sábado, 27 de agosto de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
Iglesias en países árabes.
Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.
He escuchado en muchas ocasiones la frase: " Si yo no puedo hacer una iglesia en tu país, tu no puedes poner una mezquita en el mío" O también la frase: " Si yo me tengo que poner un pañuelo en tu país, tu te lo tienes que quitar en el mío"
La gente inteligente y que ha tenido oportunidad de viajar a países árabes, podrá comprobar que esas acusaciones son falsas. Ya que en los países árabes los cristianos y los musulmanes viven en paz.
Es más, hoy voy a cerrar muchas bocas, ya que se quejan de que se permite poner locales en España para que los musulmanes pueden tener un lugar de oración, y las pocas mezquitas que hay le han puesto mil impedimentos. Ahora les voy a enseñar cómo viven los cristianos en los países árabes.
A más de uno se les debería caer la cara de vergüenza.
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| Argelia |
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| Catedral de San Pedro. Rabat. Marruecos |
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| Catedral de San Vicente de Paul. Tunez |
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| Egipto |
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| Egipto |
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| Exterior de la Catedral de Casablanca de más que generosas dimensiones. Ya quisieran tener muchas mezquitas-local tener un tamaño como este. |
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| Fachada de la Catedral de Casablanca. Marruecos |
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| Gran Catedral Copta San Marcos. Egipto |
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| Iglesia de Notre Dame de Lourdes. Casablanca.Marruecos |
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| Iglesia nuestra Sra. de las Victorias. Tetuan |
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| Iglesia de Oujda. Marruecos |
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| Iglesia de San Andrés. Tanger |
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| Interior de la iglesia de San Andrés.Tanger |
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| Iglesia de San Julián. Argelia |
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| Iglesia de San Julián.Argelia |
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| Egipto |
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| La catedral de Tánger ó Catedral de Nuestra Señora de Lourdes Conocida en la ciudad marroquí de Tánger como La Catedral Española |
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| Nuestra Señora del Pilar. Larache. Marruecos |
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| Rio Martin Nuestra señora de la Concepción Marruecos, a 10km de Tetuan |
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| Rio Martin Nuestra señora de la Concepción Marruecos, a 10km de Tetuan |
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| Tetuan |
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| Túnez |
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| Catedral de Casablanca. Marruecos |
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| Catedral de Casablanca. Marruecos |
Y si seguimos poniendo fotos de iglesias y catedrales de países árabes, no terminaríamos.... ¿Preciosas verdad?¿Grandes verdad? Igual que las mezquitas que dejan poner en España.
Estoy segura que cualquier cristiano debe vivir estupendamente en estos países árabes teniendo iglesias tan bonitas, grandes y acogedoras donde poder orar.
Una país como España es igual con los musulmanes ¿verdad? jajajajajajaja.
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Iglesias
jueves, 25 de agosto de 2011
200 euros por llevar el velo. Un nuevo hoax
En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente
Un nuevo hoax está circulando por los correos, es que no se cansan!! Yo sinceramente sigo asombrandome de la gente que todavía se cree estas cosas y las sigue reenviando.
Para empezar una noticia así casi nunca aparece en una página seria ni en un noticiario fiable.
Cuando se busca quien lo propaga normalemente son foros de gente claramente racista (visto los comentarios que he visto) o blogs neonazis, de ultraderecha o proisraelies.
En ninguna página seria he visto esta idiotez de hoax.
Parece ser que este bulo o hoax nuevo con el que nos quieren otra vez llenar los ordenadores de virus originalmente era en catalán, con un mensaje un poquito mas fuerte que la versión en castellano.
El mensaje en castellano dice que las musulmanas reciben a traves de una organización 200 euros de Arabia Saudí por ponerse el velo en Europa ¿? Luego dice que como prueba una trabajadora marroqui que se lo dijo a la señora con la que trabajaba que a su vez es la madre del amigo de quien transmite la información (ni datos ni nombres ni se sabe que organización es esa, nada, información cero, vamos como si me cuentan una de pinocho). Pero es que aunque fuera verdad esta estupidez, una vez cobrados esos 200 euros quien controla lo que vistan o no esas señoras??¿?¿? Vamos quien se crea esta tonteria me parece a mi que es o demasiado ingenuo o demasiado malpensado.
Aqui el texto en catalán claramente alarmista, islamofobo y racista:
200 € AL MES PER PORTAR EL VEL És el que cobren de l'Aràbia Saudita, a través d'un organisme, totes les dones musulmanes que viuen a Europa per portar el vel en els països de la Comunitat Europea. Això explica el nombre considerable cada vegada creixent de dones amb vel ! Això no és pas un invent, més aviat és una trista realitat revelada a la mare d'un amic per la seva assistenta (musulmana) que va arribar un dia a casa seva, d'avui a demà, amb un vel. Sorpresa per aquesta nova vestimenta, li va demanar per quina raó havia vingut a treballar coberta així, i la jove marroquina, malgrat algunes reticències per respondre, va acabar per confessar que ella cobrava per portar-lo. Ella va explica, sense malícia, que havia aconseguitintegrar-se mitjançant un grup musulmà relacionat directament amb un organ religiós d'Aràbia Saudita que paga a les musulmanes 200 € al mes per portar el vel als països Europeus. Avui, doncs, les dones son pagades per assenyalar la seva pertenença a l'Islam en portar el vel.... Demà seran pagades per depositar un paquet (amb una bomba) en un lloc públic (això ja passava a Algèria) o be per servir de bústies (per rebre cartes perilloses) o encara per allotjar a casa seva a musulmans extremistes terroristes ! Nosaltres tenim veritablement dret a estar inquiets per l'avenir, sobretot perquè no s'ha fet res per contenir aquesta plaga que arriba al nivell dels poders públics a obligar-nos a acceptar i suportar.
Pero es que aparte de lo absurdo de esta noticia, simplemente haciendo cifras se ve la imposibilidad de semejante invento. Tomando cifras del año pasado que estimaban en unos 17 millones los musulmanes en Europa, pongamos que la mitad son mujeres y que de esas mujeres la mitad llevan velo. Nos darían 4 millones redondeando cifras por lo bajo de mujeres con velo, lo que sale unos 800 millones de euros lo que pagaría Arabia Saudí a estas ciudadadanas extranjeras, es decir, tres veces mas de dinero que lo que ingresó el año pasado en sus exportaciones de petroleo, estimado en algo mas de 200 millones de euros. Me parece a mi que ni siquiera la feliz Arabia pueden permitirse semejante deficit presupuestario.
Este tipo de noticias además nunca ponen ningun tipo de dato, como nombre y apellido de las personas que se mencionan (como por ejemplo la trabajadora marroquí de la que se habla en la versión en castellano) ni datos de la supuesta organización, ni nada de nada de nada que reenvie a una información o dato concreto o fiable.
Resumiendo, otro hoax islamofobo que aprovechando la creciente ola de racismo e islamofobia pretende meternos mas virus en los ordenadores.
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Desinformación y manipulaciones
miércoles, 24 de agosto de 2011
Consideraciones sobre el término "dáraba" en la ayat 34 de la sura 4
En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente
Significado término – palabra (verbo)
1. Incompatibilidad de según qué aplicación del verbo con principios fundamentales del Islam
2. Sunna del Profeta
Comportamiento de Muhammad
Hadices y consejos
Última jutba
3. Inconsistencia argumentos: “pegar, pero poco”; perfil víctima, etc.
4. Momento en que desciende la ayat: contexto desconocido (relación con hadiz de An Nawawi, sobre malos tratos a hombres)
5. Comparación con otras ayats del Corán:
6. “Modernidad” del Islam: defensa de los derechos humanos de las mujeres y desfavorecidos desde sus inicios
Conclusión
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Significado término – palabra (verbo)
La palabra que ha creado polémica en la ayat 34 de la surat 4 de An Nisa (Las Mujeres), es el verbo daraba, al cual se le han encontrado más de cien significados distintos. Si su significado – como se pretende – en la mayoría de las “traducciones”, fuera “golpear o pegar”, sería el único caso en todo el Corán que dicho verbo significara tal cosa. De las cincuenta y ocho veces que el Corán cita la raíz DRB, sólo en doce tiene esta acepción en castellano, pero siempre especificando “en donde se golpea” o “cómo se golpea”, que no es el caso en la frase que estamos estudiando.
Su significado entre otros puede traducirse como: abrir, aclarar, batir, cortar, cubrir, dar (un ejemplo), explicar (parábolas), exponer (ejemplos), extenderse, golpear, imprimir, levantar, menear, moldear (parábolas), poner (una parábola), presentar (una parábola), proponer (una parábola), recorrer, señalar, suprimir ...
Estas son las concordancias que podemos encontrar según Cortés y Vernet, entre las cuales Cortés añade “pegar” y la utiliza en este caso, mientras que por su lado Vernet dice “golpear”. Otros destacan más significados, entre los que incluyen: hacer fuego, bombardear, viajar, infligir, plantar una tienda, tejer su tela una araña, imponer, hacer la salat, separar, llamar a la puerta, hacer sonar una campana, batir un récord, irse por las nubes, quedarse cabizbajo, sitiar, poner una inyección, evolucionar, doler, agitarse, moverse, fijar un plazo, dar parte, secuestrar, alejarse, señalar, etc.
En Alemania, donde ya se trató el tema hace diez años, coinciden con los estudios actuales de los musulmanes españoles. Hay un criterio unánime sobre una significación en común de los términos, a pesar de su diversidad: dar un golpe de efecto. Puesto que ¿cuál es la concordancia en todas las palabras? ¿qué están haciendo en todos los casos? Todo son acciones para llamar la atención. Una traducción que se correspondería más a la realidad del Islam y a la composición gramatical de esta frase, sería: IMPRIMIR EN ELLAS LA NECESIDAD DE UN CAMBIO.
En Oxford hay un Corán que “traduce” como “hacer el amor” el término en dicha ayat. La palabra que significaría “dañar” o “causar daño”; o sea, lo que se refiere a “golpe físico” en el Corán es otro verbo: ÿalada.
1. Incompatibilidad de según qué aplicación del verbo con principios fundamentales del Islam
La sociedad pre-islámica no consideraba a las mujeres dotadas de estatuto legal en tanto que personas. El Islam aportó un gran cambio para las mujeres; ellas deberían ser tratadas con igualdad a partir de entonces y reconocidas como personas legales.
“Aif, Lam Ra. Una escritura divina (es ésta una revelación) que hemos hecho descender sobre ti para que saques a toda la humanidad, con la venia de su Sustentador, de las tinieblas a la luz ...” (14:1)
“Al·lâh es el defensor de los que tienen iman: Él les hace salir de las tinieblas a la luz” (2:257)
Hay que examinar en particular, mientras que se lee, qué modo de vida nos sugiere el Corán Karim (Generoso); esforzarse en vivir según las enseñanzas del Corán, ya que es la guía de Al·lâh para los hombres, y la mejor forma de estar cerca del Corán es captar su significado y sentido; saber lo que se debe aplicar del Corán. No hay que olvidar que la verdadera llave de la comprensión del Corán es la Luz que desprende.
Abu Hanifa recurre a un principio que se llama ‘umûm al-balwâ, que Ibn Rushd define como “rechazo de la tradición profética basada en la autoridad de un solo Compañero”, por lo que no goza de mucha garantía y puede ser perjudicial en caso de su aplicación. El célebre maestro apoya su argumento en que el poco peso de tales tradiciones hace dudar de su autenticidad, y si lesionan, además, los intereses de la comunidad, más valdría no tenerlas en cuenta.
Al·lâh quiere para vosotros la facilidad, Él no quiere la dificultad para vosotros” (2:185)
El Imam Malik también utiliza otro principio llamado al Qiyâs al Mursal (analogía libre), al Maslaha (el interés común) o al Qiyâs al Maslahi. Se trata de la opinión personal no basada en ninguna prueba pero que vela por el interés general o común. Por no apoyarse en una prueba textual, muchos se negaron a dar validez a este principio. El Imam Malik opina, por ejemplo, que en caso de que la mujer maltratada por el marido pida el divorcio y éste se niegue a concedérselo como forma de castigo, la autoridad tiene el derecho de consumar el divorcio aún contra la voluntad del marido. Esta opinión tiene base coránica.
“Retenerlas como es debido o dejarlas en libertad. No las sujetéis por la fuerza ni en violación. Quien hace esto es injusto consigo mismo” (2:231)
Reunirse en torno a una comunidad musulmana es reunirse en torno a los principios del Islam. Es un contrato moral de fraternidad y de amor sobre la base del cual, se constituye la participación de todo el mundo en el reparto de beneficios. La mujer es un miembro más de la comunidad y la mitad de la umma. Eso, con respecto a la sociedad; en el ámbito de la pareja es la mitad del ente que representa y simboliza el matrimonio. Hay un hadiz que dice: “El matrimonio es la mitad del Din”.
2. Sunna del Profeta
“¡Pero no! ¡Por tu Sustentado! No creen (en realidad) hasta que te hagan (¡Oh Profeta!) juez de todo aquello en lo que discrepan, y no encuentren en sus corazones obstáculo alguno para aceptar tu decisión y se sometan (a ella) por entero” (4:65)
Esta ayat establece de manera inequívoca la obligación de todo musulmán de someterse a los preceptos que el profeta, bajo inspiración divina promulgó con el fin de poner en práctica el mensaje del Qur’an y hacer posible que los musulmanes lo aplicaran a situaciones reales. Tales preceptos constituyen lo que se conoce como Sunna (lit. vía o modelo) del Profeta Muhammad y tienen (siempre que hayan sido autentificados más allá de toda posibilidad de duda) plena fuerza legal junto con el Qur’an.
“Quien obedece al Enviado, está obedeciendo con ello a Al·lâh; y en cuanto a los que se apartan – no te hemos enviado para que seas su guardián” (4:80)
Comportamiento de Muhammad
Una referencia importante, que no ha pasado desapercibida en este estudio, es el pensamiento sin fronteras ni tiempo de Ibn Rushd, musulmán occidental, de Córdoba; pero su audacia personal nunca traspasa el límite. El dice: “No es lícita la innovación de presentar una opinión que no se apoye en un precedente notorio”, refiriéndose efectivamente a la tradiciones proféticas.
Nada más fácil en este caso que observar en la vida cotidiana el ejemplo del Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa Salam), que ha sido descrito como “el Corán viviente”.
Nuestro querido Profeta Muhammad (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) nos da la llave para este dilema. ¿Por qué dudáis de hacer el bien con las mujeres si es el comportamiento normal de Rasulullah? ¿Por qué intentáis justificar actitudes que no pueden beneficiar nunca, si no al contrario, perjudicarán seriamente vuestra relación conyugal? ¿Hasta cuándo los impúdicos comentarios o actos vejatorios contra la mujer? ¿Qué os inclina a negar la evidencia de que la misericordia, el amor y el respeto hacia vuestras mujeres es la única herramienta para conseguir algún bien de vuestro matrimonio?
El Profeta de Al·lâh (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam), es modelo ejemplar de toda perfección, cuyas virtudes merecieron las alabanzas, en quien Al·lâh acumuló todas las excelencias morales purificándolo de todo defecto. Alabó la dulzura y la suavidad, prescribió como norma la afabilidad, prohibió resueltamente como abominable la grosera recriminación y siempre se preocupó de que sus amonestaciones no provocasen el disgusto en sus oyentes. Por eso precisamente le dijo Al·lâh:
“Si hubieses sido más severo y más duro de corazón, seguramente que los hombres se hubiera apartado de ti” (3:159)
Muhammad trabajaba con sus propias manos: se le veía ordeñar sus ovejas, remendar sus sandalias, zurcir sus ropas, alimentar sus camellos, levantar su tienda, etc; sin aceptar ayuda de nadie. El mismo llevaba la compra al mercado y cuando alguien quiso hacerse cargo de ella, le dijo: “Es al comprador a quien le incumbe llevar su compra”. De esta forma condenaba la costumbre de los ricos que compraban mucho, haciendo cargar a sus siervos sin preocuparse del peso que les imponían.
Referente a la aleya en cuestión, si recordamos la única ocasión en que el Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) vivió una especie de “rebelión doméstica”, la actuación suya fue discutir la cuestión con sus mujeres y abstenerse de tener relaciones íntimas con ellas durante veintinueve noches. Reflexionáramos sobre el ejemplo del Profeta, vemos claramente que lo que él hizo en esta ocasión sí ¡es daraba!: causar una fuerte impresión para hacer cambiar de actitud.
Hadices y consejos
“... Y convivid con vuestras esposas de forma honorable; pues si os desagradan, puede ser que os desagrade algo que Al·lâh vaya a hacer fuente de mucho bien” (4:19)
“Yo he sido enviado para establecer las nobles virtudes” (Hadiz auténtico)
“Los mejores de entre vosotros son los que tratan mejor a sus mujeres; y yo soy el que trata mejor a sus mujeres” (Tirmidi)
“A menudo el Profeta seguía a la mujer esclava a cualquier rincón de la ciudad para servirle” (Al Bujari)
Existe una tradición transmitida únicamente por Aisha, en la que dice que el matrimonio de la mujer, para ser válido, ha de ser consentido por sus padres. Abu Hanifa, en contra de los demás maestros, niega validez a esta transmisión y dice que es inadmisible porque atenta contra la libre voluntad de la mujer adulta de casarse con quien quiera (véase también Muhammad Abu Zahra, Fi târij al-madâhib al fiqhiya. de al Madani, El Cairo). Ibn Rushd, tras minuciosa exposición del tema y de los argumentos en contra y a favor, adopta la posición de Abu Hanifa partidaria de la libertad de la mujer.
Última jutba
En su último hayy, también llamado la peregrinación de la despedida, el Profeta Muhammad (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) dio su última jutba, diciendo que quizás no volvería allí, presintiendo que iba a morir pronto. Tras el Takbir: Al·lâhu Akbar – Al·lâhu Akbar, señaló a los musulmanes que en el futuro, siempre deberían tratar bien a las mujeres, con cariño y respeto. Finalmente descendió una nueva aleya: “Hoy os he completado vuestro Din y he terminado de daros mi bien. Os he escogido el Islam como Din” (5:5). Abu Bakr no pudo retener sus lágrimas puesto que la gracia de Al·lâh estaba completa y supo que la misión de Muhammad había terminado.
Tenemos su “última voluntad” en lo que se ha dado en llamar “testamento”, donde insiste en el buen trato hacia la mujer y seguidamente desciende la aleya que concluye con la misión profética. Evidentemente, a partir de aquí, no cabe ninguna objeción ni “añadido” al respecto.
3. Inconsistencia argumentos: “pegar, pero poco”; perfil víctima, etc.
En primer lugar la “traducción” de esta ayat es desafortunada, en el sentido que se le viene dando, por alguna “misteriosa razón”. Son varias las partes de la frase que habría que escudriñar, por ejemplo, la palabra traducida como obedecer es “ta’an” que significa: injuriar, afrentar, calumniar, difamar. Así pues, es toda la frase que hay que observar detenidamente, para encontrar muchas combinaciones más creíbles de su significado.
Por ejemplo, cuanto más se nos intenta explicar el por qué de “pegar a las mujeres”, más incoherentes e irracionales resultan los argumentos. “Excusan” este comportamiento con: “eso de pegar lo hacen los peores hombres; los incultos e ignorantes, bastante embrutecidos” o “eso ocurre sólo en casos extremos; cuando la mujer es salvaje, agresiva y no atiende a razones; pero aún así sólo se le puede golpear suavemente, con un cepillo de dientes o algo así”. Pero ¿acaso no es un absurdo, aspirar a “poner en vereda” a una mujer salvaje con un golpecillo de cepillo de dientes? O si no, en el caso del marido embrutecido ¿desahogaría su ira con un “golpe suave”? Y aún más ¿se soluciona de algún modo un problema conyugal con “malos tratos” “físicos o psíquicos”. Habría que destacar ahora lo que dice una antigua tradición: “la naturaleza de la mujer es como la de la costilla; si intentas ponerla erguida se rompe; ¡no se puede cambiar su naturaleza! ¿Merecería la compañera íntima un peor comportamiento por parte de su marido, que el que éste debe a otra persona menos próxima?
“Aquel que crea en Al·lâh y en el Último Día, que hable con conocimiento o que se calle; que aquel que crea en el Último Día trate bien a su vecino; que aquel que crea en el Último Día trate bien a su huésped” (Hadiz transmitido por Bujari y Muslim)
Todo tipo de argumentos que “justifiquen” esta traducción como “pegar” vulneran gravemente la consideración que hace el Islam a la mujer. Tampoco son convincentes, ni siquiera cuando quieren explicar conductas anormales y excepcionales, ya que no tienen una explicación lógica y sufren demasiadas contradicciones para ser tomadas en consideración. Por tanto, habría que reconocer desde este momento, según un criterio (más que) razonable, que cualquier mínimo detalle que presuponga o considere como legítimo, algún tipo de mal trato – incluso “leve” – hacia la mujer, estaría condenado por el Islam, según los principios básicos en los que se fundamenta.
Muchos ulemas y jurisconsultos hemos consultado últimamente. El más sabio y elocuente dijo que no hay nada; ni siquiera el elemento más suave y ligero que pueda utilizarse para ser arrojado sobre el cuerpo de la mujer, y las malas palabras o gestos, también son malos tratos.
4. Momento en que desciende la ayat: contexto desconocido (relación con hadiz de An Nawawi, sobre malos tratos a hombres)
Hay un hadiz de An Nawawi que habla de que el Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) dijo: “No peguéis a las siervas de Al·lâh” y que tiempo más tarde, unos hombres se fueron a quejar al Profeta de que recibían malos tratos por parte de sus mujeres; por lo cual quisieron defenderse de los ataques. Muchas mujeres protestaron del trato de sus maridos; a lo que el Profeta condenó su conducta acusándoles de ser los peores de entre ellos. El solía decir que era el que mejor trataba a sus mujeres; y así era.
Tampoco se sabe cuándo descendió la aleya 34 de la sura 4, lo cual no ayuda para el esclarecimiento de las razones ni de la situación del momento, para hacer más comprensible su interpretación, o su aplicación; y eso como nos comentó un exegeta: “se pone otra vez de parte de las mujeres y en su defensa, como en todos los casos”.
Necesito expresar con todas mis fuerzas mi repulsa ante los comentarios que justifican cualquier tipo de agravio al cónyuge (sea hombre o mujer). En el caso que fuera en defensa propia, es decir, por los malos tratos propinados al marido, evidentemente tan denigrante es para cualquiera de los dos establecer este tipo de “diálogo”, que sólo se entiende (como a llegado a decir algún comentarista) en una relación sado-masoquista.
5. Comparación con otras ayats del Corán
”Ciertamente, esta Qur’an es en verdad la palabra inspirada de un noble enviado, y no la palabra de un poeta, ¡que poco creéis!, ni la palabra de un adivino, ¡que poco recapacitáis! Es una revelación del Sustentador de todos los mundos” (69:40-43)
“Al·lâh hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación de la verdad de diversas formas” (39:23)
“U entre Sus portentos está el haber creado para vosotros parejas de vuestra misma especie, para que os inclinéis hacia ellas, y haber engendrado amor y ternura entre vosotros: ¡ciertamente en esto hay en verdad mensajes para una gente que reflexiona! (30:21)
6. “Modernidad” del Islam: defensa de los derechos humanos de las mujeres y desfavorecidos desde sus inicios
La situación de la mujer musulmana es el principal argumento utilizado por los detractores del Islam. La razón del esfuerzo presente, tiene el objetivo de restablecer la verdad concerniente a la sabiduría islámica – perdida entre los sobresaltos históricos de la colonización y la descolonización – con el fin de elevar el nivel de conocimientos y mejorar los comportamientos entre los propios musulmanes, refiriéndose a las Fuentes que son el Corán y la Sunna.
Mujeres de todo el mundo siguen sufriendo malos tratos y no existe ninguna justificación para que así sea. Ninguna mujer debería haber conocido nunca esta situación, pero concretamente la mujer musulmana tampoco, ni ningún argumento que lo apoye, en razón de lo que el Islam ha legislado para su protección, pues ella posee un status preciso, con derechos que son claramente definidos por el Corán y la Sunna, que le aseguran una vida apacible y armoniosa. El Islam prohibe formalmente la violación de estos derechos.
Dice un hadiz transmitido por Al Bujari que: “el mejor de entre vosotros – dice el Profeta – no es el que renuncia a esta vida por la otra, sino el que se beneficia de ésta y de aquélla”.
La ‘ibada (servir a Al·lâh), libera a la persona de todo lo que le esclaviza. En efecto, quien se somete verdaderamente a Al·lâh, no puede someterse a otro sino a Él; ni por palabra, ni por acto, ni siquiera por inspiración; pues la sumisión a otro que no sea Al·lâh, implica el arraigo del miedo en el corazón de aquel o aquella que se somete. El Corán insiste en la idea de que la ‘ibada al Único, Creador de todas las cosas, salva al ser humano de las graves consecuencias de la lealtad o la sumisión a otras personas; no le humilla, ni frustra, ni le confía una carga que no comprende o no puede asumir. También libera el espíritu de la mitología, arranca el cuerpo de la humillación de los tiranos y libera las necesidades humanas de la seducción de los explotadores.
La opinión del Imam oriental At Tabari, parece revolucionaria en una sociedad islámica medieval. Dice que no hay ningún tipo de inconveniente en que la mujer pueda ejercer el cargo de juez. Ibn Rushd da su aprobación a este criterio.
“Al·lâh no impone a nadie sino en la medida de su capacidad: a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra el mal que haga” (2:286)
“Estos ejemplos, Nos los proponemos a los hombres, pero sólo razonan los dotados de inteligencia” (29:43)
Conclusión
“¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si una persona malvada viene a vosotros con una información deshonrosa, usad vuestro discernimiento, no sea que causéis daño a una gente por ignorancia y luego tengáis remordimientos por lo que habéis hecho”* (49:6)
*Verificad la verdad antes de dar por buena esa información o rumor. El informante es calificado de “malvado” porque el hecho en sí, de transmitir rumores no confirmados que dañan la reputación de otras personas, constituye una ofensa espiritual. El discurso se centra en el imperativo moral de salvaguardar el honor y la reputación de cada uno de los miembros de la comunidad, tanto hombres como mujeres. (Comentario: Muhammad Asad)
“Al·lâh es el Núcleo y el descubridor que señala (localiza) nuestra libertad. ¡Oh siervos! Me he prohibido la injusticia y os declaro que os la He prohibido”
(Hadiz transmitido por Muslim)
Ha dicho el Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam):
“He sido enviado para perfeccionar los nobles caracteres (makârim al-ajlaq)”
Así pues, aunque no sea consciente de ello, quien se conforma a las nobles cualidades sigue la ley de su Señor.
El gran sabio Ibn Arabi de Murcia se expresa así cuando interpreta uno de los más bellos nombres de Al·lâh Subhana wa Ta’ala: AL HAKIM
(EL Doctísimo, el Sapientísimo, el Prudente, el Juicioso), el que dispone y ordena haciendo que cada cosa descienda y se manifieste según su propio rango (manzila), situándola en su correspondiente grado (martaba). El Profeta Salla Al·lâhu alaihi wa sallam ha dicho:
“Todo el bien (jair) está en tus manos por entero*, mas el daño (sarr) no procede de ti”
De modo que no resta aparte ningún otro bien distinto que no esté en Sus manos.
*Alusión al Corán, 3:26, en donde se dice: “En Tu mano está el bien”
Assalamu alaikum wa Rahmatullah wa Barakatu
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Dáraba,
Maltrato/abuso
Sobre la Ilicitud de Golpear a la Esposa
En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente
Fatua contra los malos trato de la esposa
Autor: Abdelmu'min Aya
La Generalitat de Catalunya abrió "la caja de Pandora" cuando preguntó a las hermanas de la Asociación Insha Allah de Barcelona por su opinión sobre las alusiones que Mustafá Kemal, presidente e imam de la Asociación Sohail de Fuengirola, hace en relación al castigo físico de las esposas en su libro "La mujer en el Islam".
Cuando hubieron leído el texto -parte del cual reproducimos en este artículo- las hermanas de Insha Allah se pusieron inmediatamente en contacto con la Asociación An-nisa y pidieron primero por teléfono y después por escrito a Mustafá Kemal que rectificara el libro en cuestión, a lo cual se negó reiteradamente.
En el momento que ocurrían estos hechos, se estaba gestando la creación de una Fundación para la investigación de la jurisprudencia islámica en España. Ante la urgente necesidad de deslegitimar estas prácticas de maltrato hacia la esposa, la Fundación aún en gestación creó una Comisión de Jurisprudencia para realizar un estudio sobre el tema y emitir un dictamen (fatwa) con el objetivo de sacar a la luz pública el debate
Al publicarse en los medios la fatwa y las comunicaciones habidas entre las asociaciones y Mustafá Kemal, se abrió el debate, no solo entre los miembros de la Umma en nuestro país sino también con diferentes personalidades de la vida social española que con contundencia amenazaron a Mustafá Kemal con una denuncia en los tribunales. Paralelamente, la Fundación para la investigación de la jurisprudencia islámica en España pidió la opinión a sabios de reconocido prestigio en Inglaterra, Francia y Marruecos, que reforzaron su seguridad en estar dando al pasaje coránico en cuestión una interpretación adecuada.
Como se puede comprobar en el estudio que sirvió de base a la fatwa emitida, la interpretación de esta aya es muy controvertida debido a la diversidad de significados que tienen las palabras usadas en ella, y por tanto los musulmanes debemos acudir a la Sunna del Profeta, que “era el Corán andante”, para clarificar su significado. Y en este caso encontramos que Rasulullahi jamás pegó a ninguna mujer, a pesar de que sabemos que en ocasiones tuvo problemas matrimoniales.
El diecinueve de julio Mowafak Kanfach, autor de la introducción y editor del libro La mujer en el Islam de Mustafá Kemal se comprometió públicamente a retirar los ejemplares de los puntos de distribución y a rectificar el texto de la página 87. El mismo día un portavoz de la Mezquita de Fuengirola afirmaba en el programa La Ventana del Verano de la Cadena Ser de España que en el Islam está tajantemente prohibido el maltrato a la esposa. Quedando, así, cumplido el objetivo del debate: aclarar que en el Islam está prohibido cualquier tipo de maltrato conyugal.
Planteamiento del Problema
Sometemos a reflexión la cuestión de la traducción de la aya de Corán 4:34, pues ha dado pie a suficientes malentendidos que recientemente hemos tenido ocasión de leer. En el libro La mujer en el Islam del Dr. Mustafá Kemal (p. 87), éste dice lo siguiente:
“Algunas de las limitaciones a la hora de recurrir al castigo físico son:
— Nunca se debe pegar en situación de furia exacerbada y ciega para evitar males mayores.
— No se deben golpear las partes sensibles del cuerpo (la cara, el pecho, el vientre, la cabeza, etc...)
— Los golpes se han de administrar a unas partes concretas del cuerpo como los pies y las manos, debiendo utilizarse una vara no demasiado gruesa, es decir, ha de ser fina y ligera para no dejar cicatrices o hematomas en el cuerpo.
— Los golpes no han de ser fuertes y duros, porque la finalidad es hacer sufrir psicológicamente y no humillar y maltratar físicamente.
— Gracias a las restricciones y limitaciones anteriormente expuestas, el Islam ha vaciado el castigo físico de significado como medida represiva y lo convirtió en puro maltrato de índole psicológico-moral (...)”.
— Este texto, como mínimo, demuestra la evidente falta de habilidad en el uso del castellano, pues no podemos creer que su autor pretendiera decir lo que se entiende en dicho idioma, razón por la cual llevamos años defendiendo que —conforme a la sabiduría del fiqh— no se emita fatwa sin un conocimiento grande de la realidad del territorio al que se destine y del idioma en que se emita. Sin embargo, la torpeza de la que el autor hace gala en el texto referido tiene raíces más profundas que se apoyan en la traducción que dan ciertos arabistas al pasaje coránico 4:34.
Es por lo que hemos creído necesario exponer de un modo claro y definitivo, la interpretación del Islam del referido pasaje coránico, que dirima de una vez por todas las dudas del que las tuviere acerca del tema.
Traducción de daraba
El texto coránico dice así:
“Ar-riÿâl qawwâmûn ‘alâ an-nisâa’ bimâ faddal Allah ba’adahum ‘alâ ba’ad wa bimâ anfaqû min amwâlihim fa-s-sâlihât qânitât hâfidzât lilgaib bimâ hafidza Allah wa l-latî tajâfûna nushûçahunna fa’dzûhunna wa ihÿurûhunna fî l-madâÿi’ wa idribûhunna fa-in at’nakum fa-lâ tabgû ‘alaihunna sabîlâ inna Allah kâna ‘aliyyâ kabîra”
Respecto a lo que nos ocupa, una traducción aceptable podría ser:
“Y en relación a aquéllas de las que tengáis prueba de su hostilidad, hacedlas entrar en razón (discutid con calma la cuestión), evitadlas (abandonad su intimidad), e imprimid en ellas la necesidad de un cambio”
Y una selección de traducciones inaceptables, sería:
“Y respecto a aquéllas de las que temáis que no os sean sumisas, reñidles, relegarlas a sus habitaciones, y golpeadlas”.
Por muchas razones —que se expondrán en este texto— rehusamos rotundamente la acepción de este daraba de 4:34 como ‘golpear’ ó ‘pegar’. Pero la primera de ellas fue el considerar que, de tener esta significación, sería el único caso en todo el Corán de daraba en el sentido de ‘golpear’ ó ‘pegar’ que no especifica “en dónde se pega” o “con qué se golpea”, ya que el verbo es extraordinariamente polisémico en árabe, como ya pusiera de relieve Bartoll Rius, y nosotros mismos hemos comprobado.
De las cincuenta y ocho veces que el Corán cita la raíz D-R-B, sólo en doce presenta estas dos acepciones castellanas, y en todas ellas aparece la concreción mencionada. Ni que decir tiene que ninguna de estas citas tiene nada que ver con la mujer. Veámoslas: “pegar en...”, puede ser el sentido de 47:4 (‘en el cuello’), 8:12 (‘en todos los dedos’), 47:27/29 (‘en el rostro y en la espalda’), 8:50/52 (id.); y siempre que el Corán cita el verbo daraba con el sentido de “golpear”, añade “con...”, como en los casos de 37:91/93 (‘con la diestra’), 2:58/61 (‘con tu vara’), 38:43/44 (‘con él’), 26:63 (‘con tu vara’), 7:160 (id.), 2:68/73 (‘con un pedazo de ella’), 2:57/60 (‘con tu vara’) y 38:42 (‘con el pie’).
De todas formas, el estudio realizado de concordancias no nos lleva más que a desautorizar estos dos significados como únicos, puesto que existen otros que suponen agresión y que no necesitan de los citados complementos.
Así pues, una vez cuestionados seriamente estos dos significados, que son los más generalizados en las traducciones de Corán al uso, pasamos a ver la conveniencia de hacer un estudio global de los significados de este verbo para darnos cuenta de cuál es su significado matriz.
Así, daraba puede traducirse —además de como ‘golpear’ o ‘pegar’— también como: “hacer indicaciones, acuñar (moneda), poner (un ejemplo), citar (un refrán), mezclar, multiplicar, pulsar, latir, abatirse (sobre), tañer, hacer fuego, bombardear, viajar, infligir, tirar, plantar una tienda, hacer una araña su tela, imponer, hacer la salât, separar, dividir, inclinarse a, llamar a la puerta, batir un récord, tapiar, decapitar, imitar, irse por las nubes, quedarse cabizbajo, tomar parte, tachar una palabra, esforzarse inútilmente, llenarse de pavor, sitiar, poner una inyección, evolucionar, circular, doler, agitarse, moverse, fijar un plazo, dar parte, secuestrar, alejarse, señalar, batir un récord, no dejar oír, hacer el saludo militar, hacer el amor, etc...”.
Si queremos entender el pasaje coránico —y no justificar nuestros más bajos instintos quedándonos con la acepción que más poder nos otorga— deberemos hacer un esfuerzo para dilucidar qué hay de común en la mayor parte de estas acepciones.
¿Qué está haciendo alguien que toca a una puerta, alguien que tañe una campana, alguien que nos hace indicaciones? Está llamando nuestra atención. ¿Qué hace alguien que en una conversación cita un refrán o que pone un ejemplo? Está causándonos un efecto de atención. ¿Qué sentimos ante alguien que está cabizbajo, o alguien que está agitado, alguien que tiene pavor, que se esfuerza inútilmente, o alguien al que le duele algo? Está forzando que estemos atentos a él.
¿Qué efecto nos causa una araña tejiendo su tela? Una llamada a nuestra atención. ¿Qué es dentro de un texto una palabra tachada? Un golpe de atención. ¿Que nos causa alguien que bate un récord? Una impresión de asombro. ¿Qué nos ocurre cuando sabemos que alguien ha viajado, o si vemos que alguien se aleja, señala algo, alguien que no deja oír o hace un saludo marcial? Que atendemos especialmente. Y también ¿qué te supone alguien que te golpea o se abalanza sobre ti, alguien que te da un plazo límite? Está haciéndote notar que algo está mal: llamando tu atención. Si oímos que alguien ha cometido un secuestro, ¿Qué sentimos? Una fuerte impresión que llama nuestra atención. ¿Qué hace un musulmán respecto de Allah cuando hace la salât? Llamar su atención...
Los ejemplos aún pueden multiplicarse, pero, en todos los casos, ¿Qué se está haciendo cuando se emplea daraba? Se está causando una llamada de atención. Eso es lo que hacen, porque ése es el sentido de la palabra daraba, hacer algo espectacular que llama la atención, “dar un golpe de efecto”, en perfecto castellano.
La sunna del Profeta
En realidad, tenemos un caso perfecto de daraba en la vida del Profeta. Lamentablemente, a algunos musulmanes les ha sido más sencillo recomendar una paliza ejemplar a la mujer ‘poco dócil’ —nefasta traducción de nushuç— que tratar de imitar al Profeta. Si recordamos la única ocasión en que el Profeta vivió una especie de rebelión doméstica, no le puso una mano encima a ninguna de ellas. ¿Qué hizo nuestro amado Nabí? Discutió la cuestión con ellas, se abstuvo de tener relaciones íntimas con ninguna de ellas y se fue de la casa durante veintinueve noches. Dicen los historiadores —v.gr.Tabari— que tanto sus mujeres como toda la ciudad se conmocionó por lo que pasaba. ¡Esto es daraba!: Causar una fuerte impresión para hacer cambiar de actitud. Y ésta es la sunna del Profeta.
Así, en principio, frente a un verbo que, para los más contumaces, resulta ambiguo, tenemos una sunna clara y terminante, una sunna que a muchos musulmanes basta y sobra para saber cómo comportarse, a menos que la opinión de los traductores del árabe respecto a un solo verbo del Corán pese más que la conocida y contrastada vida de nuestro amado Profeta. El Profeta jamás pegó a ninguna mujer. Esto es un dato incontrovertible atestiguado por numerosos testimonios.
An-nisâí recoge el siguiente fragmento de un hadiz de ‘Aisha (r.a): “Daraba Rasulullah, s.a.a.s., imra´t lahu wa lâ jâdaman qat, wa lâ daraba biyadihi shaiân qat il-la fî sabilil-lah aw tantahaka haramât Allah fayantaqama Allah” (‘Rasulul-lah jamás maltrató a ninguna de sus mujeres, ni a ninguno de sus sirvientes, y ni siquiera golpeó con la mano cosa alguna, excepto por el camino de Allah o por la transgresión de lo haram castigado por Allah’ (se refiere al yihad)). No sólo no pegó jamás a ninguna mujer, sino que dijo expresamente: “No peguéis a las siervas de Allah” (Abu Da’ud, Nasa’i, Ibn Maya, Ahmad ibn Hanbal, Ibn Hisham y Hakim, tomado de Iyás ibn AbdAllah; Ibn Hibban, tomado de AbdAllah ibn Abbas; y Baihaqi, tomado de Umm Kulzum). Asimismo desaconsejó a las mujeres casarse con hombres que pegaban, y declaró que la escena de un hombre pegando a una mujer le ponía enfermo.
Como mínimo, es desconcertante que aceptemos —de todas las posibles— una versión del verbo daraba que el Profeta nunca puso en práctica. No puede olvidarse que el Corán —como su nombre indica— es una recitación, y que la traducción a hechos de las palabras del Corán es la conducta del Profeta, que era el Corán andante, como dijo en cierta ocasión ‘Aisha (r.a.). En el Islam está bien claro que la ikraha fid din, que no hay coacción física ni violencia en el din, no siendo el din los ritos, sino la totalidad de la vida del creyente, especialmente lo relativo al matrimonio que es la mitad del din en el Islam. Sabemos que el Profeta recomendó a los esposos que el trato entre ellos fuera de delicadeza y ternura.
El argumento de la sunna nos parece definitivo. Más aún cuando sabemos que una de las tres condiciones de la Profecía auténtica es la imposibilidad que tiene el profeta de contradecir con su vida el mensaje que transmite, de modo que, si nunca Muhámmad pegó a ninguna de sus esposas, no puede ser esa la acepción del verbo daraba, o el Profeta no habría cumplido con su vida algo de la transmisión.
La contextualización del pasaje
Aún más revelador —a los efectos de clarificar definitivamente el objeto de esta reflexión— es el argumento que sitúa el mencionado pasaje coránico en su contexto:
Como puede apreciarse, el pasaje no se refiere a que en una pelea doméstica el hombre pueda dar unos cuantos golpes a su mujer, que es lo que en el fondo se quiere posibilitar con la traducción daraba por “golpear”, sino a una situación mantenida de “hostilidad” (nushûç) de la mujer hacia el hombre. En absoluto es admisible la traducción “si no os obedecen, si no os son fieles, si no os son dóciles, si no os son sumisas”, sino que no hay duda —y no la tienen estos mismos traductores cuando el sujeto de la acción es un hombre en lugar de una mujer— en que nos estamos refiriendo a un comportamiento “violento, duro, de maltrato, hostil”. También es equívoca la traducción literal “si teméis que os sean...”, ya que por el sentido del texto se deduce sin lugar a dudas que ya ha habido una experiencia de esta nushûç como para temer que vuelva a producirse. Así, las mejores versiones traducirían en presente: “aquellas de las que tengáis certeza de su hostilidad; aquellas que [os] opongan resistencia; aquellas que [os] tengan clara animadversión”.
En resumen, el contexto no es una pelea matrimonial, sino que el Corán establece, para una situación mantenida de hostilidad y aversión de la mujer hacia el hombre, un plan de actuación. Un plan de actuación que pasa por —en primer lugar— plantear el problema y tratar de llegar a un acuerdo, en segundo lugar por evitarlas (abandonarlas en sus lechos, o más literalmente “darles la espalda en el lecho”), y, en tercer lugar, hacer daraba.
Evidentemente, no pueden hacerse estas tres cosas seguidas en el contexto de una riña matrimonial, pues se hace mención clara a no mantener relaciones sexuales, lo cual supone el paso de un cierto tiempo entre la primera medida y la segunda, y entre ésta y la tercera.
En primer lugar, las tres medidas son progresivas y se da cierto tiempo para que cada una de ellas surta efecto. En segundo lugar, el daraba final es hacer algo que impacte a la mujer lo suficiente como para hacerla cambiar de actitud, como hemos contado que hizo el propio Profeta yéndose veintinueve días de su casa, pero sin ponerles una mano encima. No se define qué quiera que sea este darb, porque lo fundamental del verbo es “lo que le llame la atención” hasta el punto de hacerla cambiar de conducta. Si se refiriera el Corán a un castigo físico emplearía el verbo yâlada, como usa cuando se refiere al castigo en caso de calumnia en falso.
Complementariedad de los esposos
Entre los esposos musulmanes hay complementariedad, uno complementa al otro.
Según el Dr. Abdelkarim Jatib uno con su mujer es como una misma alma con dos cuerpos, dos cuerpos que se encuentran para formar una misma alma, y nadie se golpearía a sí mismo. La mortificación no pertenece a nuestro universo místico. Pegar a la propia mujer es causar en ella distanciamiento afectivo y secreto rencor para con el hombre. Pegar a la propia esposa —como indican ciertos musulmanes ignorantes— con la finalidad de dulcificar a la mujer y solucionar una situación matrimonial difícil, es no tener la menor idea de la sensibilidad humana. Sea cual sea el sentido del texto 4:34, lo que está claro es que el Corán trata con estas medidas de resolver un conflicto, no de agravarlo, y pegar a la propia esposa es el mejor modo de destruir el amor conyugal.
La cuestión en el fiqh
El hecho de pegarle a una mujer en el Islam es tan insólito, que el fiqh se escandaliza de estas traducciones (o comprensiones) mediante las cuales los hombres han querido guardarse la baza de la agresión física —malsupuestamente bendecida por el Corán— para tener un poder incontestable dentro de sus familias.
De modo que, incluso los comentadores más insensibles, han maquillado todo lo que han podido lo relativo al verbo daraba con el sentido de pegar a la mujer. Por lo general, el fiqh queda desconcertado ante este tipo de traducciones —de cuyo monopolio no tenemos el privilegio en castellano— y matizan hasta el absurdo la traducción: “pegarle con delicadeza”.
A veces se hace remontar esta sugerencia de “pegar sin hacer daño” (daraba darb gair mubarrih) a algún hadiz aberrante (shadda) del Profeta. Y nosotros nos preguntamos: ‘¿Qué es golpear sin hacer daño?’, porque golpear es por definición hacer un daño.
Aunque no tenemos por qué defender todas y cada una de las sentencias de los juristas del Islam, porque no son Corán ni sunna, comprendemos la intención de los juristas que, cuando han declarado que si el hombre pega a la mujer y le deja una marca, ella pueda ir a denunciarlo al qadi y tiene derecho al qisas (talión), no querían decir que se les pudiera pegar sin hacerle marca, sino que en estos casos es difícil demostrar los hechos ante el juez. El que lo haga, el musulmán que pegue a una mujer, le haga marca o no, pueda condenarlo un juez o no, no puede basarse en absoluto para hacerlo en el Corán ni tiene el menor respaldo de la sunna del Profeta ni de lo que se considera natural y sano en la sociedad islámica, sino que ha caído en un estado de degeneración psicológica en el que el hombre mezcla su complejo manifiesto de inferioridad ante ella —probablemente por ser incapaz de satisfacerla a muchos niveles— con la necesidad de tener poder dentro de la relación.
Es importante lo dicho referente al qisas, porque si bien es cierto que el qadi sin pruebas poco puede hacer y no le será fácil encontrar argumentos de condena si el marido no ha dejado marcas en la agresión ni nadie ha presenciado los hechos —como suele ser normal en la intimidad del hogar— la mujer no por ello está expuesta a degenerados que calculan fríamente tipos de agresiones sin marcas —como son las técnicas de tortura de ciertas policías—, ya que en todo caso, la mujer tiene derecho al qisas, a la ley del talión, por la cual su tutor está obligado a enfrentarse físicamente si hace falta para proteger a la mujer del marido.
Como prueba de que en la sensibilidad islámica la interpretación de este versículo como “golpear a la esposa” es completamente desacertada está el dato de que, en la mayoría de las legislaciones de los países islámicos, los malos tratos son motivo de divorcio legal.
Otras interpretaciones del pasaje en desacuerdo con la nuestra
Seleccionamos cuatro interpretaciones del texto que, aún no coincidiendo con nuestra comprensión del mismo, no nos parece que deban ser ocultadas por nosotros a la hora de exponer el material con el que se ha trabajado para confeccionar este texto:
—Ahmed Ali en su traducción del Corán al Inglés: A Contemporany Translation (Princeton University Press 1988), interpreta el daraba 4:34 con el significado, perfectamente admisible en árabe, de ‘hacer el amor’, ya que esta acepción de daraba se encuentra en todos los diccionarios tradicionales árabe-árabe, incluido el clásico Lisan al-’Arab de Raghib y en estudios como el del sabio lingüísta Zamakhshari. Según Ahmed Alí el texto quedaría del siguiente modo:
“talk to them suasively; [hablad con ella persuasivamente;]
then leave them alone in bed (without molesting them) [después dejadlas solas en la cama (sin molestarlas)]
and go to bed with them (when they are willing). [e id a la cama con ellas (cuando ellas deseen)]”.
En este caso, claramente ‘daraba’ no significaría golpear a la mujer.
—Una segunda interpretación acepta el hecho de que el texto quiera decir “golpear a la mujer”, pero exclusivamente en el ámbito de un tipo de relación marital de corte sadomasoquista, en la que la mujer rechaza al hombre —significado primario de nushuç— como parte del instinto natural destinado a hacer que la descendencia sea lo más fuerte posible.
Según esta interpretación, un varón débil, que se doblega ante el nushuç, no es digno de tener descendencia, pues ésta sería débil y no podría adaptarse a un medio duro como el desierto. La mujer sería la primera en despreciar a un hombre incapaz de doblegarla a la realización del acto sexual que ella —-como otras criaturas del reino animal: gato, etc.— aparenta rechazar. Daría la razón a esta interpretación tanto la acepción primaria de nushuç como “rechazo a realizar el acto sexual”, como la de Tabari de ihÿurûhunna que remonta a la raíz árabe haÿr que hace derivar lingüísticamente de ‘atar’. Según Tabari: “‘Desterrarla en su lecho’ quiere decir atarla a su cama”.
Los que defienden esta interpretación, argumentan que dentro del Corán existen todos los niveles de explicaciones para todos los seres humanos, y que existen personas cuyo modo propio de sexualidad es de índole sadomasoquista, sin que el Islam condene nada de lo que sucede por voluntad mutua de los esposos dentro del ámbito de la sexualidad privada. Lo cierto es que, a pesar de la aparente distancia que mantienen los defensores de esta postura con la nuestra, hay dos puntos de conexión: 1) La mujer estaría aceptando este tipo de relación, y sería, pues, de su gusto que así fuera, y 2) La interpretación de daraba como ‘golpear’ no sería la acepción universalmente válida, sino sólo para determinadas parejas que encuentren así su felicidad sexual, cosa que el Islam siempre protegerá.
En este caso, ‘daraba’ significaría pegar a la mujer, pero siempre que ella acepte este tipo de relación. También podría aplicarse a esta interpretación la acepción de daraba “hacer el amor” —arriba mencionada— en lugar de “golpearla”.
—Abderrahmán Muhámmad Maanán, que nos sugiere que interpretemos el texto no en clave de las relaciones hombre-mujer sino en la de las relaciones Allah-Muhámmad. Según él, el Profeta va a castigar a un esposo que ha pegado a su mujer y el Corán viene a doblegarlo, a someterlo a unas razones que se le escapan por completo.
El hombre y la mujer que motivaron la bajada de la aya no serían pues más que una excusa para que el Corán se mostrase como la palabra del Yabbar por mediación de Yibril. No es un aya destinada a legislar el trato entre los esposos sino a dejar claro a Muhámmad que él es sólo un mensajero y que no es él quien iba a construir el Islam según su modo de entender. Así, se le transmite un aya que no pretende informarle ni dar contenido a la experiencia del musulmán sino con la única idea de doblegarlo, por tanto, aya destinada exclusivamente a Muhámmad.
Muhámmad fue y será mientras exista el mundo el único receptor de esa aya en el sentido de ‘pegar a la mujer’. El mismo Muhámmad que acaba de tomar una postura respecto a una cuestión ve cómo su nafs es destruida con esta aya, y deja sin efecto la sentencia de castigo al hombre del juicio que estaba celebrando; sin embargo, luego el Profeta nos da como modelo para nuestra vida cotidiana un aparente incumplimiento de esta aya en el sentido que él la entendió.
Y ¿qué es lo que pasa cuando una aya no tiene sunna? Que hay un velo. Este aya ha sido deliberadamente velada por Allah para que cada uno se ponga a prueba a sí mismo. Tiene, por ello, esta aya una significación mística, no legal. Puesto que —como ya se ha dicho— un Profeta verdadero no puede incumplir nada del mensaje que transmite, deberemos entender que esa aya para nosotros no tiene en absoluto el sentido de golpear a la mujer. Si buscamos en la sunna alguna de las acepciones de la palabra daraba que el Profeta sí cumpliera obtendremos el ya consabido ‘dar un golpe de efecto para hacerlas cambiar’.
Los alfaquíes lo que hacen es respetar el Corán tal y como lo entienden, pero como no tienen en la vida de Muhámmad un modelo de daraba en el sentido de ‘golpear’, en lugar de reflexionar acerca del sentido original del verbo prefieren interpretarlo como ‘golpear’ pero vaciado completamente de sentido, dejado en puro símbolo, con explicaciones como golpear con una brizna de paja, que rayan en lo ridículo.
En este caso, ‘daraba’ significaría ‘golpear a la mujer’ pero no sería una aya dirigida a los seres humanos corrientes, sino a Muhámmad en tanto que Profeta, con idea de doblegarlo a Allah, sabiendo que el Profeta nunca podrá cumplirla.
—Hay otra interpretación del pasaje de la que no se desprende que en el Islam se pueda golpear a la esposa, pero que sin embargo admite la acepción del verbo como ‘golpear’, y es la que se da en el ámbito de la Escuela Akbarí (la de Ibn ‘Arabî), según la cual, el pasaje no se refiere a la relación hombre-mujer lo más mínimo, sino a la de una criatura que aspira a la intimidad con Allah y su nafs.
Según esta interpretación, la persona que busque a su Señor tiene ocasionalmente en su nafs una compañera difícil que le asfixia la existencia, y en este caso lo que la persona debe hacer es tratar de comprender sus argumentos y hacerla entrar en razón. Una vez fracasada esta primera medida debe darle la espalda, prescindir de todo trato con esa nafs que le hace la vida imposible, perder todo contacto con ella. En esto consiste la búsqueda de la experiencia del tawhid a través del dikr y la hadra. En dicha experiencia, el hombre ha dado la espalda a su nafs.
De vuelta de dicha comprensión, el místico debe ‘golpear su nafs’ como siempre lo han hecho en determinado momento de su existencia los awliyá de Allah. Esos actos en los que parece que el místico se aborrece a sí mismo, no son el estatus normal de la mística islámica, sino medidas excepcionales para nufus extraordinariamente hostiles en momentos de especial tensión desintegradora del tawhid. Un maestro sufi ordenó a un discípulo con una nafs difícil que fuera al mercado y diera un dátil a cada hombre que le diese una bofetada. Este hombre estaba literalmente haciendo daraba sobre su nafs, pero hay modos más sutiles.
En este caso, ‘daraba’ significaría ‘golpear’ pero no a la mujer sino a la nafs cuyo símbolo espiritual es la mujer, ya que la mujer es la nafs del hombre, la idea que tenemos de nosotros mismos.
Conclusiones
Hasta para los más débiles de entendimiento puede quedar de manifiesto que es un pasaje coránico oscuro el que nos ocupa, que ha hecho correr mucha tinta y va a seguir haciéndola correr, y del que los musulmanes no llegan a una conclusión terminante debido a la amplia polisemia del verbo y de las circunstancias de su revelación. Pero debe servirnos como guía el principio jurídico del Islam (‘usul al-fiqh) que entiende que cuando un aya coránica tenga diversas interpretaciones debe prevalecer la sunna. Siempre que el musulmán se encuentre con el laberinto de la polisemia de las palabras y la variedad de interpretaciones, debe quedarse con la sunna del Profeta.
Aunque careciéramos de otros argumentos, así fuera sólo contando como guía de conducta con la sunna del Profeta, los musulmanes sabríamos a qué atenernos en la cuestión que se nos plantea, porque nos ha llegado con detalle cuál fue su costumbre en lo relativo al trato con las mujeres: sabemos que le repugnaba ponerles la mano encima, y sabemos que nunca lo hizo. Ésta es la sunna del musulmán y nuestra conclusión es terminante: La agresión es kufr. Toda agresión (ta’addin) es kufr. “Allah no ama a los agresores” (mu’tadin), dice el Corán en numerosas ocasiones. Todo lo que es agresión está expresamente condenado en el Islam, incluso en las más sutiles de sus formas: enseñar el cuchillo al cordero que se sacrifica, pasar un cuchillo dejando la hoja desnuda, golpear en la rodilla para llamar la atención. Respecto a la yihad es siempre defensiva, no ofensiva. Agredir a la mujer —como a cualquier otra criatura de Allah— es parte del kufr. Y no sólo la violencia física a la mujer está prohibida, sino también la verbal. El Islam es delicadeza y todo lo que se salga de ahí pertenece a un universo que nos es ajeno.
En resumen, y para que quede constancia de las opiniones en que nos hemos apoyado, hemos negado que la acepción acertada al pasaje de Corán 4:34 sea la de golpear a la esposa, y lo hemos defendido con varios tipos de argumentos:
1. El argumento filológico: El significado raíz del verbo es ‘dar una llamada de atención’ (Academia de Jurisprudencia Islámica Española y Abdallah Bartoll).
2. El argumento de la sunna: El Profeta jamás pegó a una mujer (Omar Ribelles)
3. El argumento de la exégesis textual: El contexto del pasaje no es el de una riña matrimonial, así que la defensa de daraba como “pegar” —en frío— nos situaría en el grado de la perversión mental (Abdelmu’min Aya)
4. El argumento del sentido común: Pegar a la propia esposa es causarse daño a sí mismo (Abdelkarim Jattib).
5. El argumento del fiqh: Golpear ‘con una brizna de paja’ es sólo un símbolo que deja sin efectividad una aya bajada sólo para el Profeta (Abderrahmán Muhámmad Maanán).
6. El argumento de la sensibilidad islámica: Toda agresión es kufr (Sidi Hayyami)
7. El argumento de la praxis islámica: Las legislaciones de los países árabes recogen los malos tratos maritales como causa de divorcio (Jadiya Candela).
Como comentario al margen, queremos dejar en el aire la reflexión de lo triste que es para un din como el Islam, generoso y abierto, que históricamente ha sido un hecho radicalmente civilizador allí donde ha llegado, tener que recibir lecciones de cultura, educación y delicadeza en el trato humano de parte de los no-musulmanes.
Los no-musulmanes, cuya legislación no tiene la menor base en la experiencia de Allah, pero que si supieran de la dulzura de nuestro din quizá pudieran islamizarse, nos preguntan que cuántos musulmanes del Estado Español invitamos a practicar la violencia doméstica, y nosotros nos llenamos de vergüenza y de indignación porque se permita predicar el Islam en nuestro país a hombres que son incapaces de tomar el pulso a la sociedad en la que viven, que resultan absolutamente incompetentes para establecer con la sociedad de acogida un diálogo comprensible y razonable y que deben de ser amenazados con denuncias en los juzgados por los dirigentes de los no-musulmanes sólo porque éstos estiman que es abominable pegar a las mujeres. Ellos no son kufâr; sólo son no-musulmanes. Los que defienden los malos tratos a las mujeres son los auténticos kafirunes.
Finalizamos con una recomendación coránica y un hadiz —respecto de las esposas— que el autor del libro que da pie a esta investigación y sus seguidores no pueden manipular: “Convivid con ellas con benevolencia y justicia, y, si os disgustan, tal vez os esté disgustando algo en lo que Allah ha puesto mucho bien” (4:19). Y Bujari, por su parte, nos transmite: “El más perfecto de los creyentes es el de mejor carácter. Y el mejor de entre vosotros es el que sea más cariñoso con sus mujeres”. Ésta es la sunna del Profeta; esto es el Islam.
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