Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.
Le he puesto el mismo título del anterior post porque digamos que es la segunda parte de la historia.
¿A que no saben a quién me encontré en el barco de regreso? Siiii, a la niña terremoto jejejejejejeje.
Nada más entrar en el barco se pone en frente mía de un brinco y me grita – hooooollllaaaaaaaa, ¿cómo se llama? Refiriéndose a mi hijo pequeño.
La verdad que me alegró verla. Yo también la saludé con mucho entusiasmo y le dije el nombre de mi hijo, aunque creo que se lo había dicho hace cinco días, pero a la pobre se le habrá olvidado, no es un nombre fácil de recordar.
Mi hijo mayor se hizo una pandilla de amig@s y se pusieron a jugar a la nintendo. Una de sus amigas tenía una nintendo rosa que llamó la atención de la pequeña terremoto. A si que la pequeña ni corta ni perezosa se acerca a la niña y le pide que se la preste, la niña le dice que no por orden de su madre. Normal, la madre se dio cuenta lo trasto que era y habrá temido por la salud física de la nintendo que su hija.
La madre le dice a su hija que guarde la nintendo y se vaya a jugar al parque de bolas.
La niña le hace caso, pero la pequeña terremoto no se queda satisfecha, a si que con todo su morro se a cerca a los bolsos de esta familia y se pone a registrarlos en busca de la nintendo. Los padres de la niña se quedaron con la boca abierta y la madre le contesta muy molesta que no toque los bolsos que no le puede prestar la nintendo.
La verdad que a mi también me molestaría que me lo hiciera a mí, pero claro, hay que comprender que la culpa no es de la pequeña, sino de la mala educación que le está dando sus padres. No se nace así, se hace. Y si sus padres no le han enseñado a comportarse y a respetar... No me quiero imaginar a esta pequeña dentro de unos años...
Al final la pequeña se rindió y buscó otro objetivo para entretenerse. Mientras, su madre detrás de ella sudando, aunque no sé porqué sudaba, porque luego no impedía que la niña hiciera sus travesuras, sólo esperaba que la hiciera para luego cogerla y llevarla a su asiento. La niña se volvía a levantar y buscaba otro objetivo.
Su siguiente objetivo fue ya la bomba, creo que todos los presentes nos quedamos con la boca abierta. Al lado mio se sentaba una señora mayor, su hija y su nieto que tenía quizás unos 8 años. El niño se fue a coger aire con su madre y la abuela se quedó.
Tenían en la mesa una bandeja con agua y algunas cosas que habían pedido para picar. Una de ellas era un bollo de chocolate.
La pequeña terremoto ni corta ni perezosa se pone al lado de la señora, la mira, mira el bollo, lo coge, lo parte y se va comiéndoselo. La madre lo ve y no le dice nada.
La abuela del niño no le dice nada, pero su cara lo dijo todo.
Cuando terminó su medio bollo la niña regresa a la mesa de la señora y se le queda mirando. Es como si le dijera, que sepas que me lo voy a comer si o si, jejejejeje. La señora le dijo cógelo, claro, que le iba a decir... La niña lo coge y se lo come.
Aquí es cuando entro yo.
Al acabar su bollo la niña vuelve en busca de aventuras y me tocó a mí.
Se acerca a mi asiento y se me queda mirando fijo a los ojos, seria, con una cara muy tierna pero al mismo tiempo de sabelotodo.
Empiezan sus preguntas:
Se me queda mirando un rato, igual de seria y sigue preguntando:
Vuelve a mirarme fijamente como si intentara comprender lo que le he dicho. No hizo más preguntas y se fue.
Me hizo gracia su pregunta, como si por llevar pañuelo mi ropa tuviera un problema, jejejejejeje. Esta juventud está muy mal informada y la mayoría de las veces con una información incorrecta, a medias, llena de prejuicios con un toque de racismo y mucha ignorancia.
¿Qué será de estos niños el día de mañana?¿Qué será de nuestros hijos e hijas cuando dentro de unos años se encuentren con esta juventud?
Espero que Allah nos guie y nos ayude a formar bien a nuestros hijos y a criarlos como buenas personas y buenos musulmanes que conozcan bien su religión.