domingo, 28 de marzo de 2010

MUJERES: "Los crímenes de honor ocurren en todas las religiones"

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

Chryso D'Angelo entrevista a la periodista RANA HUSSEINI


Rana Hussaini


NUEVA YORK, mar (IPS) - Trece mujeres son asesinadas diariamente por "honor" a manos de sus propios familiares, según la jordana Rana Husseini, activista por los derechos humanos y periodista que ha dedicado su carrera a combatir esta práctica.

"Documento los casos de mujeres, sus historias, el hecho de que vivieron sobre esta Tierra y alguien las privó del derecho a seguir viviendo", dijo Husseini a IPS.

Un "asesinato de honor" ocurre cuando una familia siente que una mujer que la integra ha manchado la reputación de todo el grupo, según Husseini, autora del libro "Murder in the Name of Honor" ("Asesinato en nombre del honor").

"La persona elegida por la familia para llevar a cabo el asesinato (habitualmente del sexo masculino: hermano, padre, primo, tío por parte paterna o esposo) termina brutalmente con la vida de su familiar del sexo femenino para limpiar a la familia de la ‘vergüenza’ que ella le causó", escribe Husseini en su libro.

Esta periodista de The Jordan Times escuchó historias de mujeres de todo el mundo que fueron asesinadas por comer goma de mascar, reírse de un chiste en la calle o usar maquillaje.

Según Husseini, informes presentados ante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas indican que este tipo de muertes tienen lugar en Bangladesh, Brasil, Ecuador, Egipto, Estados Unidos, Gran Bretaña, India, Israel, Jordania, Marruecos, Pakistán, Palestina, Suecia, Turquía, Uganda y Yemen, entre otros.

IPS dialogó con Husseini, quien en 2008 ayudó a crear el Comité Nacional Jordano para Eliminar los Crímenes de Honor.

IPS: ¿Se ha producido algún avance en el intento por frenar los asesinatos de honor?

RANA HUSSEINI: Jordania es un muy buen ejemplo de avances. Desde que empecé hasta hoy hubo unos cambios tremendos. Por ejemplo, en 2009 se creó el primer tribunal especial de la historia en juzgar a hombres que matan por el honor de su familia. Por primera vez el tribunal se negó al pedido de la familia de retirar los cargos. El hombre fue condenado a 15 años. Éste es un cambio importante. La sociedad civil ha sido activa y el gobierno habla de cambiar algunas leyes.

IPS: ¿De qué manera intervino el gobierno jordano?

RH: En Jordania el trabajo se ha hecho a todos los niveles, empezando por la familia real y en el ámbito de la sociedad civil. La reina Rania se ha manifestado al respecto. Incluso el rey Hussein (bin Talal, 1935-1999) abordó activamente el problema de la violencia doméstica y de mujeres y niños. Es importante que un líder de un país hable sobre este tema, y eso es algo que no se ve en muchos países.

IPS: ¿Ve usted algún cambio en las actitudes de los hombres?

RH: En el pasado, cuando yo daba conferencias, los hombres levantaban la mano y decían: "Yo mataría a mi hermana, ¿y qué? Ella hizo algo malo". Pero ahora los hombres están más abiertos a conversar sobre el tema. En Jordania hay una organización que desde hace cinco años realiza una gira con una obra de teatro. Algunos personajes son hombres. En la obra ocurren asesinatos de honor, y ellos paran y le preguntan al público qué opina. Es importante que los hombres participen.

IPS: Los crímenes de honor no son perpetrados solamente por hombres. Por ejemplo, usted escribió sobre uno que tuvo lugar en 1989 en St. Louis y en el que participaron un padre y una madre. Mientras ella sujetaba a su hija, él la mató a puñaladas. ¿Qué rol juegan las mujeres en los asesinatos de honor?

RH: Habitualmente las mujeres se dividen en dos grupos. Primero están aquellas que no tienen voz en la materia. Si hablan las pueden asesinar. Así es como terminan siendo cómplices. Otras realmente creen que la mujer debe ser castigada y que eso será una lección para los demás integrantes de la familia.

IPS: ¿Alguna vez se encontró con una situación en la que una mujer interviniera para ayudar a otra?

RH: No, nunca he visto que nadie intervenga.

IPS: ¿Hay alguna ramificación social para un hombre o mujer que comete un asesinato de honor?

RH: Existe hipocresía entre las personas que empujan a otras a matar. Yo entrevisté a varios asesinos que dijeron que les prometieron cosas como dinero si cometían el asesinato, y luego sus familias les dieron la espalda.

IPS: En una entrevista con la cadena PBS usted dijo que los asesinatos de honor no son un asunto religioso sino cultural.

RH: Muchas personas piensan que estos asesinatos se relacionan con el Islam, pero ocurren en todas las religiones. Yo he realizado artículos sobre mujeres asesinadas por miembros de sus familias en Jordania que eran cristianas. En Italia hay hombres que matan a sus familiares en nombre del honor. Eso también ocurre en la fe hindú.

IPS: ¿Por qué escribió este libro?

RH: Quiero que sea una referencia creíble y un libro de consulta para todo aquel que quiera información sobre este tema. También quiero plantear soluciones para personas que quieran saber qué pueden hacer para ayudar.

(FIN/2010)

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domingo, 21 de marzo de 2010

MUJERES-IRÁN: El precio de la igualdad

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente
Shirin Ebadi

Sabina Zaccaro entrevista a la premio Nobel SHIRIN EBADI

NACIONES UNIDAS, 11 mar (IPS/TerraViva) - "El Islam ha sido malinterpretado. Ninguna ley islámica dice ‘repriman a las mujeres y violen sus derechos’", sostuvo la iraní Shirin Ebadi.

"La democracia, los derechos humanos y el liderazgo de las mujeres no son en absoluto hostiles a la doctrina islámica", y las mujeres iraníes son muy conscientes de eso, agregó.

Durante más de 35 años, Ebadi, galardonada en 2003 con el premio Nobel de la Paz y cofundadora de la Iniciativa de las Mujeres Premio Nobel, ha trabajado como abogada y activista dentro de Irán y en el mundo, en defensa de los derechos de mujeres, niños, refugiados, minorías religiosas y prisioneros políticos en su país.

Desde las disputadas elecciones presidenciales iraníes del año pasado, se ha visto obligada a permanecer en el exterior.

"Pero pese al uso de la fuerza y la violencia para dispersar multitudes, y a las terribles imágenes de abusos que todos hemos visto en Teherán, las mujeres estuvieron presentes en grandes cantidades en las calles, porque quieren que sus voces sean oídas", dijo.

IPS dialogó con Ebadi en ocasión de la 54 sesión de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer, que finalizará este viernes en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

IPS: En los últimos años, las activistas por los derechos de las mujeres han trabajado muy duramente para lograr la igualdad ante la ley iraní. La enorme presencia femenina en las calles, ¿es parte de esta batalla?

SE: Alrededor de 63 por ciento del estudiantado universitario en Irán son mujeres, y una enorme cantidad de profesores universitarios también. Numerosas mujeres son médicas, abogadas, presidentas de empresas e ingenieras en Irán. Las mujeres tienen derecho al voto desde hace unos 50 años. Han sido integrantes del parlamento. Sin embargo, luego de la Revolución (Islámica, de 1979) se aprobaron leyes muy malas, discriminatorias contra las mujeres.

Daré algunos ejemplos de lo que ocurre. La vida de una mujer vale la mitad de la de un hombre. Esto significa que si una mujer y un hombre salen a la calle y resultan heridos por la razón que sea, los daños que se le pagan a la mujer son la mitad de los que se le pagan al hombre.

El testimonio de dos mujeres en tribunales equivale al testimonio de un solo hombre. Un hombre puede casarse con cuatro esposas y divorciarse cuatro veces, pero a una mujer puede resultarle muy difícil divorciarse.

Estas leyes han generado insatisfacción entre las mujeres y con el gobierno, y es por eso que protestan cada vez que se presenta la oportunidad. Y una de las oportunidades que surgieron para que el pueblo se opusiera fue el resultado electoral.

En los vídeos y las imágenes de las protestas se ve cuántas niñas y mujeres están en las calles. El vídeo del asesinato de Neda (Agha Soltan, de 27 años, víctima de la violencia posterior a las elecciones presidenciales del 12 de junio) se convirtió en un símbolo de estos movimientos.

Neda significa "voz" en persa (o farsi), y esto es como la voz de este movimiento que sale de la garganta de esta mujer.

IPS: ¿Es posible reconciliar el progreso social y político de las mujeres con la doctrina islámica?

SE: Sí, las mujeres (musulmanas) pueden ser líderes, y no lo digo solamente yo. Varios clérigos de alto nivel en Irán han reiterado esto, por ejemplo el ayatolá Sane. Y no olvidemos los ejemplos dados por otros países islámicos, como Indonesia, donde hace 25 años hubo una presidenta, o Bangladesh, o Pakistán con Benazir Bhutto (dos veces primera ministra: 1988-1990 y 1993-1996).

Ésa no es la situación en Irán, donde según la ley el presidente y también el líder supremo tienen que ser hombres.

IPS: En comparación con sus países vecinos, el movimiento feminista de Irán parece muy vibrante.

SE: El movimiento feminista es más fuerte en Irán que en los países vecinos, y el motivo de esto es la actividad social histórica de las mujeres en Irán, y el trabajo de la sociedad civil.

El movimiento feminista está en los hogares de todos los iraníes que creen en la igualdad. La gran cantidad de mujeres que van a las universidades muestra que ellas están mejor educadas que los hombres. ¿Cree usted que en esta sociedad las mujeres pueden aceptar el hecho de que su vida sea considerada la mitad de la de un hombre?

IPS: Algunas mujeres que vinieron a Nueva York para participar en la Comisión sobre el Estatus de la Mujer a fin de dar testimonio sobre la violencia y los abusos que ocurren en sus países --como las que viajaron desde Birmania--, han puesto sus vidas en peligro para venir. Usted está haciendo lo mismo. ¿Cuál es su mayor motivación?

SE: Todo tiene un costo. Y la libertad y la democracia tienen su propio precio. Si una sólo piensa en su propia seguridad o en la seguridad de su familia, entonces no tendremos sociedades democráticas.

IPS: Usted ha reclamado incansablemente una acción internacional para frenar la ofensiva del gobierno contra la oposición en su país. Lo hizo incluso en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra. ¿Cuáles son sus expectativas?

SE: Que los derechos humanos no se vean ensombrecidos por la cuestión nuclear en Irán.

(FIN/2010)

Lo que el 'burka' esconde

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

El Gobierno francés de Nicolas Sarkozy ha declarado la guerra al burka y baraja la posibilidad de desterrarlo del suelo francés. Es una iniciativa que está mereciendo la atención de los analistas. A nadie parece dejar indiferente la cuestión en un continente que acoge ya a 20 millones de musulmanes, de los cuales una minoría quizá creciente mantiene señas exteriores de identidad en las que los occidentales, especialmente desde el 11-S, perciben una amenaza.

El burka es, bajo ese punto de vista, una prenda que produce un doble rechazo porque es un símbolo del sometimiento femenino; un regreso a los métodos más arcaicos del machismo. Para muchos ciudadanos occidentales, si no la mayoría, es un espectáculo intolerable en una sociedad laica que aspira a la igualdad y a la libertad individual, y causa preocupación la ausencia de respuesta, la aparente naturalidad con la que esa misma sociedad lo acepta. Estampa paradigmática es la que se produce cada viernes en el barrio europeo de Bruselas, cuando los funcionarios europeos se mezclan con los musulmanes que acuden a la mezquita situada en el epicentro de Europa. De entre ellos, no son escasas las siluetas de mujeres ataviadas con burka o con niqab (que oculta todo el cuerpo salvo los ojos) que esperan, silenciosas, el momento de atravesar un paso de peatones. Fernando Iturribarría ha descrito recientemente el burka como una "mortaja de la libertad femenina" (El Correo, 4/02/2010) y, en efecto, hay algo mortuorio, contrario a la vida, en esa prenda que convierte a la mujer en un fantasma.

Contra la prohibición del burka hay obstáculos jurídicos de peso. Para algunos expertos, la prohibición supondría una "importante injerencia en la existencia de al menos tres derechos fundamentales: la libertad religiosa, la libertad de opinión y la libertad de movimientos" (Le Monde, 13/11/2009). El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, se ha mostrado también en contra por el recorte de libertades que supone, además de considerar que "crea la impresión de que el objetivo es una determinada religión". Coincide Hammarberg con el profesor de Democracia, Derechos Humanos y Periodismo en el Bard College de Nueva York Ian Buruma: "Prohibir el burka obligaría a esta pequeña minoría de mujeres

[las que viven en Occidente] a quedarse en casa y ser aún más dependientes de sus hombres" (La Vanguardia, 15/02/2010). Desesperante, pero pragmático argumento.

Bernard-Henry Lévy es de los que ha defendido la prohibición del burka (EL PAÍS, 21/02/2010) con argumentos contundentes. El burka no es una prenda de connotaciones religiosas. No hay ningún texto islámico que obligue a portar prendas como ésa. El burka es una cárcel a medida, viene a decir, para concluir: "Aunque hubiera una única mujer en Francia que se presentase enjaulada en el hospital o en el Ayuntamiento, habría que liberarla".

Nuestras sociedades no pueden permitir en su suelo una sola mujer que sea obligada a vestir el burka o el niqab y que, en definitiva, tenga recortados sus derechos ciudadanos. Sospechamos que el uso de tales hábitos responde a imperativos que no aceptamos, pero actuar indiscriminadamente contra ello podría ser contrario a nuestros principios de legalidad. ¿Cómo prohibir el burka a una mujer que lo portara por voluntad propia?

Legislar contra el burka es una opción compleja por la que parecen decantarse la mayoría de los europeos. El 50% de los alemanes están a favor de la prohibición tal como la está planteando Francia, país donde tal porcentaje sube hasta el 70%. En España, el apoyo popular se sitúa en el 63%, según un sondeo FT/Harris Poll recién publicado (Financial Times, 02/03/2010).

La mera prohibición respondería a una estrategia puramente cosmética capaz de devolver a nuestras calles una estética que consideramos más propia de nuestra cultura. Nos evitaríamos tan inquietantes compañías en los pasos de cebra, pero quizá obtendríamos el gran logro de confinar a esas mujeres al arresto domiciliario del que previene Buruma. ¿Qué hacer?

Dos casos recientes acaecidos en Tarragona marcan una buena hoja de ruta: la persecución de los delitos ya tipificados en nuestro Código Penal. En Cunit, la justicia persigue a los que han acosado y amenazado a una trabajadora del Ayuntamiento de origen marroquí por no portar pañuelo y conducir. En Valls están procesados los miembros de la comunidad magrebí que pretendieron erigirse en tribunal islámico contra otra mujer del mismo origen que quiso tener un hijo sin el acuerdo de su marido. No se juzga el uso del pañuelo o la libre decisión de una mujer, sino los presuntos delitos de detención ilegal, tentativa de homicidio, asociación ilícita, amenazas, coacción o calumnias.

Disponemos de leyes para obligar a un ciudadano a descubrirse la cara en ciertos lugares públicos por razones de seguridad y tenemos herramientas legales para perseguir lo que creemos que se esconde detrás de un burka o un niqab. Lo importante no es desterrar una prenda en una sociedad de acendrada permisividad en el atuendo, sino aplicar nuestras leyes con todas las garantías y, sobre todo, con el convencimiento y la determinación de que cualquier mujer maltratada, sea cual sea su origen y religión, tiene derecho a nuestra defensa.

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Mujeres opinan sobre el velo

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

Las amigas más cercanas de Fátima Rostom, una joven musulmana practicante de 23 años, son “una católica superpracticante, una atea impresionante y otras ‘pasotas’ (indiferentes a todo)”, relata entre risas.

Esta madrileña de padres sirios maneja un lenguaje jovial, viste ‘jeans’ y un abrigo de moda, pero se muestra determinante frente a sus creencias religiosas. Usa el hiyab –velo islámico– desde los 13 años. “Mucha gente no lo entiende. Creen que llevarlo es de siglos pasados, porque antiguamente en España también se lo ponían.

Supuestamente han evolucionado y quieren que nosotras lo hagamos”, subraya esta licenciada en terapia ocupacional y estudiante de Psicología.

Para ella la explicación es simple: “Nuestra religión es única, no hemos cambiado nada en ella y tenemos que seguir llevando el pañuelo porque es uno de sus pilares”.

Aunque formalmente el uso del hiyab no es parte de los cinco pilares del Islam (fe, oración, limosna, ayuno -Ramadán- y peregrinación a La Meca), para las practicantes es fundamental porque el mandato de llevarlo –dicen– le fue revelado al profeta Mahoma. “Una aleya del Qur’an (Corán) explica perfectamente que nos lo debemos poner”, dice Fátima.

El objetivo sería proteger a la mujer de las “miradas tentadoras”. Por ello debe ir completamente tapada, con ropa holgada para esconder su silueta, solo puede mostrar las manos y el rostro y no debe maquillarse. La forma adecuada de llevar el hiyab –explica Fátima– es cubriendo el cabello y las orejas.

Según las creencias musulmanas, la belleza femenina radica en el cabello, al taparlo se protege a la mujer y a la vez se le da libertad de mostrarlo a quien ella quiera, entendiéndose que será solo a su esposo.

Seña de identidad

La madrileña Rifkat El hichou L’biari va más allá. Para ella, el hiyab es un signo de identidad y lo viste “para publicar” su religión. Se lo puso a los 14 “por voluntad propia” y se siente orgullosa de llevarlo.

Esta estudiante de Periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos sueña con conducir un informativo de televisión puesta su pañuelo. Tiene 23 años y mira con molestia la intención de algunos sectores de prohibirlo en ciertos espacios públicos. “Sería irse contra la libertad. Son los mismos que nos juzgan de no ser libres, los que quieren imponernos algo. Yo he elegido libremente llevar pañuelo. Puedo decir que mi felicidad, libertad e identidad están en él”, dice esta hija de marroquíes de sonrisa fácil y piel luminosa.

Parte de la tarea de Amina El Mejnaoui, presidenta de la Asociación por la Igualdad y Apoyo a la Mujer Árabe, es hacer que la sociedad española entienda mejor a los musulmanes. “Hay que aclarar que el hiyab es un elemento religioso, no es político, ni cultural, ni tiene que ver con la tradición”, señala esta originaria de Casablanca.

Amina, quien ya vive 20 años en España, está convencida de que buscar demasiadas explicaciones no tiene sentido “¿Por qué los cristianos van a misa el domingo y los musulmanes el viernes? Son cosas que están dadas y las cumples si eres practicante”.

La hermana de Fátima, Asma Rostom, de 21 años y estudiante de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, también recurre a ese mandato que ella entiende como divino. “Llevo el velo porque lo tengo que llevar. Soy una musulmana que cumple las normas. Esta es una más”.

Por eso le cuesta entender a los creyentes no practicantes “lo veo contradictorio”, dice, y aclara que desde su punto de vista el velo no es opcional.

Desde pequeñas, sus padres les inculcaron que cuando llegara la menstruación –símbolo de la transición de niña a mujer– debían llevar el pañuelo. Lo asumieron sin problemas. Por eso Fátima ve improbable que su niña de 4 años- se casó a los 17 años y está divorciada- le diga, cuando tenga 15, que no quiere llevarlo.

“Cuando inculcas bases es muy difícil que tus hijos no las sigan, los niños suelen hacer lo que ven”. Pero medita y abre una posibilidad al debate “si está decidida, no le puedo obligar, me tendré que aguantar”, dice con un hondo suspiro.

Lo sabe Amina El Mejnaoui, cuya hija de 19 años le dijo: “Mamá, no estoy preparada para llevar el velo”. Amina lo viste, de color fucsia durante esta entrevista, y lo acompaña con una ropa moderna y alegre. No esconde cierto sentimiento de culpa por no haberle insistido más.

“No quería presionarla, yo también lo usé tarde, a los 22 años. Confío en que algún día quiera llevarlo”, cuenta.

Está convencida de que la mayoría de musulmanas viste el hiyab por una responsabilidad religiosa, pero no niega los numerosos casos en los que se reduce a la tradición, cultura o a la presión de padres y esposos.

También reconoce que un 40% de hombres que pide a su cónyuge e hijas portar el pañuelo lo hace por una cuestión de imagen. “Conozco padres que exigen a sus hijas usar el velo pero no rezar. Tienen miedo de que se dude de su poder como hombre si no lo llevan”, relata Amina.

“En la cultura árabe importa muchísimo el qué dirán”, recalca Mina Tadili, presidenta de la Asociación Integra Fuente de Sanz, musulmana no practicante. No usa velo, no reza cinco veces al día y no ayuna en el Ramadán. “¿Se puede ser buena musulmana y no llevar el velo? Claro que sí. A veces somos más buenos que los que van a la mezquita todos los días. Pasa en todas las religiones”, dice convencida.

Con 20 de sus 41 años en España, ella cree que el velo islámico es “más costumbre y tradición”.

“No consta en el Corán”

Mina se une a las interpretaciones feministas, según las cuales en ninguna parte del libro sagrado se ordena a las mujeres cubrirse con el velo.

Ndeye Andújar, vicepresidenta de la Junta Islámica catalana y directora del prestigioso portal Webislam, en su artículo ‘El velo, ¿principio fundamental del Islam?’, lo explica:

“En el Corán la palabra “velo” (hiyab en árabe) aparece ocho veces. Ninguna de ellas hace referencia al velo para cubrir el pelo, sino en el sentido de “cortina”.

La escritora marroquí Fátima Mernissi en su libro ‘El harén político’ –citada por Andújar-, relata el contexto histórico en el que se dio la revelación. En la boda de Muhammad con su prima Zaynab algunos de los asistentes, en una muestra de indelicadeza, no se marchaban para dejar a la pareja a solas. “La aleya del hiyab ‘descendió’ en la alcoba nupcial, para proteger su intimidad y excluir a una tercera persona”, explica Mernissi. Es decir el hiyab o cortina sirvió para separar la intimidad frente a lo público.

Según estas mismas interpretaciones, el Corán sí incluye referencias sobre no mostrar los “atractivos” de las mujeres en público, pero en ningún caso se recurre a cubrir el cabello o usar el hiyab.

Para Elena Arigita, investigadora principal del Instituto de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán, llevar velo o no depende de las interpretaciones del Corán, “son tan diversas como diverso es el mundo musulmán”, aclara. “Hay que tener en cuenta que las lecturas de que las mujeres deben cubrirse las han hecho sociedades patriarcales, pero también es cierto que en el entorno sociocultural en que se dieron tienen sentido esas explicaciones”, asegura esta investigadora.

“Ningún hombre me ha pedido que me lo ponga”

Tanto Fátima y Amina como Rifkat descartan sumisión o machismo en el uso del velo. Al menos en su caso no ha sido así. “A mí ningún hombre me ha pedido que me lo ponga”, dice Asma. Sus correligionarias coinciden. Y argumentan que –pese a lo que suelen creer sus detractores– la religión musulmana no es machista.

“Nuestra religión ha defendido desde hace siglos los derechos que defiende Europa ahora: a estudiar, a divorciarse (el Islam permite el divorcio civil y religioso), a decir no cuando quiera, a trabajar y que su dinero sea para ella, pues no está obligada a aportar en casa, mientras el hombre sí, y condena la violencia de género”, explica Amina.

Aunque reconoce que hay muchísimos musulmanes que interpretan el Corán con ojos machistas.

Tolerancia

La intolerancia es producto del desconocimiento. Esa es la conclusión de estas mujeres sobre su aceptación en la sociedad española. “Muchas profesoras les dicen a las chicas: yo te voy a ayudar a quitar el velo porque sabemos que lo usas a la fuerza, y las niñas tienen que responder: No me ayudes, lo llevo porque quiero”, cuenta Amina, con experiencia de mediadora en estos casos.

A Asma una mujer le dijo: “para hablar conmigo quítate eso de la cabeza” y a Rifkat unos jóvenes le gritaron “Vete a tu país”, ella les respondió “ya estoy en él”.

Ellas quieren ser aceptadas como mujeres normales, pero no uniformes, como se tiende a verlas. Van al gimnasio, salen de compras, ven televisión y cada vez que pueden quedan para tomar café con los amigos. No beben alcohol y no les gustan las discotecas.

“La amistad no es solo ir de cañas, yo quedo para comer, viajo con amigas. Me gustaría ir a Ecuador porque tengo muchas amigas de allí. La religión musulmana no es obstáculo para llevar un vida normal”, concluye Amina.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El 'hiyab'

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

Una estudiante marroquí que pasea sus estudios por la Facultad de Farmacia de Granada y luce su hiyab en tiempo de estudios, dice que 'todo lo que está sucediendo en torno al hiyab es una tontería'. Sin duda, puede parecer una tontería. Hace nada, nuestras madres llevaban su pañuelo para oír misa sin que el hecho de llevar cubierta la cabeza arrastrara una polémica en la que apareciera el clítoris. Era tan normal el pañuelo como lo demás. Tan natural lo veíamos que no nos extrañaba que las niñas llevaran cogido un velo blanco al vestido por si en algún momento tenían que rezar un avemaría, o dos.

Es lógico que si vivimos en una sociedad y con una religión en las que el velo forma parte de la cultura, la polémica parezca una tontería, como a Imán Obtel, la estudiante de Farmacia. Sin embargo, puede que no lo sea. Puede que el rechazo a la educación de Fátima por parte de dos colegios concertados haya servido de excusa para que la parte de la sociedad más intolerante surja, como talibanes, para destruir sus budas a quienes no piensen como ellos.

Claro que el problema más grave no es que existan estos individuos. El problema es que sus planteamientos se consideren razonables por muchos. Una realidad que es la consecuencia de algunas actuaciones de nuestros políticos. Si el ministro de Trabajo confunde el clítoris con el pañuelo, sin que José María Aznar le dé unas vacaciones en Marruecos; si el presidente del Foro de la Inmigración rechaza la multicultura dentro de la sociedad, y si el Defensor del Pueblo se identifica con ambos, el efecto es que la intolerancia piense que está en su casa.

Tal vez por esta razón sea necesario empezar a hablar más de libertad y de derechos humanos. Ganaríamos en tranquilidad.

Precisamente porque se ha hablado de libertad y derechos humanos, Fátima no ha perdido los suyos. Es una tranquilidad saber que, a pesar de todo y del ministro que confunde cabeza con entrepierna, Fátima haya empezado a estudiar con su hiyab. Es suyo. También otra Fátima, virgen por más señas, luce, y está tan bonita, su tocado azul y blanco sin que ningún energúmeno se lo quiera quitar. Es suyo. La libertad les permite llevarlos sin que molesten. No es ninguna tontería.

Mujeres musulmanas denuncian la imagen "distorsionada" de su cultura

En el nombre de Allah, Misericordioso y clemente

La periodista y escritora iraní Nazanin Amirian considera que los medios de comunicación están presentando una imagen "distorsionada" del mundo musulmán: "Han convertido 54 países de religión musulmana, absolutamente diferentes los unos de los otros, los han cosido un saco como si fuera un todo, y todos fuéramos árabes, integristas y que de la mañana a la noche estamos rezando, todas las mujeres llevásemos el velo y estuviéramos sometidas". Un lenguaje que es necesario cambiar "por el bien de la convivencia futura", advirtió la escritora.

lunes, 8 de marzo de 2010

Se van a tapar los restos Islámicos encontrados

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

Assalamu alaykum hermanos y hermanas, os adjunto una noticia publicada en el periodico principal de Murcia, donde se publica que se van a tapar los restos Islámicos encontrados.
Segun dice, se van a tapar hasta que se pueda construir un museo... pero todos ya sabesmos la realidad de esto, como los restos se ha impedido construir un parking... parece ser que la venganza del ayuntamiento y el gobierno regional es coger ny tapar los restos árabes y así se quita el problema.

Desde la Plataforma creada integramente por ciudadanos de a pie, decir de que ninguna comunidad islámica de murcia, se ha integrado en ella, tan solo desde esta asociación se ha apoyado en todo lo posible a dicha plataforma, se va a mantener una reunion de urgencia para tratar dicha noticia y tomar todas las medidas necesaria para que intentar que no se tape el yacimiento sino que se cumple la palabra que en su dia prometió tanto el Gobirno Regional de la conservación in situ y el Ayuntamiento de Murcia.

Difundir esta noticia hermanos y hermanas, se necesita toda la ayuda pposible para parar esta expoliación... es parte de nuestro legado islamico cultural.

Que ALLAH sw, nos de fuerzas para vencer al enemigo del Islam.

Yusuf desde Murcia.

http://www.laverdad.es/murcia/v/20100308/region/restos-esteban-seran-enterrados-20100308.html