En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente
Con la colaboración de: Fanyi
Hoy quiero hablar de la gran decepción que siento con respecto a algunas cosas.
Hay cosas que no entiendo, y que quiero compartir con ustedes.
• No entiendo por qué no se llama a una amiga si ella no llama antes. Eso no se puede considerar amistad, más bien parece una obligación. En la amistad no debe existir la ley de “no doy si no recibo”.
• No entiendo por qué una amiga es muy buena cuando te hace regalos y la que no te lo hace porque económicamente no puede, no es tan buena amiga, es del montón.
• No entiendo por qué cuando se hace un regalo se hace el mejor regalo a la amiga que te ha dado los mejores regalos. Es decir, regalo algo caro a quien me regala algo caro. Parece que las personas pobres y humildes no tienen derecho ni espacio en la vida de esa gente. Lo mismo pasa con las amigas que tienen coche y te pueden llevar a los sitios que tú quieras. Esas son mejores amigas que las que no pueden comprarse un coche.
• No entiendo por qué tengo que tener la obligación de recordar a una amiga o a una hermana casi todos los días que dentro de una o dos semanas tenemos una cita para salir, para ir a la mezquita, para una reunión… Eso se le hace a un niño, pero un adulto debe tener responsabilidad y madurez. Si se olvida, se apunta en una agenda, pero es triste pretender y ver como una obligación que te recuerden a cada momento lo que te interesa a ti y que es responsabilidad tuya recordar. Si por ejemplo hablamos de un curso o de una reunión en la mezquita, no tengo porqué recordártelo. Se informa una sola vez y luego cada persona interesada debe recordarlo. Si se trata de una reunión con amigas, me parece triste que se tenga que recordar eso. Si considero a esa persona una amiga, ten por seguro que lo tendría presente siempre. Una cita con una amiga no es ninguna obligación, o no debe de serlo, es un acto de ocio que se supone que te agrada.
• No entiendo por qué te enfadas con una persona cuando te dice tus fallos a la cara, pero eres íntima amiga de las personas que lo dicen por detrás. Aunque más que íntima amiga, yo diría que es ir al sol que más calienta. El no decir las cosas a la cara es un acto de cobardía y de poca personalidad. Es preferible no decirlo, si existe el miedo de ofender, que decirlo a una tercera persona.
• No entiendo por qué todo el mundo tiene la manía de decir: - ¿Dónde te has metido? ¡Ya no me llamas!- Aquí volvemos a lo mismo. La otra persona tiene la obligación de llamarte, de preguntar por ti para saber cómo estás…. ¿Y tú? ¿Por qué no llamas tú? ¿Por qué es siempre la otra persona la que te tiene que llamar?. De nuevo el egoísmo se asoma disfrazada. No se da si no se recibe, y aún recibiendo, tampoco se da…
• No entiendo que vean como una obligación estar pegado al teléfono las 24 horas. Si no lo coges se enfadan y encima te hablan con exigencia. O lo que es peor, es que ya no quieres cogérselo, estás enfadada… ¿Qué clase de musulmanes somos que tenemos pensamientos tan retorcidos? A ver, que no somos esclavos de los móviles!!!!!!!!. Existen para estar localizados cuando podamos y cuando queramos. Si la persona no lo coge, se insiste más tarde o se manda un mensaje.
También existe, para las personas que lo tengan, internet. Se puede mandar un e mail de vez en cuando si no tenemos saldo. La excusa esa de que no te llamé por qué no tengo saldo sólo funciona con las personas que no puedas comunicarte con ellas por internet, que no tengan fijo y que realmente no tengas dinero para recargar tu móvil. Y que coincidan los tres casos hoy en día suele ser en casos muy puntuales.
• No entiendo por qué existe la mentira y el engaño en una amistad. Si salgo con una, no se lo voy a decir a la otra para que no se ponga celosa. ¿No cabe la posibilidad de invitarlas a las dos? ¿No cabe la posibilidad de ser un poco maduros y entender que nadie está casado con nadie? Hoy salgo contigo y mañana con otra hermana. ¿Dónde está el problema? ¿ No se puede tener más de una amistad?
• No entiendo por qué tengo que invitar a mi casa a todas las hermanas a la vez. Si conozco 40 o 50 mujeres, tengo que invitarlas todas o no invitarlas. ¿Por qué? Porque si se te ocurre la idea de invitar a tres o cuatro en cada invitación (para que no se te haga tan pensado y más que nada porque no caben en tu casa!!!!!) las que no están invitadas ya se ponen a pensar mal. Que si tengo algo con ellas, que porqué invité a Mengana primero que a ella…Se resienten por nada, cogen celos de una manera gratuita y el shaytan les llena la cabeza de pajaritos fritos.
• No entiendo por qué una persona le gusta ser más que otra hasta en las desgracias. Si me duele la uña, a la otra le duele el dedo. Si me duele el dedo, a la otra le duele la mano. Si me duele la mano, a la otra le duele el brazo. Si digo que estoy pasando un mal mes y que no tengo dinero, la otra te dice lo mismo. La diferencia es que para ti no tener dinero es no poder comprar una barra de pan y para la otra persona no tener dinero es tener más de 100 euros (por poner una cifra no muy alta) ahorrados. Lo peor de todo es que estamos tan ocupados contando que nuestras desgraciadas son peores que no escuchamos a la otra persona ni nos damos cuenta que quizás se ha acercado en busca de una amiga, de alguien que le escuche y al final es esa persona la que tiene que escuchar nuestras lamentaciones cuando es ella la que realmente necesitaba ser escuchada.
• No entiendo que si Sara (por poner un nombre y hacer más fácil la explicación) le habla mal a Halima de Fátima no le corrija y la pare y le diga de buenos modales que no se debe criticar a una hermana o hablar mal de ella o contar sus secretos, pero en cambio va a Fátima a contarle que Sara habló de ella. Fátima se enfada con Sara cuando realmente con quien se debe de enfadar es con Halima. ¿Por qué? Ha cometido un acto más incorrecto que Sara, por el hecho de haber escuchado gustosamente la crítica, por no haber corregido a Sara y hacerle entender que su comportamiento no es correcto y encima se lo dice a Fátima enfrentando a dos hermanas.
• No entiendo por qué cuando una hermana nos da unas razones por las cuales no puede acudir a una invitación que le hemos hecho pensamos que sus razones no son del todo ciertas y encima nos sienta mal que no pueda venir. De nuevo Shaytan hace con nosotros lo que quiere. Nos hace dudar y desconfiar sin motivo alguno.
• No entiendo la gran imaginación que aparece de repente cuando nos molesta algo de una hermana o nos hemos molestado con ella por algo. En ese momento ya vemos fantasmas por todos lados. Todos nos miran mal, todos murmuran, todos saben… Quizás nos creemos demasiado.
• No entiendo por qué si una persona ha quedado con otra la deja colgada sin decirle nada o queda con ella en su casa y si por casualidad llama la otra persona para cancelar la cita o por otra cosa descubre que su “amiga” no está en casa. Es decir, que si hubiera ido, se hubiera encontrado sola. Está claro que esto está lejos de ser una amistad verdadera, y es que ni si quiera sé cómo definirlo.
En fin, estas son cosas que nos pasan o hemos hecho alguna vez en la vida, y a veces, desgraciadamente, pasan muchas veces.
PERO POR ALLAH, TENEMOS QUE REACCIONAR, QUE SOMOS MUSULMANAS!!!! ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué estamos pensando? TENEMOS QUE REACCIONAR!!!! Darnos cuenta de nuestros fallos, tener la suficiente humildad para admitir nuestros errores y arrepentirnos y corregirlos antes de que se nos acabe el tiempo.
Tenemos que tomar un poco de nuestro tiempo y pararnos a pensar y reflexionar. No importa lo que tardemos, horas, días, semanas o meses. Lo importante es que nos demos cuenta en qué estamos fallando como musulmanes y empezar a corregirlo.
Lo único que puedo hacer por el momento es reflexionar sobre mis errores y hacer Dua por todos nosotros.
¡Oh, Allah! Te pido que bendigas al profeta Muhammad y a su familia y nos guíes hacia las acciones que entrañan Tu misericordia y perdón, nos recompenses de todo acto piadoso, nos preserves de todo mal, nos agracies con el Paraíso y nos salves del fuego eterno.
¡Oh, Allah! No nos permitas cometer un pecado que no perdones, ni tener un defecto que no cubras, ni padecer un sufrimiento que no alivies, ni profesar otra religión distinta a la Tuya.
¡Oh Allah!, Tú eres mi Señor, no hay divinidad salvo Tú; nos has creado y nosotros somos tus siervos, mantenemos nuestro pacto y promesa contigo tanto como nos es posible, en Ti nos refugiamos del mal que hayamos cometido. Reconocemos Tus gracias para con nosotros y reconocemos nuestros pecados, perdónanos porque nadie perdona los pecados sino Tú"
¡Amén, Señor del universo! Responde a mi súplica, pues ciertamente Tú eres el dueño de la inmensa gracia y eres Omnipotente.