Musulmanas de Zaragoza hasta la Comunidad de Mujeres Musulmanas de Granada o la Junta de Mujeres Musulmanas de Málaga. Trabajan por el feminismo islámico al margen de las divididas, enemistadas y mal organizadas comunidades musulmanas dirigidas por hombres.

Y dentro de esa red, quizá una de las organizaciones más interesantes sea Mujeres Musulmanas por la Luz del Islam, de Valencia. Principalmente por la personalidad de las dos tunecinas que la dirigen, Cherifa Ben Hassine y Ouassila el Barouni. “Empezamos hace 10 años con tres mujeres y hemos logrado reunir a 300. Se van abriendo, hablan; las animamos a salir, a conocer a las vecinas, a cuidarse, a relajarse. Muchos maridos no están de acuerdo. Uno me dijo que para qué iba a ir su mujer a un taller de relajación si el islam es la paz. Y yo las digo: “Si el marido no os deja salir de casa, ¡estudiad en vez de ver culebrones!”, relata Cherifa, enemiga declarada del islam rigorista de inspiración saudí y con un apasionante discurso de igualdad de género fronterizo con el feminismo occidental.

Más apasionante aún es el trabajo de Ouassila el Barouni, una psicóloga de 44 años especializada en casos de malos tratos a mujeres musulmanas. “Para hacer mi doctorado entrevisté a un centenar de mujeres musulmanas, y 52 terminaron confesándome que habían sido maltratadas. Iban confiándose. Y un día empezaron a contarlo todo. Y empezamos a tomar medidas. Es un tema diferente al de las españolas. La musulmana aquí está sola; sin apoyo social, sin familia, sin amigos. Con mucho peso de la religión. Y además muchas justifican los malos tratos como un hecho cultural-religioso. No denuncian. Viven con el maltratador; con miedo, sin papeles. Es un callejón sin salida. Si denuncian, la comunidad se les echa encima. ¿Y adónde se van a ir? Pero que 52 mujeres musulmanas lo hayan contado es un gran paso”.

Pequeños pasos en muchas direcciones. Aunque a veces da la sensación de que se avanza demasiado despacio. En Valencia, Cherifa Ben Hassine organiza esta tarde una fiesta del Cordero para medio centenar de mujeres magrebíes originarias del medio rural, a la que también están invitados los dos periodistas de El País Semanal. Habrá comida, refrescos, baile y canciones. Todo está listo para empezar. Pero en el momento en que los dos periodistas entran en el salón se hace un silencio absoluto. Una musulmana rigorista, cubierta con un burdo tejido pardo similar al de una monja de clausura, abandona la reunión a la carrera. Otras la siguen. Todas bajan la cabeza. Ninguna quiere fotos. Cuando unos minutos más tarde dejamos el recinto, comienza la fiesta a nuestras espaldas. Suena la música y se escuchan las risas.

No es fácil para ese medio millón de musulmanas que viven en España encontrar su camino. Respetar al tiempo la ley de Dios, la de los hombres y la de sus hombres. Muchas luchan por ello. Es una nueva generación. Que quiere ir más lejos. Poco a poco. Hace siete meses, Huma Jamshed, la líder de las paquistaníes del Raval, decidió organizar unos cursos de gimnasia para sus compañeras. “Como no salen de casa, se estaban poniendo todas muy gordas. Y me puse en contacto con un gimnasio para que nos reservara dos horas. El primer día fueron todas con la chilaba y el pañuelo; con miedo por si había hombres. Muchas, ni se lo dijeron a los maridos. Fue un desastre: es imposible hacer ejercicio con esa ropa; se enredaban, se caían. Era peligroso. A la siguiente sesión, la cosa comenzó a cambiar. Estaban más relajadas. Hoy se han comprado un chándal. Y alguna hasta se quita el pañuelo durante las clases. Y están felices. ¿Es un primer paso, no?”.

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