jueves, 27 de mayo de 2010

Un colegio de Valencia impide la entrada a tres alumnas por ir en tirantes

En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso

La indumentaria apropiada para ir a clase vuelve a ponerse de actualidad. Tras el debate generado por el caso de Najwa Malha, la estudiante de Pozuelo de Alarcón (Madrid) a la que su instituto prohibió asistir a clase con 'hijab', un colegio valenciano ha prohibido la entrada a tres adolescentes por un motivo muy distinto; pero que también tiene que ver con su indumentaria: las tres jóvenes, de entre 16 y 17 años, llevaban tirantes y, según el centro, faltaban al decoro.

El colegio San Enrique de la localidad de Quart de Poblet, en la provincia de Valencia, impidió el lunes la entrada al centro de las tres alumnas, porque vestían camisetas de tirantes. El centro las obligó a volver a casa y regresar con ropa más apropiada.

El centro, que es concertado y de carácter religioso, intenta quitarle hierro al asunto y declara que "no hay que darle más vueltas a lo ocurrido".

Sin embargo, las afectadas no son tan comprensivas con la rigidez del centro y explican que al tratarse de un colegio concertado, que recibe fondos públicos, no pueden establecer ese tipo de reglamento, que consideran "exagerado".

Los alumnos más pequeños no tienen tantos problemas a la hora de vestirse. Hasta segundo curso de Secundaria todos tienen la obligación de acudir a clase con uniforme.

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martes, 25 de mayo de 2010

Juan Ferreiro: "Acudir a clase con velo es una manifestación de libertad religiosa"

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

Su nombre saltó a la palestra hace unas semanas cuando el Ministerio de Justicia comunicó su cese como subdirector general de Coordinación y Promoción de la Libertad Religiosa. El motivo era un informe, una carta, en la que defendía el derecho de la niña Najwa a llevar el velo islámico en su clase de un instituto de Madrid. Ferreiro es un asturiano del mundo, que defiende, ante todo, las libertades.

--Su nombre saltó a la actualidad con motivo de su cese. Pero quién es Juan Ferreiro?

--Nací en Gijón, pero viví y me licencié en Derecho en Oviedo. Preparé durante dos años oposiciones a la carrera diplomática y lo dejé para hacer un Master de Periodismo. Era una mala época para ser periodista, en plena Guerra de Irak, así que decidí volver al derecho y me dirigí al portavoz en el Congreso del CDS, Alejandro Rebollo, que era abogado y amigo de mi padre. En su despacho no tenía sitio pero buscaban un jefe de prensa y me llamaron. Estuve en el grupo parlamentario del CDS hasta que desapareció. Por entonces, ya había trabado relación con el diputado Souto Paz, Catedrático de Derecho Eclesiástico. El ha sido mi maestro. Me apoyó en la tesis, cuando obtuve la habilitación para la cátedra y cuando obtuve mi plaza en la Universidad de A Coruña.

-- Y su llegada al Ministerio?

--Uno de los miembros del tribunal de mis oposiciones a catedrático era Gustavo Suárez Pertierra. El fue el que habló con la gente del ministerio que me propuso como subdirector.

-- El Derecho es una herencia familiar?

--Mi creencia en el Derecho procede de mi padre, que siempre me insufló sus valores. De hecho, en este cese del Ministerio de Justicia lo único que hice fue transmitir lo que dice la ley. Porque el Derecho Eclesiástico es una disciplina preciosa, que se dedica a las libertades públicas que emanan de la libertad ideológica, la libertad de conciencia, expresión y enseñanza.

-- Con la composición actual de la sociedad, cada vez son más necesarios especialistas en Derecho Eclesial?

--Con este revuelo he comprobado que mi cese no es de interés público. No es un drama, porque tengo trabajo. Pero sí tienen interés público los derechos fundamentales, que son, junto con la democracia, el patrimonio de los Estados. En las últimas semanas he visto reacciones del público que demuestran que no los conocen.

-- Qué desconocemos?

--Que los derechos fundamentales son un chip que tiene toda persona desde que nace y que el Estado no puede hacer otra cosa que reconocerlos y proteger a los individuos frente al poder. Cuáles son esos derechos? La igualdad, la libertad, la libertad de expresión, el honor, la intimidad y también la libertad religiosa. Como son tan importantes sólo se pueden regular por ley orgánica y el derecho a la libertad religiosa está regulado.

-- Entonces qué pasa en casos como el de Najwa, la niña que quiere asistir a clase con velo?

--Eso es una manifestación de la libertad religiosa. Una manifestación es poder vestirme de acuerdo con mis credos. Pero la pregunta es dónde están los límites. El decreto marca dos: los derechos de los terceros y el orden público. Una niña por acudir a clase con un hiyab , atenta contra los derechos de los demás? Está claro que no. Y atenta contra el orden público? No, porque no hay una ley que lo prohiba. Y si se prohíbe será con una ley orgánica no con el reglamento de un colegio.

-- Y los crucifijos en las aulas?

--En un Estado laico, lo lógico es que no haya crucifijos en los espacios públicos. Otra cosa es que sea una representación artística o histórica. En ese caso, no los vamos a quitar. En un colegio público no tiene por qué haber una cruz. Es un tema que nace de la relación Iglesia-Estado. Esta relación fija dos coordenadas, la primera es que el estado es aconfesional y se apoya en la separación y la neutralidad. Si un Estado es neutro, cómo se come que un colegio público tenga una cruz, si quizá haya alumnos ateos o musulmanes.

-- Y esa otra segunda coordenada?

--Es la cooperación con las religiones. De ahí nacen los acuerdos con las confesiones. Con la Iglesia Católica el acuerdo fija la obligatoriedad de ofertar la asignatura de Religión, aunque la matriculación sea voluntaria. También se firmaron acuerdos con musulmanes, judíos y protestantes en 1992. Gracias a esos acuerdos, también se admite su Religión en los colegios públicos. Lo que pasa es que su desarrollo ha sido muy desigual. En España, este curso sólo había 45 profesores de islamismo por 14.000 católicos. Cómo es posible si hay 125.000 alumnos musulmanes en España? Cuando exijan este derecho lo tendrán.

--El Ayuntamiento de Lleida estudia prohibir el uso del burka, estamos en el mismo caso que el velo en los colegios?

--El burka en la escuela sí lesionaría los derechos, porque dificultaría el derecho a la enseñanza. Sin embargo, en el caso de Lleida pienso que no hay razones para precipitar un debate que en España no existe. La prohibición preventiva puede lograr el resultado contrario, disparar su uso como protesta. Y castigar a la mujer con una multa es una contradicción. Si lo que pensamos es que la mujer sale con el burka a la calle obligada, estamos penalizado a la víctima y cortando su única vía de integración. Por otra parte, si yo soy feo y me cubro porque no quiero que me vean, me van a multar?

-- Por qué está sucediendo esto?

--Los españoles nos creemos árbitros y no vemos los matices. Hay un gran desconocimiento sobre el islam. Cuando algo no se conoce y se juzga, eso es un prejuicio. Pero no hay que alarmarse, el desconocimiento tiene cura: el conocimiento. Voy a publicar un libro sobre este tema. Dónde se están formando los imanes europeos? Quizá sería bueno crear un centro de referencia en Europa, para los imanes y también para periodistas, profesores, investigadores...

-- Pasa la relación Iglesia-Estado por su horas más bajas?

--En absoluto. Las relaciones son bastante buenas. Hay relación y cooperación. Pero no debemos pensar que esa relación es sólo con la Iglesia Católica, hay un pluralismo religioso. Yo soy liberal y abogo al máximo por las libertades. Injerencia de la Iglesia se produciría si uno de sus miembros, por ser miembro de la Iglesia, formara parte del Estado y consiguiera que la doctrina se convierta en ley. La Iglesia puede estar en contra del matrimonio homosexual y del aborto y decirlo, como hace cualquier otra asociación. Pero el que hace la ley es el Estado. Si lo que dice son exabruptos, responderá ante sus fieles. A mí, personalmente, la amenaza de excomulgar a los diputados por la ley del aborto, me parece una amenaza impropia. Pero hay un sistema de financiación consolidado y cooperación. Otra cosa es que no haya sintonía.

-- Ha sido demasiado liberal para el ministerio?

--Para mí, un liberal es una persona que es respetuosa al máximo con las libertades. Me decía alguna gente, es que tu eres partidario del velo. No. Lo que quiero es que ese derecho se respete. Una chica de Valencia, musulmana conversa, que iba con velo a clase, me dio una lección. Me dijo: mis compañeras van a clase con pantalones muy bajos, enseñando las caderas y el ombligo y yo las respeto; por qué ellas no me pueden respetar a mí? Hoy a la hora de comer me soltaron "no puedes negar que el velo es un símbolo de dominación de la mujer". Y yo les pregunté, " a cuántos musulmanes conocen? A cuatro o así", me dijeron. Claro! No tenemos bastante información.

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lunes, 24 de mayo de 2010

Entrevista sobre “El velo” en el Programa “El Enfoque”

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente



Entrevista a la Srta Aicha Santana (Tesorera del Centro Cultural Islámico Canario) y la Srta. Ikram Lemkkaden (presidenta de la ”Asociación Cultural de Mujeres Arabes y del Magreb), realizada por el presentador José Luis López en el programa “El Enfoque” de Tak Televisión Telecomunicación Activa Canaria titulado “El Velo” emitido el 15 de mayo de 2010 en la Cadena de ”Televsión Independiente de Canarias- Canal 8″

Este programa fue con motivo de las controversias vertidas por los medios de comunicación con respecto al comportamiento anticonstitucional de un instituo de la comunidad de Madrid, con el apoyo de la consejería de educación de la comunidad autónoma de Madrid, impidiendo el paso a una joven estudiante con hijab.

En el se aclara cual es la opinión de las mujeres que portan hijab, con respecto de coaccionar su libertad personal en instituciones públicas.

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA PINCHAR AQUÍ


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martes, 18 de mayo de 2010

INFORME DE LA SUBDIRECCION GEiNERAL DE COORDINACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA LIBERTAD RELIGIOSA DEL MINISTERIO DE JUSTICIA.

Assalamu Alaykum

Os anexo el Informe de la Subdirección General de Coordinación y Ppromoción de la Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia, en relación al uso del hiyab en los centros de enseñanza.

Es importante señalar, que este informe tiene valor y peso jurídico, por lo que nadie puede contradecirlo. Es importante que conozcamos nuestros derechos y las leyes que nos amparan.

..........................

Tal como establece el artículo 9.2 de la Constitución, los poderes públicos tienen el deber no sólo de garantizar sino de potenciar el ejercicio de los derechos fundamentales, uno de los cuales es la libertad religiosa.

“Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.” (art. 9.2)

Sin duda una de esas libertades es la libertad religiosa, reconocida en el propio artículo 16.1

“ Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley” .

El derecho fundamental de la libertad religiosa, garantizado en ese artículo 16.1, ha sido desarrollado por la ley orgánica 7/ 1980, de 5 de julio, primera ley orgánica de la democracia que desarrollo un derecho fundamental. Una manifestación del derecho a profesar la libertad religiosa es el derecho de las personas a vestirse según sus creencias así como a expresar las mismas. Por tanto, el Estado, en virtud del artículo 9.2 de la Carta Magna debe proteger esa opción personal.

Ahora bien, como ningún derecho fundamental (tampoco la libertad religiosa) es ilimitado. La propia ley orgánica de la libertad religiosa nos marca los límites a ese derecho fundamental: los derechos fundamentales de los demás y el orden público.

“El ejercicio de los derechos dimanantes de la libertad religiosa y de culto tiene como único límite la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y derechos fundamentales, así como la salvaguardia de la seguridad, de la salud y de la moralidad pública, elementos constitutivos del orden público protegido por la Ley en el ámbito de una sociedad democrática” n (art. 3.1).

Obviamente, que una alumna lleve un velo en una escuela pública no ofende los derechos fundamentales de los demás, ni tampoco el orden público. El orden público es un concepto vago que la ley dibuja como un triángulo con tres lados: la seguridad, la sanidad y la moralidad pública. Aunque sea un concepto abstracto, la más clara concreción del orden público es la ley vigente. Las expresiones de la libertad religiosa deben realizarse, pues, dentro del marco de la ley.

No hay ninguna ley que prohíba a las alumnas portar el hiyab en la clase. El criterio que las autoridades educativas han mantenido hasta ahora en los poquísimos casos que esta costumbre ha planteado problemas es que el derecho a ser escolarizo en condiciones dignas prima sobre cualquier otro tipo de consideraciones como el derecho del centro público a imponer una normativa respecto a la vestimenta


Juan Ferreiro Galguera
Subdirector General de Coordinación y Promoción de la Libertad Religiosa

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El velo en la cabeza y la venda en los ojos‏

En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso

1.
Un problema importante en España: la vestimenta de las mujeres en países musulmanes

La prensa nacional sigue ofreciendo a menudo artículos de opinión y cartas al director acerca del velo. Parece que esta prenda se ha convertido en un problema para la sociedad occidental, en la que apenas se nota su empleo, aunque curiosamente no lo parece en aquellas donde su uso es mayoritario.
Lo cierto es que esta prenda tan insignificante, además de cubrir la cabeza de las mujeres musulmanas, sirve para ocultar la situación de las mujeres españolas.
¿Tienen todos aquellos editorialistas y escritores menos de cincuenta años? Porque si no es así no les costará nada reconocer a sus madres y a sus tías en esta fotografía:

Esta fotografía y las que siguen (obtenidas de http://www.alicantevivo.org/ y de http://castropol.blogia.com/ temas/fiestas-y-procesiones. php) son de actos cotidianos de la España de 1950 y 1960, aunque hoy parece que hace una eternidad que se tomaron.
Sucede que, como en las paredes del adosado con piscina comunitaria, todavía propiedad del banco, ya no se coloca la foto de la familia del pueblo, sino un póster de Nueva York o de los Simpsons, sus moradores no reconocen ni a su madre.

El nuevo rico español tiene poco dinero y menos memoria, pero anda sobrado de títulos de modernidad y se distingue por un tacto exquisito para decir a los demás -por la fuerza si es preciso- lo que tiene que hacer.

¿Qué se ve aquí? Sólo mujeres y todas con velo. Menudo atraso, lástima que no se hubiera inventado entonces la ISAF para liberarlas a bombazos y devolverles sus derechos mediante misiles lanzados desde aviones no tripulados ¿Es que no se daban cuenta de que una religión integrista las separaba de los hombres y las reducía a máquinas que repiten un ritual sin sentido? Ahora todas de pie, ahora de rodillas, ahora sentadas, ahora dicen lo que les mandan, ahora se tienen que callar.

Las mujeres caminaban sin la compañía de los hombres, el velo negro siempre puesto, en la calle también, y tiernas criaturas desfilaban cargando peso, cubiertas de pies a cabeza con la única diferencia de que su velo es blanco. ¡Pobrecillas!
Sin necesidad de cruzadas derechistas ni operaciones de paz izquierdistas, los velos han ido disminuyendo en tamaño y presencia, igual que el resto de la ropa, hasta nuestros días. Sin embargo, en los pueblos se mantiene un grupo de irreductibles en grave peligro de extinción: ancianas cuya negra y larga vestimenta negra proclama sin palabras que son viudas. Sobrecogedora tradición.

Fotografía obtenida de: http://img131.imageshack.us/i/ hilanderas0yf.jpg/
  1. El uso del velo en España: tradición y religión
¿Son solamente unas pocas las extremistas aferradas a la tradición que usan velo negro en España? No, también las hay que cubren todo su cuerpo salvo la cara y las manos, pero a diferencia de las otras, ni siquiera salen de casa, no se relacionan con hombres y no reciben visitas sin permiso de una superiora. Según los datos de la Universidad de Navarra, el número de monjas contemplativas en España supera las 13.000.
http://www.unav.es/capellania/ fluvium/textos/documentacion/ igl20.htm
No se ocultan al mundo tras un velo de tela sino tras un muro de hierro y piedra. Es una forma de vida que adoptan voluntariamente por ideales religiosos y eso basta para que los demás respeten su decisión por más extraña que les parezca.

Fotografía obtenida de: http://www.rtve.es/resources/ jpg/1/3/1244212625431.jpg
Entonces ¿por qué lo que vale para la religión católica no vale para la musulmana? ¿Por qué hay cada vez más mujeres nacidas en la segunda mitad del siglo XX -o a finales- en países occidentales, que usan velo? ¿Por qué, al parecer, aumenta el número de mujeres que ingresan en esas órdenes mientras que disminuye en el resto?
En la edición del domingo 21 de febrero pasado, la sección de opinión de El País, publicó un alegato a favor de la “Ley del Burka” francesa, firmado por Bernard-Henri Lévy.
Afirma primero que la “servidumbre voluntaria nunca ha sido un argumento; el esclavo -o esclava- feliz nunca ha justificado la infamia inherente, esencial, ontológica, de la esclavitud”.
Además de que el autor se salta la no pequeña diferencia entre el esclavo obligado y el “feliz” (quien ya ha ejercido su libertad al elegir), no parece percibir que su opinión sobre la esclavitud femenina es un cuchillo de doble filo: ¿ha de prohibirse legalmente la esclavitud de las mujeres que viven prisioneras tras el burka por sometimiento a un hombre y no la de las que viven prisioneras tras el muro del convento por sometimiento a Dios? Si lo que cuenta es no tener trato con hombres y poner la propia voluntad en manos de otro ser, las monjas superan con mucho a las otras veladas.
Las mujeres que usan voluntariamente una prenda que les tapa la cara, estarán encantadas de que el articulista las diga la razón por la que ellas no deban hacerlo, mientras que las monjas dominicas de clausura, según su regla:
“con su vida de oración, de silencio y de penitencia, dan testimonio de que Dios existe. Escogen con plena libertad una forma de vida en la que se dedican al seguimiento exclusivo de Jesucristo y a las cosas celestiales.”
http://monjasdominicas. wordpress.com/2007/11/03/%C2% BFque-es-una-monja-dominica- contemplativa/
¿Qué significa esa dedicación exclusiva? ¿Qué hacen las monjas contemplativas en su vida diaria sin contacto con el sexo opuesto? “Estudian la palabra de Dios, rezan, hacen un trabajo manual y en comunidad con sus hermanas. Viven unánimes en el Señor no teniendo más que un alma y corazón en Dios, dentro del Monasterio”
http://monjasdominicas. wordpress.com/2007/12/01/en- torno-a-que-gira-la-vida-de- una-monja-dominica/

Fotografía obtenida de: www.galeon.com/juliodominguez/ 2005/svr.html
¡Alabado sea el Señor! Bien por las monjas y mala suerte para los bares, los jóvenes casaderos y puede que para los familiares de aquellas. Cada persona adulta sigue a quien le parece bien y si lo desea puede libremente dedicarle las 24 horas del día durante toda su vida con desprecio de todo lo demás: familia, profesión, amor, bienes, placeres… lo que antes se llamaba “el demonio, el mundo y la carne”.
El articulista aboga luego por la supresión forzosa del burka, a pesar de que admite que en Francia no hay más de unos cuantos centenares de mujeres que lo usan (se cree que son unas quinientas mujeres en un país de 66 millones de habitantes):
“aunque hubiera una única mujer en Francia que se presentase enjaulada en el hospital o en el ayuntamiento, habría que liberarla”.
Abraham le rogó a Yavé que no destruyese Sodoma si encontraba 50 justos en ella, pero como éste le manifestó su amor a los justos, se atrevió a pedirle clemencia para la ciudad si tan sólo hubiera diez, a lo que Yavé accedió. Ni la pluma de Bernard-Henri Lévy, ni por supuesto los misiles de Obama y sus aliados, han accedido a perdonar Afganistán entero con tal de liberar a las mujeres de sus burkas.
El hecho de que Bernard-Henri Lévy haga valer su afán liberador de las mujeres del burka desde la retaguardia del ejército que bombardea indiscriminadamente a éstas junto con sus familias en Afganistán, le inhabilita como abanderado de ideales humanistas a su parecer muy elevados. Esto incluso si sus argumentos tuvieran suficiente peso como para prestarles atención.

3. Feminismo políticamente correcto y velo

Algunos ciudadanos corrientes también se oponen al velo y por ende al burka. El 24 de febrero pasado escribe una lectora de El País en la sección de cartas al director: “Mi experiencia trabajando en un país musulmán es que el velo es parte de una forma de vestir, de vivir y de entender la religión que relega a la mujer a un segundo plano, subordinándola al mundo masculino.”
Este sencillo argumento, expuesto por una mujer española que hace notar su experiencia en un país musulmán, resulta más interesante y atractivo que el idealista del filósofo: el velo es un elemento más de una cultura, junto con una forma de vida y una práctica religiosa, que promueve el machismo.
Por sus palabras cabe decir que esta mujer es feminista: “no puedo compartir su concepto de feminismo”, dice al referirse a una activista francesa que usa velo. Añade que en los países musulmanes “la presión social (para que las mujeres lo usen) es muy poderosa”, mientras que en Europa “más bien hay un rechazo ante costumbres, símbolos y conceptos enterrados hace tiempo tras décadas de lucha por la igualdad”.
Veamos, pues, qué puede enseñar el país en el que vive la lectora al país donde “se subordina la mujer al mundo masculino”:
En el ámbito laboral, los datos del Instituto de la Mujer, referidos a 2009 señalan que “el salario masculino es superior al femenino en todos los casos, independientemente de las características personales, laborales y de empresa que se consideren. La diferencia salarial alcanza los 2,11 euros por hora trabajada, un 18%.”
http://www.inmujer.migualdad. es/MUJER/publicaciones/docs/ Analisis_perspectiva_genero. pdf
Un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona menciona como causas “la discriminación por razón de género”, que "las mujeres tienen menos posiciones de mando que los hombres en sus empleos y que su presencia predomina más en empresas de menos trabajadores, donde la productividad es más baja y, como consecuencia, también los salarios.”
http://www.solidaridad.net/ noticias.php?not=2435
En el reparto de las cargas familiares, un informe del Consejo Económico y Social (CES) destaca las dificultades de las mujeres para la conciliación de la vida laboral y familiar (y que) en España el cuidado informal se resuelve a costa del trabajo y el tiempo de las mujeres, sobre todo las de menor nivel educativo, sin empleo y de clases sociales inferiores.”
http://scielo.isciii.es/ scielo.php?pid=S0213- 91112004000500001&script=sci_ arttext
Quizás el velo musulmán preocupa tanto a nuestra lectora, que no se detiene a reflexionar que el instrumento de control masculino más eficaz sobre las mujeres no está en la ropa, sino en la organización social y familiar que es favorable al varón.
Según el Instituto de la Mujer, “las mujeres inactivas que no buscan empleo lo hacen principalmente por cuidar niños, ancianos, enfermos o personas dependientes. La tasa de actividad de las mujeres casadas se sitúa en el 47,80%, mientras que la de los hombres es del 68,60%. Los datos muestran una relación directa entre el estado civil y la actividad en las mujeres.”
Visto de otro modo: “en el año 2007, el 98,44% de las mujeres con contrato a tiempo parcial se encuentran en esta situación por cuidado de niños o adultos enfermos o incapacitados o mayores. El 93,80% prefiere la mitad de la jornada laboral por obligaciones familiares o personales.”
http://www.inmujer.migualdad. es/MUJER/publicaciones/docs/ Conciliacion_ Corresponsabilidad.pdf
En España, entonces, se lleva el velo solamente el día de la boda hasta el altar, donde se cambia por unas cadenas que duran hasta la muerte si el divorcio no las corta antes. Lo que ocurre en el domicilio conyugal entre medias, se explica así: “según la Encuesta de Empleo del Tiempo del INE (datos del 2002-2003), el 92,2% de las mujeres dedican 4 horas y 45 minutos diarios por término medio a las tareas del hogar y cuidados familiares. El 69,6% de los varones dedica tan sólo 2 horas y 4 minutos diarios.”
¿Es el machismo español solamente pesado o también violento? “Los juzgados españoles recibieron 35.270 denuncias por violencia de género entre julio y septiembre de 2009”. Si no hay variaciones importantes, se prevé que 2010 finalice con cerca de 150.000 denuncias.
http://www.publico.es/espana/ 293455/denuncias/violencia/ genero/retiradas
Un artículo publicado por la Gaceta Sanitaria –que es el órgano de expresión de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria- afirma que esa violencia “no es el resultado de casos inexplicables de conducta desviada o patológica. Se trata de una práctica aprendida, consciente y orientada, producto de una organización social estructurada sobre la base de la desigualdad entre hombres y mujeres.”
http://scielo.isciii.es/ scielo.php?pid=S0213- 91112004000500001&script=sci_ arttext
Si a lo anterior unimos los datos relativos a la prostitución, el tráfico y la trata, así como la imagen de la mujer como objeto sexual en la publicidad y por extensión en el ideario social de buena parte de la población, cabe pensar que nuestra lectora idealiza algo la situación de la mujer en España.
El Informe de la ponencia sobre la prostitución en nuestro país, elevado a las Cortes en el año 2007, declara que “la prostitución tiene un fuerte componente diferencial de género porque los demandantes son mayoritariamente varones, un total de 99,7 % “
http://www. lourdesmunozsantamaria.cat/ IMG/pdf/INFORME_PONENCIA_ PROSTITUCION.pdf
Quizás la lectora de El País, quien probablemente se siente tan satisfecha con la publicación de su carta al director como éste, no ha leído este informe, en el que también se afirma que “el periódico con más tirada de este país ingresa en torno a cinco millones de euros anuales” por anuncios de publicidad sexual, o sea, los de la extensa sección de contactos.
¿Cree nuestra lectora que este panorama aconseja colocar a la España moderna, democrática, civilizada, “tras décadas de lucha por la igualdad”, con un buen manojo de ministras de izquierdas y un presidente que asiste a desayunos de oración en Estados Unidos, entre las naciones más indicadas para dar lecciones sobre la liberación de la mujer musulmana o de otra religión?
  1. El programa de trabajo del feminismo
Llevaría horas discutir con nuestra lectora sobre las diferentes “formas de vestir, de vivir y de entender la religión” en el país musulmán que conoce y España. Sin embargo, el papel sobresaliente que ella -y mucha más gente, gracias a labor educadora mencionada al principio- atribuye a una prenda tan pequeña como el velo, la subordinación de la mujer al hombre, inevitablemente mueve a preguntarle por el significado de otras prendas aún más pequeñas que usan las mujeres en occidente y por supuesto en España.

¿Acaso no sufren también éstas una fuerte presión social para llevarlas? ¿No cree que la publicidad, la televisión, las películas y los diseñadores de moda tienen al menos la misma fuerza de control aquí que la que tienen otros canales en otras sociedades?
Si cree que el velo musulmán subordina a la mujer respecto del hombre ¿no alberga ninguna duda de que la exhibición del tanga, el uso del sujetador con relleno, de los tacones de aguja, de la ropa ajustada y las tallas pequeñas, eso sin contar con la cirugía estética para el aumento del pecho, de los labios, etc. –incluso en menores de edad-, la depilación completa, el control del peso y la figura y otros “trucos femeninos” tienen una misión similar?
¿Se subordina más al hombre la mujer que usa el velo fuera de casa y se lo quita cuando está con su marido en el hogar, o la que enseña su ropa interior a los extraños que la aplauden por ello? ¿Qué otra razón puede haber para explicar esta fotografía?


Fotografía obtenida de: http://node4.nirvanix.com/ polldaddy/polldaddy/images/ 1266592909_4127-x.jpg
Algunas mujeres españolas se han liberado mucho. Tanto que hoy día se visten como las prostitutas no se atrevían a hacerlo hace unas pocas décadas, las mismas por las que nuestra lectora dice que se ha luchado para conseguir su liberación.
Sin embargo, además de la piel, esas mujeres no tienen mucho que enseñar sobre liberación a las mujeres que con velo y sin él están hoy día en primera línea de la resistencia contra el imperialismo, el capitalismo y el machismo.

¿Quién cree nuestra lectora que está más liberada: la mujer palestina con velo encarcelada en Israel por luchar contra la ocupación, o la soldado israelí que posa de forma seductora en ropa interior después de haber detenido a esa palestina?

Fotografía obtenida de: http://www.jewcy.com/files/ images/israeli-defense-gm_l5. img_assist_custom.jpg

Fotografía obtenida de: http:// australiansforpalestine.com/ wp-content/uploads/2009/09/ Palestinian-women-visit- prisons.jpg
¿Cómo cree nuestra lectora que en este año 2010 se debe luchar contra la subordinación de la mujer: viendo una telenovela caliente, un “reality show”sobre escándalos de cama, una revista de celebridades femeninas, asistiendo a un desfile de moda sexy…?

Fotografía obtenida de: http://fredylopex.blog.terra. com.mx/files/2007/11/tanga1. jpg
A la vista de los programas televisivos con mayores audiencias, de las revistas del corazón de gran tirada y de otros datos acerca de las inquietudes de gran parte de la población femenina española y por extensión occidental, hay mucho más trabajo que hacer para quitarles la venda aquí, que para eliminar el velo que se usa en otros países.
Si se compara el daño que, al parecer, causa el velo entre las mujeres que viven en Iraq, Afganistán, Líbano y Palestina, con el que padecen bajo la agresión y la ocupación de potencias occidentales con la colaboración de la España izquierdista y feminista, convendría preguntar a madres palestinas como la de la fotografía -que asiste impotente al asesinato de su hijo a manos del ejército israelí- si lo que más ansía es recibir una filípica sobre su tradicional vestimenta por parte de algunas feministas europeas, o si tal vez prefiere que sigan enseñando las bragas en su tierra y la dejen en paz.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El velo en la cabeza y la venda en los ojos

Agustín Velloso

El rechazo al velo

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

Me pregunto si el instituto que rechazó a una niña por llevar hiyab, hubiera rechazado a la Madre Teresa de Calcuta con su sari cubriéndole la cabeza o a la princesa Rania de Jordania, asidua del papel cuché que se cubre incluso ante autoridades institucionales y hasta lo vemos chic. Pero la niña, en primer lugar, es exiliada económica, lo que no le favorece.

En segundo lugar, pertenece a la religión y cultura musulmanas.Y si se apela a la excusa que el islam somete a las mujeres y el pañuelo es una manifestación de la sumisión, qué me dicen del parrafito cristiano de "he aquí la esclava del señor, hágase en mí según tu palabra" que se repite como un mantra. No creo que lo suscribiese Simone de Beauvoir. Por cierto, Fátima Mernisi y Susan Faloudi son feministas desde el islam.

Y en tercer lugar, y lo peor de todo, es mujer. Los hombres no tienen ni imposiciones ni prohibiciones, pero a las mujeres en unos países se les obliga a una vestimenta y en otros, se la prohíben, como siempre, las víctimas de su cuerpo.

Lo curioso es que en ese rechazo al velo coinciden los que sueñan con un país y una sola religión y, por supuesto, con las escuelas llenas de crucifijos y, por otro, los partidarios de la dictadura del laicismo. Son el Estado y las instituciones las que tienen que ser laicas, no las personas.

No se puede mezclar todo y decir que en un país musulmán se nos obliga a las mujeres a cubrirnos. Eso es falso. Ocurre en Irán, pero no en el Magreb, Turquía o Egipto. Afortunadamente, en Galicia no tenemos ese problema, porque toda la vida las mujeres llevaron su pañuelo. Hay que respetar más al otro. Ganas me dan de ponerme velo.

Fuente

Mi vida con el velo

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente



Las mujeres musulmanas en España se sienten observadas. Una tela, que ellas llaman ?hiyab? y que les sirve para protegerlas "de las miradas de los hombres", las ha puesto, paradójicamente, a la vista de todos. Dicen cubrirse el pelo por fe en el islam. Las más jóvenes niegan que sea por sumisión al varón. El caso de Najwa Malha ha desatado un debate en España que no ha hecho más que empezar.

Cada persona con su estilo, antes de salir de casa, elige la ropa que vestirá. Si preguntamos a una musulmana por la cantidad de hiyabs o pañuelos islámicos que tiene, es probable que sonría, con menor o mayor pudor, al repasar mentalmente su armario. "Muchísimos", reconocerá alguna. El hiyab no es una prenda que escape al consumismo y la coquetería en el vestir.

Omnia Nur ha elegido esta mañana el verde oscuro para tapar su cabeza. Tiene pañuelos "de todos los colores", sonríe: "Hay que combinar e ir bien vestidas". Su ropa occidental no es ceñida. Está a salvo de las miradas: "Los hombres han molestado siempre a las mujeres que van demasiado presumidas". Su pelo lleva ocho años escondido en público.

Marroquí, residente en España desde hace siete años, Omnia ha conducido su coche desde Rascafría (Madrid). Como cada viernes, se ha acercado a la capital para pasar la tarde en la conocida mezquita de la M-30, algo más que un lugar de rezo: "Es un centro social". El recinto es una construcción mastodóntica. Fue inaugurado en 1992, y construido gracias a los 12 millones de euros que aportó el rey Fahd de Arabia Saudí. En la cafetería charlan varios hombres, algunos ataviados con vestimentas árabes. Omnia tiene 19 años y estudia Nutrición y Dietética. Pedimos un té verde. Está exquisito. Y muy caliente. Ella aprieta el vaso con fuerza. Está tensa. Una amiga le ha dicho que tenga cuidado con lo que cuenta.

Desconfía. No estaría ahí sentada si no fuera por el caso de Najwa Malha, que ha desatado su indignación y un debate delicado. Sobre esa adolescente española de origen marroquí, de 16 años, a la que Omnia no conoce, se han pronunciado ministros, consejeros autonómicos, políticos de la oposición, asociaciones musulmanas, medios de comunicación, organizaciones feministas y hasta la Iglesia. Najwa, apartada de su instituto en Pozuelo de Alarcón (Madrid) por acudir a él con hiyab, ha reabierto la pelea dialéctica entre los que consideran la prenda un símbolo religioso elegido libremente y los que creen que sólo es una reminiscencia cultural religiosa machista, una obligación.

Pero es mucho más. Replantea el reto de la integración de (y con) los inmigrantes musulmanes. Al tiempo que sus hijos, nacidos en España (Najwa es de Pozuelo), reclaman su aceptación como minoría dentro de su país. En la disputa se entremezcla, además, el debate entre la aconfesionalidad del Estado y los símbolos religiosos en el espacio público, incluida la cruz cristiana. De ahí, el apoyo de la jerarquía católica al velo islámico. También entran en juego el derecho a la educación y la protección de los menores.

El caso de Najwa no es el primero en España. Con las menores Shaima Saidani en 2007 en Girona, y Fátima Elidrisi en 2002 en Madrid sucedió lo mismo. ¿Son los inicios de un largo proceso ya vivido por otros países europeos? ¿Es necesario crear nuevas leyes o la Constitución es suficiente? ¿Qué les pasa a los musulmanes? ¿No se integran? ¿O no son aceptados? Las preguntas, los argumentos, los matices y las opiniones son infinitas. En Francia prohibieron por ley en 2004 todos los símbolos religiosos en escuelas e institutos, y ahora debaten impedir el uso del burka por la calle. En Bélgica, otra ley aprobada a finales de abril multará a las mujeres que salgan a la calle con la cabeza cubierta con niqab o burka. La primera prenda tapa desde la cabeza hasta la rodilla, dejando una rendija para los ojos. La segunda es afgana y tapa completamente el cuerpo, permitiendo la visión sólo a través de una tupida rejilla.

En España, lo habitual es el hiyab. Cubre el pelo y deja al descubierto el óvalo de la cara. El Corán habla de "recato" y de "castidad", para ellos y ellas. Pero a las mujeres se les pide, además, que "cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos". El profeta Mahoma dijo: "Cuando una chica llega a la edad menstrual no debe dejar ver nada más que esto y esto". Y señaló la cara y las manos.

Las de Omnia ya han conseguido templar el té. Poco a poco empieza a sorberlo. Habla bajito. Pero es firme: "Me gustaría que la gente deje de mirarnos por nuestra apariencia, que se fijen en que detrás de un hiyab somos personas. Tenemos un carácter diferente, pero no tanto como se piensa. Tengo muchas amigas españolas. Vamos de compras y hablamos de muchos temas. Ellas no se ponen hiyab; yo, sí. Ellas tienen relaciones antes del matrimonio; yo, no. Pero me entienden. Cuando existe el cariño y la conversación desaparecen los problemas. Yo no voy a decir que una chica que lleve minifalda o piercings sea una mala persona".

Un hombre nos interrumpe y saca a la calle a Omnia. Cuando ella vuelve está seria y nos pide que no la fotografiemos dentro de la mezquita. Es una situación rara, incómoda, incluso para ella, que se disculpa y da una explicación escueta: "No lo entiendo. Quizá deberíamos haber pedido permiso". Días después nos dice por correo electrónico: "En parte puede que el musulmán haya generado esa mala imagen que se tiene de él en España. Por eso los verdaderos musulmanes deben trabajar e involucrarse en la sociedad, y no apartarse y relacionarse solamente con su entorno".

Dicho así, seguramente todo el mundo estaría de acuerdo. El problema es el significado de "involucrarse" y "no apartarse". Con el asunto del hiyab, las mismas palabras significan cosas distintas, según la boca que las pronuncie. La igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo. Rosa Cobo es profesora de Sociología del Género en la Universidad de A Coruña. Para ella, el pañuelo aísla: "El velo es una marca de género, es una marca política. Sirve para lanzar un mensaje a la sociedad y decirle: ?Estas son nuestras mujeres, no las contaminéis".

En otra universidad, la Rey Juan Carlos de Fuenlabrada, Yusra Dahsha pasea por el campus. Los estudiantes aprovechan los primeros rayos de sol de la primavera en el césped. Ella lleva pañuelo y ropa larga. Tiene 18 años y estudia Derecho. Mira fijamente a los ojos, es directa, inteligente: "El hiyab me iguala con el hombre. El velo permite que se me mire como una mujer con mente. No soy un cuerpo. He escuchado estos días en la radio que una mujer es una melena bonita. Me parece repugnante. ¿Lo único que me da valor es mi pelo? Entonces, no. Prefiero ir con mi velo y no ser un trozo de carne".

La discusión que ellas representan no termina ahí. Las posturas son irreconciliables. Rosa Cobo: "El pañuelo, el velo, el burka? forman parte de una serie de vestimentas que han sido hechas y orientadas para subordinar a las mujeres. Lo digo rotundamente, yo limitaría el uso del velo en el espacio público. En la escuela, las musulmanas tienen muchas cortapisas para establecer relaciones con las personas autóctonas y de una manera muy particular con los chicos".

A Yusra Dahsha, nacida en Madrid ("en el hospital Doce de Octubre") no le parece bien que se utilicen términos como "autóctono". Se considera tan española como cualquiera, a pesar de que su familia sea palestina. Un origen del que no reniega, aunque jamás haya pisado la tierra de la que fue expulsado su abuelo, con 14 años, en 1948. Según ella, llevar hiyab en España no es fácil. "Las que nos lo ponemos lo hacemos por convencimiento. Hay que tener mucha fuerza de voluntad", asegura, al vivir en un entorno donde los musulmanes son minoría. "Si sólo nos tapamos las mujeres es porque nuestro cuerpo es más tentador. Un chico, quiera o no quiera, va a mirar a una chica llamativa".

Sin embargo, paradójicamente, en la universidad o en el metro la observan por llevar velo. Ella, asegura, está acostumbrada a las miradas. Lleva notándolas desde los 11 años. Cuando se cubrió el pelo por primera vez dice que fue libre: "Todas las amigas nos lo queríamos poner. Nos gustaba. El islam dice que tiene que coincidir con el primer periodo de menstruación. Yo me adelanté. Mi madre me decía que me esperase. Le daba miedo que luego estuviese indecisa. Pero yo quería. Me sentía orgullosa de decir lo que soy, que ésta es mi religión y que me gusta".

¿Puede una niña tomar una decisión de ese tipo a los 11 años? Según Cobo, no: "Queremos aquello en lo que somos socializadas. Y más una cría de 14, 15 o 16 años. ¿Querían las niñas de hace un siglo no estudiar una carrera universitaria? ¿O era un mandato de la sociedad? ¿Querían las niñas católicas llevar un velo en la iglesia? Ni lo querían, ni no lo querían. Sencillamente, lo llevaban. ¿Qué elección hay cuando una comunidad pone en funcionamiento sus mecanismos de control social para decirte que te comportes, que te vistas, que tengas unas actitudes, creencias y valores acordes con sus principios?". Preguntas que Cobo también aplica, en justicia, a Occidente: "Las mujeres occidentales tenemos la obligación de hacer una crítica al velo, pero también de exigir a estas mujeres que nos critiquen a nosotras sobre nuestras costumbres. Del corazón de Occidente ha nacido, por ejemplo, el canon de belleza al que las mujeres, en mucha mayor medida que los hombres, nos tenemos que acomodar". Yusra lo tiene claro: "¿Por qué hay anuncios con mujeres medio desnudas? Eso es una sumisión a la moda. El hiyab es mi libertad. En España hay una ley que permite el matrimonio homosexual. Yo la respeto. ¿Por qué no se me respeta a mí?".

Pero las presiones familiares existen. Igual que en todas las sociedades, defiende Abdennur Prado, presidente del Consejo Islámico de Cataluña. "Es un debate absurdo. ¿Qué padre no presiona a sus hijos en una determinada dirección?", pregunta. Sin embargo, una mediadora social marroquí que trabaja en Madrid con familias musulmanas con problemas señala las peculiaridades de las comunidades musulmanas: "Ni un 2% lleva hiyab por obligación. En el extranjero se lo ponen por identidad. En Marruecos, por respeto, ya que es una sociedad machista. Pero lo que temen los padres al venir a España es que niñas y niños pierdan su identidad. Temen que se casen con un europeo".

A la hora del matrimonio, el islam dice que los dos tienen que ser musulmanes. Si uno no lo es, debe convertirse. "Pero tiene todo el sentido del mundo. Aunque fuera lo contrario, sería difícil por una cuestión de afinidad. La educación de los hijos, la convivencia? Son muchas cosas", señala Laila Rattab. Quedamos con ella en uno de tantos bares de la ciudad donde es culto tomarse una caña y comer una tapa de jamón ibérico. Dos manjares a las que ella ha renunciado por sus creencias, pero que respeta plenamente. Nacida en España de padres marroquíes, tiene 25 años. Cuando consigue romper un tópico, se parte de risa: "El islam es abierto. Dentro del matrimonio no se practican relaciones sexuales con el único objetivo de tener hijos. Se permiten los anticonceptivos. No somos como nos pintan. ¡Que parecemos unos reprimidos!".

Laila está a gusto con su identidad, entre española y marroquí: "No sé si es por el cruce de caminos que se dice, la cercanía o la cultura". De Marruecos le encanta la cultura. De España, la democracia, gracias a la cual, asegura, la gente vive un islam libre: "No me sentiría a gusto en Arabia Saudí, Irán o Afganistán". Legalmente sólo tiene una nacionalidad, la española. No quiere la marroquí, a la que tiene derecho: "¿Sabes que el rey de Marruecos se las da de descendiente del profeta? Eso no se lo traga nadie. Es una dictadura".

Casi todas las asociaciones islámicas españolas las dirigen hombres. Todos niegan tres palabras: obligación, sumisión, machismo. "No es el hombre el que obliga, sino el Corán el que lo dice. El Corán lo explica todo. Es la ciencia", señala Lounis Meziani, de la Federación Islámica de las Islas Baleares.

Debido a la "conciencia y deber" religiosos, Zainab el Kach, marroquí de 24 años, lleva hiyab desde los 11. Emigró con sus padres hasta Madrid desde Larache, una localidad del Norte, a unos 150 kilómetros de España. Está a punto de acabar la carrera de Periodismo. Se expresa con destreza. Para ella, el mensaje del islam no tiene nada de desigual entre hombres y mujeres. "Creo que se confunde lo tradicional con los valores religiosos. Pero a lo mejor el islam ha ido acumulando cargas que la religión en sí no tiene. Pienso que el problema es que siempre hablan los hombres en nuestro nombre. Yo preferiría que hablásemos nosotras. El machismo existe en los países árabes. Pero es por la cultura y la tradición que hay que erradicar. Y por la situación socioeconómica. En Marruecos hay un 55% de analfabetismo. Hace nada era del 70%. Ese es el verdadero mal", señala. Zainab recuerda: "En España también hay machismo. La principal prueba es que se creó un Ministerio de Igualdad".

La titular de esa cartera, Bibiana Aído, no ha querido aportar su opinión a El País Semanal. En 2008, unas declaraciones suyas no sentaron nada bien a la comunidad musulmana: "En nuestro país, los hombres árabes o musulmanes pueden vestir al modo occidental porque su cultura no les exige que lleven ningún símbolo. Las mujeres, sin embargo, llevan vestidos largos que les tapan el cuerpo y también un pañuelo sobre la cabeza que les cubre el cabello. ¿Por qué las mujeres sí y los hombres no? No todas las prácticas culturales tienen que ser protegidas y respetadas", dijo. Dos años después, con el asunto Najwa de por medio, Aído no quiere repetir experiencia. Así que ha optado por la ambigüedad. No le gusta "ningún velo", pero ha abogado por la "tolerancia". Y el silencio.

La lucha política está servida. "Aído dice que no le gustan los velos, pero no opina. Chaves dice que hay que quitarlos de los colegios, pero cuando era presidente no lo hizo. Corbacho dice que esto son cosas de tertulianos, y tampoco opina. Y Gabilondo dice que debe primar el derecho a la educación. Desearíamos que el Gobierno se aclare", ataca Rafael Hernando, portavoz de inmigración del PP en el Congreso. Para él, "el derecho a la educación no está en cuestión, ya que la escolarización no es un derecho, sino una obligación. Al colegio no se va a vivir el islam, como no se debe vivir el catolicismo o el judaísmo. El velo es contrario a la Constitución. Hombres y mujeres somos iguales".

La Carta Magna es otro terreno de juego. "No me parece bien que los reglamentos de los centros contradigan un derecho fundamental recogido en la Constitución como es la libertad religiosa", señala Laila, que lleva velo desde los 17 años "por convicción". Como ella, la familia de Najwa se agarra al primer apartado del artículo 16, relativo a "la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley". La familia y asociaciones musulmanas españolas están en los tribunales. Quieren zanjar futuros debates, nuevas Najwas. Podrían tener éxito ante un juez, pero también podrían fracasar.

Dos catedráticos de derecho Constitucional ejemplifican los dos escenarios. Marc Carrillo, de la Universitat Pompeu Fabra, cree que "si el Estado no puede exhibir símbolos religiosos (como el crucifijo cristiano) en la escuela, tampoco lo pueden hacer los ciudadanos en el mismo espacio". Para Carrillo, "permitir el velo islámico o cualquier símbolo religioso en la escuela no debería tener amparo en los tribunales". Sin embargo, Gerardo Ruiz-Rico, de la Universidad de Jaén, opina lo contrario: "Con la doctrina que ha mantenido hasta ahora el Tribunal Constitucional habría argumentos suficientes para obtener la tutela judicial contra la expulsión o la decisión de apartar a esta niña de su clase. La Constitución protege expresiones personales de libertad religiosa como la decisión de llevar velo en los espacios públicos".

¿Y si un día se hace una norma al estilo de otros países europeos? "Yo estoy dispuesta a luchar por esta tela. No es una gorra. Esto es fe. Si hace falta dejar la carrera, la dejaré. Si hacen un día una ley, lucharía por cambiarla. Esto", dice Shaima Amazzal pellizcando su hiyab con los dedos, "es sentimiento. Detrás de esto no va ni un padre, ni una madre, ni un hermano, ni un marido. El islam es un modo de vida. Cómo comes, cómo te sientas, cómo hablas, cómo miras. Todo lo veo en ella". Shaima, marroquí de 20 años, señala a su amiga Imane Rattab, de 26, en un restaurante libanés del barrio madrileño de Lavapiés.

Imane lleva pañuelo desde los 23. Se lo pensó durante mucho tiempo, debido a que trabaja en una farmacia. Nacida en Madrid, de padres marroquíes, dudaba y dudaba. Pero un verano, de viaje por Holanda, se miró al espejo y volvió con el hiyab en la cabeza para siempre: "Mi jefa estuvo quince días sin dirigirme la palabra. La gente me decía ?dile algo, pídele perdón?. Pero yo no estaba haciendo nada malo. Con el tiempo se dio cuenta de que yo era la misma persona". Más allá de señalar a un culpable, lo sucedido entre Imane y su jefa es una situación real con la que se encuentran muchas musulmanas. Desde la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME), Kamal Rahmouni muestra su preocupación porque "el hiyab puede repercutir en la posibilidad de tener una vida laboral normal". En la Federación Musulmana de España, su presidente, Yusuf Fernández, alaba el modelo británico: "En Inglaterra hay mujeres policías que llevan hiyab. La diversidad es positiva".

La ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, defiende el sosiego: "Cualquier indumentaria que haga invisible a una mujer es rechazable. Pero si una chica elige libremente llevar un pañuelo en la cabeza para expresar su opción religiosa, no debería molestar a nadie. El hiyab, quizá porque conozco el mundo árabe, tiene mucho de identidad de afirmación e incluso de feminidad. He visto a chicas jóvenes ir con pantalones vaqueros y con pañuelo, sin que eso suponga contradicción ni un gesto que pueda atentar contra su dignidad".

En un polígono industrial de Fuenlabrada (Madrid), dos pabellones acogen el centro cultural y mezquita Al Sunna. Amablemente nos invitan a entrar. Pisamos descalzos la blanda moqueta verde del templo. Un hombre reza en una esquina, en dirección a La Meca. Hay dos pisos. Otman Aoulad, marroquí de 28 años, nos lo explica. "Es para las mujeres", dice señalando al de arriba. ¿Se las aparta? "No, a veces rezan abajo, con los hombres. Si no hay sitio arriba, se colocan detrás". ¿Y eso? "Si estuvieran delante, los hombres nos podríamos distraer", razona. "Pero no es por machismo, no es porque ellas vayan detrás de nosotros", justifica.

Un hombre mayor entra a rezar cuando se percata de la presencia de la fotógrafa. "¡Fuera, fuera, fuera!", grita histérico en árabe. Otman y otros hombres allí presentes se disculpan: "No hagáis caso, es un anciano". Salimos de allí impactados. Nos invitan a té y un dulce marroquí muy sabroso.

Antes del incidente nos ha dado tiempo a retratar a la mujer de Otman. Tiene 22 años y se llama Mariam Osorio. En su DNI pone María del Mar. Viste de negro de arriba abajo. Su cabeza está tapada por un hiyab blanco. Su madre ha terminado aceptando su conversión. Su padre no entiende lo que pasa por su cabeza. "Muchos me preguntan si me comieron el tarro. Me sienta mal. Parece que soy manipulable, que viene cualquiera y me lo creo. No es así. He leído mucho. Me gustan los libros científicos basados en el Corán".

En la Biblia, en la Carta de San Pablo a los corintios, también se dice que las mujeres deben cubrirse. No así el hombre, "pues él es imagen y gloria de Dios". En España, hace años, las mujeres acudían tapadas a la iglesia. Ver ahora a musulmanas cubiertas es para muchos "una vuelta a los tiempos de nuestras abuelas", señala Rafael Hernando, del PP. La visión de Mariam, fuenlabreña de padres españoles de tradición católica de toda la vida, es opuesta: "¿Por qué es una vuelta atrás? ¿Quién nos vende esa imagen? Creo que las explotadas son las mujeres de aquí. Gracias al Corán soy más paciente. No paso un día sin decir ?te quiero? a mi madre".

Es viernes, y el polígono-mezquita de Fuenlabrada comienza a llenarse. Abderramán Tremini, que nos ha abierto las puertas del centro cultural, lanza: "Si quieren que se use todavía más el hiyab en España, lo mejor que pueden hacer es prohibirlo. Nos estarán haciendo el mejor marketing". La respuesta de muchas mujeres musulmanas, en caso de prohibición a la francesa, la resume Laila: "No estoy dispuesta a quitármelo por nada. Si en un colegio hay signos claros de que a una niña no le gusta llevarlo, hay que denunciarlo. Por supuesto. Para eso están los asistentes sociales. Es como si un niño tiene signos de estar adelgazando. Se le hace un seguimiento y se detecta si tiene un problema en casa".

Por mucho que opinen ministros, consejeros autonómicos, políticos de la oposición, asociaciones musulmanas, medios de comunicación, organizaciones feministas y hasta la Iglesia, cada mañana Omnia Nur se mirará al espejo, escogerá uno de sus velos y se tapará el cabello: "España habla mucho de que es un país con derechos, muy desarrollado. Pero no es verdad. Han permitido el derecho al aborto a niñas de 16 años sin permiso de sus padres. Para eso sí tenemos libertad. ¿Por qué a esa edad no somos libres de ponernos el velo?".

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Juan Ferreiro. EX SUBDIRECTOR DE COORDINACION RELIGIOSA : Un asturiano, en el centro de la polémica del ´hiyab´

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


La polémica sobre el uso del velo en las aulas le llevó a la picota. El Gobierno le destituyó por defender en un informe la tesis de que el hiyab es compatible con la asistencia a clase en un centro educativo. El asturiano Juan Ferreiro Galguera, ex Subdirector General de Coordinación y Promoción de la Libertad Religiosa en el Ministerio de Justicia, regresa ahora a su cátedra de Derecho Eclesiástico de la Universidad de A Coruña, pero mantiene su discurso: la Comunidad de Madrid vulneró los derechos de Najwa, la niña que saltó a todos los medios por defender su derecho a cubrirse con el pañuelo.

Natural de Gijón, Juan Ferreiro se licenció en Derecho en la Universidad de Oviedo. Posteriormente, se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid en el año 1995 y desde el 2005 es Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado. El 1 de enero de 2006 fue nombrado Subdirector de Coordinación y Promoción de la Libertad Religiosa, donde trató de estrechar lazos entre las diferentes comunidades residentes en España. Otra de sus facetas son las letras. Desde 1993 ha colaborado con medios de comunicación como analista político y como crítico literario. Ha publicado artículos y libros con temáticas relacionadas con los límites de la libertad de expresión y la protección jurídica de la religión.

Este polivalente asturiano deja tras de sí un reguero de apoyos, fundamentalmente, de la Comunidad Islámica, que ha alabado su trabajo al frente de la subdirección. Juan Ferreiro vuelve a la Universidad agradecido por todo lo que ha aprendido estos años en el Ministerio de Justicia y dispuesto a profundizar en la investigación.

Ferreiro cree que la religión islámica es una gran desconocida en Europa y que esa ignorancia es la que fomenta los prejuicios y las fobias, según recogía ayer El País. Le preocupa que se esté criticando la falta de democracia y de respeto a los derechos humanos en otros países, pero que no se estén asumiendo completamente esos derechos en nuestro país. Está convencido de que la Comunidad de Madrid vulneró la libertad de Najwa y asegura que el tema del velo se está resolviendo de forma ejemplar en Ceuta y Melilla.

En más de una entrevista, Juan Ferreiro ha confesado que el olor a mar le recuerda a Gijón y que se siente muy asturiano: "Yo soy asturiano y toda la vida llevaré Asturias en el alma". Es un hombre de raíces, pero al que le gusta promover la libertad y la igualdad para todos, al margen de cuál sea su origen.

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islamofobia en los medios de comunicacion‏

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

http://www.youtube.com/v/OETrjrmM3SY
http://www.youtube.com/v/gIhQvZfuK8o
http://www.youtube.com/v/uCpnCf4Uhjg
http://www.youtube.com/v/obyw2PDH8Ak
http://www.youtube.com/v/1tN_Xj63yiU


No en balde la aprensión se enseñorea del mundo musulmán. Numerosos crímenes como copiados de sí mismos se están cebando en una comunidad anatematizada por algunos en Occidente. Lo más preocupante es que, dada la recurrencia, cada vez asombren menos hechos como el que la egipcia Marwa el Sherbini resultara muerta a puñaladas, en el tribunal de Dresde, Alemania, a manos del hombre juzgado por llamarla terrorista. Que Ali Mohamed, imán de una mezquita en California, fuera quemado vivo en su propia casa. O que a Mohamed el Salamoni lo ultimaran a golpes, seis meses después de comenzar su misión en el Centro Islámico de Londres…

Como para avivar el temor, un estudio del Centro Europeo de Monitoreo sobre Racismo y Xenofobia, citado por el colega Gihan Shabine, en Al Ahram Weekly, concluyó “de modo terminante” que la islamofobia aumenta en todo el Viejo Continente, donde los adoradores de Alá sufren, a más de discriminación en el mercado laboral y en el de la vivienda, una violencia habitual que se expresa en vandalismo contra sus templos, abusos de palabra o de acto contra mujeres que portan el velo característico, y ataques personales múltiples, como el propinado por una pandilla con bates de béisbol, decorados con esvásticas, a una familia somalí en Dinamarca.
Ahora, en este entuerto cargan su ingente cuota de culpa los grandes medios de comunicación. Y, por supuesto, no levantamos falsos testimonios. El que el victimario de El Sherbini se haya declarado bajo la influencia de una cobertura demonizadora de los musulmanes ha llevado a cuestionar aún más la pregonada objetividad de una prensa que rezuma prejuicios étnicos no solo después de las embestidas del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington, sino como rasgo intrínseco. ¿Genético?

Por ejemplo, en reciente texto titulado “La vergonzosa islamofobia en el corazón de la prensa británica”, aparecido en el diario The Independent, Peter Osborn reseña la incontestable prueba obtenida por la Escuela de Periodismo de Cardiff: “El equipo analizó 972 artículos y estableció que aproximadamente dos tercios de todos los enganches para historias sobre musulmanes implicaban terrorismo, temas religiosos como la ley Sharia; subrayaban diferencias culturales entre musulmanes británicos y otros, o extremismo musulmán (…) Mostraban a todos los musulmanes como fuente de problemas. Al contrario, solo un 5% se basaban en problemas enfrentados por los musulmanes británicos”.

A todas luces, la mass media se ha erigido por derecho “natural” en nuncio de un sistema que, una vez derrotado el adversario “comunista” –explica el pensador marxista Samir Amin-, está proclamando en teoría y práctica desde 1990 (la Guerra del Golfo) otro enemigo: el Sur. Conforme a este discurso, pergeñado por Samuel Huntington, funcionario al servicio del stablishment, el futuro no será regido por la lucha de clases, ni por el conflicto entre naciones, sino por el “choque de civilizaciones”, tesis que atribuye a las innegables diferencias culturales la animadversión que entre los pobres mayormente causa la geopolítica de los imperios.
Y lo peor es que esa teoría podría reproducirse en la conciencia cotidiana, trocarse en “sentido común”, dado que, según el afamado antropólogo francés Claude Levi-Strauss (Raza e historia, 1952), “la diversidad de culturas se presenta raramente ante los hombres tal y como es: un fenómeno natural, resultante de los contactos directos o indirectos entre las sociedades (…) La actitud más antigua y que reposa sin duda sobre fundamentos psicológicos sólidos, puesto que tiende a reaparecer en cada uno de nosotros cuando nos encontramos en una situación inesperada, consiste en repudiar pura y simplemente las formas culturales: las morales, religiosas, sociales y estéticas, que estén más alejadas de aquellas con las que nos identificamos”.
De ahí, el peligro más que potencial de un instrumento ideológico, con ínfulas de cosmovisión, dirigido a engañar a los pueblos con mitos culturalistas, de rancio sesgo idealista filosófico, cuando si de algo puede blasonar el pensamiento crítico es de haber descubierto la causa última de la violencia social, que deviene histórico-concreta, perecedera (o muy atenuada) en la misma medida en que perece el modo de producción que la genera al por mayor.

Pero lo terrible es que mientras tratamos de entender y de denunciar las artimañas de que se valen los “amos” del planeta para continuar siendo tales, los “humillados y ofendidos”, los más, seguirán arrostrando la más rotunda ansiedad por una integridad física y moral que en cualquier momento podrían arrebatarles. ¿Hasta cuándo? Solo ellos marcarán la hora.

Fuente:webislam

Musulmanes bajo el microscopio

En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso


El Periódico de Cataluña, JORDI Moreras*, 2010-05-17

Por cuarto año consecutivo, la encuesta elaborada por los ministerios del Interior, de Justicia y de Trabajo e Inmigración refleja el perfil moderado, integrado y tolerante de los musulmanes en España. Es comprensible que el Gobierno español haya querido conocer cómo se pronuncian los miembros de este colectivo en relación a su encaje en la sociedad española. De hecho, otros gobiernos europeos han patrocinado en los últimos años este tipo de macroencuestas, que se convierten en una forma de medir la temperatura social en el seno de este colectivo. En nuestro país, los sondeos de opinión son el instrumento fetiche de los gestores públicos para conocer lo que opina la ciudadanía. Si recurren a ellos para saber si la gente les va a votar, ¿por qué no utilizar la misma metodología para evaluar el grado de integración de los musulmanes en España? La intención es loable, pero el objetivo es demasiado ambicioso.

LOS RESULTADOS son espectaculares: el 94% de los entrevistados rechazan el uso de la violencia para defender las creencias religiosas, el 81% se declaran totalmente adaptados a la vida y a las costumbres españolas, y un 84% dicen no haber encontrado ningún obstáculo para practicar su religión en España. Algunas voces han levantado una sombra de duda sobre estos datos, sugiriendo que el Gobierno ha intentado edulcorar estos resultados. Hay que decir que los responsables de esta encuesta siempre han reconocido la existencia en la misma de un componente de «deseabilidad social», donde los entrevistados pueden haber exagerado su conformidad con algunas de las preguntas que les fueron formuladas. Este factor, muy frecuente en todo sondeo de opinión, se hace mucho más relevante en este caso, sabiendo que se trata de una encuesta oficial, y en la que la mitad de los entrevistados llevan menos de cinco años en España.
Las sospechas ante este sondeo no son de tipo metodológico. Se da por supuesto que existe otra realidad «verdadera» respecto del islam en España, que parece querer ser disimulada a través de este barómetro. Esta realidad nos mostraría que estamos ante un colectivo que rechaza integrarse en nuestra sociedad, y que periódicamente nos los recuerda. Así podría ser interpretada, por ejemplo, la última polémica sobre el velo de una alumna musulmana en Pozuelo de Alarcón (Madrid).
No obstante, seguimos estando atados a un profundo desconocimiento de las dinámicas que mueven el islam en España, lo que tienta nuestros prejuicios y abre el camino a las especulaciones. Un suceso hace la noticia, pero un conjunto de sucesos no necesariamente describen una tendencia social dada. De la misma manera, una encuesta tampoco puede resolver nuestra ansiedad social ante el islam, que seguimos percibiendo como la representación de todo lo contrario a lo que somos.
La interpretación de los datos de esta encuesta se encuentra condicionada por el hecho de haber entrevistado solo a musulmanes de origen inmigrante. Hoy, cuando el islam español comienza a ser una realidad sociológica, es incomprensible que se siga considerando el colectivo musulmán como algo extraño a nuestra sociedad. Supone, además, contradecir el principio de notorio arraigo del islam en España, formulado por ley desde 1992. Es esta una de las primeras pruebas de la ambigüedad que se esconde en lo más profundo de este barómetro.
La otra sería la valoración que se hace de la religiosidad de los entrevistados: un 52% de ellos se declaran como muy practicantes, tres puntos por encima de la encuesta anual anterior. El aumento de la religiosidad en este colectivo es relativizado ante los indicadores de integración anteriormente citados. No hay nada contradictorio en ello: los musulmanes en España, como en el resto de Europa, tienden al mantenimiento de su religiosidad, sin entrar en colisión con las formas de vida europeas. Ahora bien, cuando desde una perspectiva comparada, se dice en la encuesta que los musulmanes inmigrantes practican más que los católicos españoles, y que los primeros lo hacen tal como lo hacían los segundos en los años 70, ¿se nos está sugiriendo que el perfil actual de secularización de la población española debería de ser adecuado también para otros colectivos? Hemos de recordar que en España seguimos pensando que mantener una religiosidad activa y visible dificulta la integración de los musulmanes en nuestra sociedad. Veamos, si no, alguna de las primeras reacciones al velo de Najwa Malha.

En resumidas cuentas, por mucho que insista este sondeo, no me atrevo a afirmar si los musulmanes están bien o mal integrados en España. En cambio, tengo serias dudas de que como sociedad estemos cumpliendo nuestra parte en este asunto. Sin querer contradecir los resultados de este barómetro, solo querría aportar un dato para la reflexión: en un estudio reciente, hemos contabilizado 60 conflictos ante la apertura de mezquitas en España durante el periodo 1995 – 2008. Atención: 40 de ellos solo en Catalunya.

*Antropólogo y experto en el islam.

lunes, 17 de mayo de 2010

La moda y el velo son compatibles

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente

¿Cómo se combina la moda occidental con un código de vestimenta musulmán?

La moda es una forma de autoexpresión. Se trata de experimentar con modelos y, en muchos casos, de llamar la atención.
El velo islámico o hijab es exactamente lo contrario. Se trata de que quien lo lleve sea modesta y que atraiga la atención lo menos posible.

Sin embargo, cada vez más mujeres musulmanas consiguen mezclar con éxito ambas cosas.

Estas mujeres se inspiran en la pasarela, la moda urbana y las revistas de tendencias, le dan un toque propio con el velo y se aseguran de que todo, excepto la cara y las manos, esté cubierto. Se les conoce como "Hijabistas".

Jana Kossiabati es editora del blog "Hijab Estilo", que recibe hasta 2.300 visitas diarias de todo el mundo, incluyendo África, Oriente Medio y Estados Unidos.

"Empecé hace dos años y medio", dice Jana, británica de origen libanés.

"Había visto muchos blogs de moda y muchos sobre el mundo musulmán, pero no había visto nada dedicado a la manera de vestir de las musulmanas (…) Creé mi propio sitio web para reunir elementos que las mujeres musulmanas buscan y para hacer que las tendencias dominantes sean útiles y relevantes para ellas", explicó.

Lucha contra los prejuicios

Para Jana, una de las razones por las que tantas jóvenes musulmanas leen blogs de moda hijab como el suyo es porque a la industria de la moda musulmana le falta inspiración.

"Recibo comentarios en mi blog de chicas que dicen que la ropa que se les ofrece a las musulmanas tiene un estilo demasiado Islámico, por lo que se sienten muy étnicas y extrañas", aseguró. "Lo que jóvenes buscan cada vez más de la moda es que no les distinga del resto de la sociedad."

Según Jana, algunos sucesos como los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York del 11 de Septiembre o los del metro de Londres en julio de 2005 también tuvieron un efecto sobre las mujeres musulmanas.

"Nuestra generación se hizo más consciente de su identidad cuando se puso a los musulmanes en un primer plano después de esos sucesos y otros eventos de la década pasada. Nos vimos obligados a que la gente cuestionase nuestra fe, nuestra identidad y en lo aparentamos", apuntó.

Esto puede haber empujado a algunas mujeres a decidir si llevar el hijab o no, pero también aumentó la necesidad entre muchas jóvenes que llevan el velo a encajar.

Experimentación


Hana Tajima Simpson es una diseñadora de moda que se convirtió al Islam hace cinco años.

Al principio, le resultaba muy difícil encontrar su propio estilo que fuera compatible con las reglas del Islam.

"En un principio, perdí mucho de mi personalidad al llevar el velo. Quería ceñirme a un molde y que me vieran de cierta manera", afirmó Hana, una británica, de origen japonés.

"Tenía en mi cabeza la idea de que una mujer musulmana debe llevar la túnica negra denominada Abaya y un pañuelo en la cabeza, pero me di cuenta de que esto no es cierto y que podía experimentar con mi aspecto, aunque de forma modesta", indicó.

"Hice muchas pruebas y cometí errores para encontrar un estilo y ahora siento que soy feliz con ello", añadió Hana que escribe habitualmente blogs sobre sus diseños.

Pese a que todas sus creaciones son adecuadas para las mujeres que llevan velo, ella dice que no diseña pensando en un grupo específico de mujeres.

"Francamente, diseño para mí misma (…) Pienso en lo que me gustaría vestir y lo diseño. Tengo muchas clientas no musulmanas también, así que mis diseños no están dirigidos sólo a ellas", señaló.

Celebración

Los diseños de Sarah Elenany son muy diferentes de los de Hana - más urbanos y deportivos-. Casi todos incluyen motivos islámicos como imágenes de minaretes y manos que se extienden al cielo como en oración. Son religiosos, pero están lejos de ser calificados como tradicionales.

"Mi marca de identidad es la celebración de la cultura y el arte islámico y no una forma de pedir perdón. Quise diseñar estampados y ropa con la que los musulmanes al instante se identifiquen", sostiene Sarah.

Pero, ¿el carácter llamativo de la moda no se contradice con la esencia del hijab? Para Sarah, la moda tiene que ver con la expresión "y esto es una parte legítima del Islam".

"El Islam no establece normas rígidas en cuanto al color o el estilo. Sólo dice las partes del cuerpo que se necesitan cubrir, el resto realmente depende de tí", añadió por su parte Jana.

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¿Se puede ir a clase con velo?

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Inmaculada Espinilla/Jaén
¿Es legítimo llevar el velo a clase? Lo cierto es que no hay reglamento alguno en los centros educativos que lo impida. En Jaén, las opiniones de los directores son variadas. Unos creen necesario una normativa que lo regule y otros aseguran que estudiarían cada caso. La mayoría cree que no es un problema.

Sin quererlo Najwa Malha se convirtió en el centro de todas las miradas y en un debate nacional. Su única contribución fue asistir con un velo musulmán a clase. El punto de partida es si era una imposición o un atributo cultural. Con esta premisa, Diario JAEN toma el pulso en algunos centros de Primaria y Secundaria de la capital para conocer la opinión de sus directores. Ninguno de los consultados vetaría la entrada a la clase.
No existe norma que dictamine qué es lo que se debe hacer, por lo que la decisión queda al arbitrio de cada centro educativo. Sin embargo, los reglamentos orgánicos de funcionamiento, por lo general, no contemplan esta posibilidad. La mayoría de los directores consultados considera que, ante todo, debe primar el derecho a la educación. Así, Gabriel Ureña, director del “Auringis”, se pregunta: “¿Por qué el debate se restringe a los centros y no se plantea si uno va al médico con velo, por ejemplo? Si se plantease el caso, intentaríamos educar en valores y en el sentido de los símbolos. Pero jamás se debe castigar con la exclusión”.
Su opinión no es única. Por ejemplo, en el instituto Jabalcuz hay varias alumnas que asisten a clase con velo y este hecho no ha supuesto problema para la comunidad educativa. “Lo asumimos con absoluta y completa normalidad”, indica su director, Juan Manuel Ángeles. En la misma línea se posiciona Juan Gámez, del “Fuente de la Peña”: “Siempre debe prevalecer el derecho a la educación. En un principio, entraría en la clase; sería diferente si viniese con un burka. Hay tantas ideas como personas. Lo que no se permite es estar en las aulas con gorra”, señala.
En los colegios públicos de Primaria, como “Muñoz Garnica”, “Santo Domingo” o “Ruiz Jiménez” entre otros, consideran que la educación debe primar ante todo, aunque eso no quita que, después, se estudie cada caso individualmente. Por otro lado, algunos directores consideran necesario que la situación se regule desde la Administración con el objetivo de que no sean los centros quienes se vean en la tesitura de tener que decir. En cambio, mientras unos piensan que un velo no debe ser un problema, otros consideran que debería someterse a la decisión del consejo escolar.
Opiniones hay tantas como personas. Sin embargo, de las respuestas de los directores se desprende una conclusión: Por sí mismo, un velo no debe herir sensibilidades y no debe entorpecer la etapa educativa de una menor. En cambio, también subyace la idea de los que esperan que no se les presente el caso.

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Una pelea que ha valido la pena

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Jueves 13 de Mayo de 2010
María José Errázuriz L

Cuando comenzó a usar velo se lo ponía en los hombros al llegar a su empresa, y al salir, volvía a cubrirse su cabeza.

Esas fueron los primeros signos que sus compañeros de trabajo advirtieron. Luego, vino el que en algunas conversaciones telefónica hablara en árabe con los clientes.

Eso hizo que su jefe la llamará y le preguntara que estaba pasando. Ella pidió disculpas pero explicó que el cliente estaba muy enojado y fue la forma que encontró para calmarlo. Entonces la autorizó.

Al tiempo, cambiaron al gerente de operaciones y los supervisores y comenzó su drama.

“Quiero mucho a la empresa a pesar de toda la pesadilla que he pasado. Me dieron la oportunidad de comenzar a trabajar sin saber nada y lo único que pido a Dios y es por lo que voy a luchar, es que mi empresa vuelva a ser lo que era antes, una familia”, dice al recordar los duros momentos que ha vivido.

-¿Cómo empezó el acoso?
“Una vez pasé con el velo frente a la supervisora y se puso a reír y a decir que ridícula esta vieja. Me acerque al jefe de recursos humanos y le advertí que no lo iba a permitir. Las burlas siguieron y lo más extraño es que ella es cubana y me echaba del país, me decía que me fuera a un país musulmán”.

Después, esta mujer empezó a cuestionar su tono de voz –“decía que tenía voz de caliente, que excitaba a los clientes”- y algunos compañeros la defendieron, por lo que dos fueron despedidos.

Los insultos subieron de tono con frases como esta perra que se disfraza, por lo que resolvió presentar una denuncia a la Inspección del Trabajo. La empresa intentó que la retirara y en eso, en septiembre del año pasado, del grupo de agresores recibió un escupo cuando salía a su hora de descanso, por lo que fue a la justicia laboral.

“Eso me terminó de desequilibrar, fue un insulto muy grande, fue con mucho desprecio. Lloré mucho, unas compañeras me acompañaron y creo que ha sido una de las cosas más fuertes que he vivido”, dice mientras se le apaga a voz.

Algunos se comenzaron a alejar para no contagiarse de esta “musulmana prostituta, decían. En su ignorancia afirman que los musulmanes compran a sus mujeres y eso no es así”.

-¿En quienes has encontrado apoyo?
“En el Corán. Y en Mohamed Yassir, presidente del Centro Islámico Español, quien ha sido mi fuerza; además en una amiga musulmana que nos conocimos en la fiesta del cordero, que me salvó una vez, al salir de la mezquita, de que me atropellara un camión porque yo estaba muy mal y no lo vi”.

-¿Tu madre te dice ves lo que te está pasando?
“Cosas más fuertes que no pudo repetir”.

-¿Y qué dicen tus hijos?
Ay mamá, deja esa locura, ten vida, pero el más chico dice déjenla ser feliz. Él se ríe y afirma que yo soy 90% musulmana, porque fumo. Ellos, al final, han entendido, que a pesar de todo lo que he pasado, soy feliz y quieren eso para mí”.

-¿Ellos han sufrido mucho?
“Mi hija me ha pedido llorando que deje el islam cuando me ha visto llorando en el patio, tiritando. Si existe Dios tú no puedes estar así, me dice, pero ahora me acompaña y me dice que me ponga sábanas si quiero. Ellos vieron que no me van a vencer”.

-¿Tus maestros de la mezquita que te han dicho?
“De ellos no he recibido apoyo y ha sido triste, pero creo que ahora los entiendo. Me decían que no usara la hiyab, entonces, me enoje y me fui; les dije que la mezquita no era el islam y que podía rezar en casa”.

Nora explica que no persiguió esta reparación, que significan 5 millones de pesos, por una cuestión de dinero, a pesar de que por todo este proceso está endeuda. “Es una cuestión de reparación, es una cuestión de honra, respeto por lo que yo amo”, afirma categórica.

De hecho, el fallo judicial que la beneficia señala que la empresa deberá hacer una capacitación de todos sus trabajadores a fin de desarrollar competencias para el buen trato y respeto entre pares. Y ahora va al trabajo más tranquila.

-¿Qué pasa cuando caminas por la calle?
“Me siento protegida por el velo, los jóvenes me dan el asiento en el Metro. Te protege incluso de palabras”.

-¿Sientes que esta pelea ha valido la pena?
“Sí, sí, las personas que visitan mi Facebook me lo dicen y creo que en mi empresa también valió la pena. Siempre fui respetada y creo que ahora está volviendo a ser lo que era antes.
“Ha sido un crecimiento muy duro, muy triste, pero ha valido demostrar aquí en Chile que el islam es una cosa preciosa y que Dios es sagrado. Si esto sirve para que la gente, por cultura, conozca más del islam, bienvenido”.

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Leer también la primera parte: La historia de una chilena convertida al Islam