Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.
Hoy se me ocurrió hablar de este tema, porque puse una pregunta en mi grupo de facebook sobre el hiyab. Y la pregunta era qué había impulsado a cada una de las hermanas a ponerse el velo.
Y pensé... buen tema para mi blog!!!! jejejejejeje
Cada mujer tiene sus motivos, muchas coincidirán, otras no. Pero siempre en un momento de la vida de una mujer musulmana pasa algo que te hace tomar la decisión.
Hay mujeres que se lo ponen porque un día leen en el Corán que deben cubrirse y lo hacen, porque Allah lo dice. Otras por moda, porque el qué dirán, por su familia, por su marido, porque una amiga le dijo que tenía que hacerlo si quería ser musulmana… Motivos hay muchos donde elegir. Cada mujer sabe sus verdaderos motivos y sólo Allah sabe el de todas. No voy a decir cuál es el mejor, o el más correcto, no soy quien para juzgar a nadie. Yo sólo voy a contar mi experiencia.
Pero… ¿Cuál es el mejor de los motivos? Desde mi humilde opinión, creo que el mejor de los motivos es porque lo sientes dentro de ti y porque quieres, no porque nada ni nadie te lo haya impuesto. Cada persona viste como quiere, según su personalidad, no según la personalidad de otro. Eso es importante tenerlo claro.
Siempre debemos hacer y elegir por nosotras mismas y no que nadie maneje nuestra vida y nos diga lo que tenemos que creer, lo que tenemos que comer, lo que tenemos que beber o lo que tenemos que ponernos.
Para los lectores no musulmanes, quiero que tengan claro que no hay coacción en la religión, Allah lo dice en el Corán, y si conocen a alguien que practique algo de la religión en contra de su voluntad, deben tener claro que eso NO ES ISLAM, ni ese debe ser el comportamiento de un musulmán.
Cuando vivía en Egipto solía vestir con hiyab, sin ser musulmana y no lo sentía. Para mí no era más que una vestimenta que me gustaba llevar, pero no sabía por qué. Quizás porque todo el mundo me decía lo guapa que estaba, a parte de cobrarme diez veces menos en el mercado, jejejejejejeje.
Yo no me planteaba el ponerme el hiyab porque Allah lo había decretado, o porque lo hubiera leído en el Corán. Yo en aquel momento ni me planteaba eso. Estaba empezando a conocer el Islam y no era musulmana. Me había leído más de la mitad del Corán y todos los libros que me dieron en Az-zahr, pero aún no era consciente del verdadero significado del hiyab.
A Allah, al profeta saws, al Islam… se quiere poco a poco, no de un día para otro, como la mayoría de las cosas.
En mis pocos más de seis años que llevo en el islam he tenido momentos en los que siento a Allah muy cerca. En algunos momentos difíciles de mi vida he llegado a sentir como si me abrazaran el corazón, el pecho. Ya sé que suena raro, pero es lo que sentía. Y me emocionaba al pensar que podría ser Allah, que de alguna manera me está consolando, haciéndome entender que Él está ahí, que tenga paciencia y que no me ha abandonado.
La primera vez que sentí eso, fue un día del mes de junio de 2004.
Estaba sola en mi casa y me sentía mal, aunque no recuerdo bien porqué. Mi casa era en un cuarto piso y era un edificio en construcción. Es decir, vivía en un edificio al mismo tiempo que lo terminaban de construir. Mi casa no era más que cemento y tierra. No tenía baño, ni cocina, ni ventanas. Sólo una manguera con agua y una alfombra en el suelo.
Era de noche y estaba sentada mirando mis paredes de cemento mientras hablaba con Allah. En ese momento sentí algo en el pecho inexplicable. Algo que me emocionó mucho y me hizo llorar.
Cogí una manta fina que tenía, me cubrí y me puse en la alfombra a rezar. En ese momento sentí unas ganas tremendas de llorar, de cubrirme y de rezar, las tres cosas al mismo tiempo.
Había un problema, y era que aún no sabía rezar, pero hice lo poquito que sabía.
Fue un momento muy bonito. No recé, ni me cubrí porque me dijeron que tenía que hacerlo, ni lo vi como una obligación más de una musulmana, no. Lo hice bajo mi ignorancia en conocimiento , simplemente porque así lo sentí. Allah quiso que lo sintiera antes de que lo supiera.
Esa fue mi primera experiencia, una de las primeras que tuve en la que sentí a Allah más cerca de mí.
Ese fue el día y eso fue lo que sentí el día que entendí la importancia de mi hiyab.