domingo, 23 de octubre de 2011

"Renunciar al velo islámico sería como quitarme la piel"

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


Una alumna lleva un mes fuera de clase por acudir a su instituto con 'hiyab'

La niña del velo sigue las clases con fotocopias. Cumple su horario sentada en la biblioteca, vigilada por el profesor de guardia. El miércoles empieza con Plástica. Cuando termina la hora se acerca al aula de 1º B, donde están sus compañeros, para que la vea el profesor y no le ponga falta. Repite el paseo cuatro veces para justificar que sigue allí, a unos metros, durante las otras clases: Matemáticas, Conocimiento, Tecnología... Así cada día. Ve a su amiga colombiana durante el recreo. "Sí, creo que ella me entiende". Hablan de sus cosas, se ríen. Vuelven juntas a casa. Ella carga con una mochila rosa en la que lleva los apuntes del examen que hará a solas.

La menor, de 13 años y origen marroquí, protagoniza la última polémica que mezcla el hiyab (pañuelo islámico) y las aulas. Estudia en el instituto Félix Rodríguez de la Fuente, una construcción de ladrillo visto en el barrio del Gamonal (Burgos). La dirección del centro avisó al padre desde el primer día: no está permitido el velo. El reglamento de régimen interior del centro incluye un artículo sobre la vestimenta. Bajo techo, los alumnos "tendrán descubierta la cabeza salvo que, por prescripción médica acreditada, no puedan hacerlo". La chica pasó nueve días sin ir a clase y lleva otras tres semanas siguiendo las lecciones en la biblioteca. La familia defiende que un velo no es como una gorra. El centro contrapone que no entra en cuestiones religiosas, solo en códigos de conducta. Y ella sigue paseando su mochila sin entrar en el aula. Es un caso "inédito", según Iván Jiménez Aybar, abogado de la familia. "Es la primera vez en España en la que, mientras se decide si se permite el hiyab, se ha apartado a la niña de todas las clases".

Ella dice tenerlo claro: "Lo primero es mi religión". Sentada en el salón de su casa, con toda la familia alrededor de un cuscús con calabaza, se explica con voz suave. Se puso el velo por primera vez con 11 años, lo llevó en el colegio concertado al que acudía hasta el año pasado "como parte de su indumentaria, no ocasionando ningún tipo de problema", según la notificación de respaldo que firmó el director de su antiguo centro. Asegura que su padre, Brahim, le ha pedido varias veces que se lo quite. También su madre, Khadija (37), que no ha aprendido castellano tras cinco años en España. La niña se ajusta el pañuelo dorado que combina con su jersey verde. Y lo dice con voz queda, como el que habla de una nimiedad: "Renunciar al velo sería como quitarme la piel".

"Este es el primer problema que tengo en España, no queremos líos, solo paz", dice su padre. Brahim, de 40 años, se trasladó a España hace una década desde Tinghir, una ciudad rodeada de montañas en el centro de Marruecos. Ha trabajado en la construcción y en una fábrica de trenes. Su familia se le unió en 2006. Tiene cinco hijos; la niña del velo es la tercera tras dos varones. Le sigue otra de dos años que corretea por el salón y un bebé de tres meses al que la madre anuda a su espalda con un pañuelo para que se duerma.

Brahim está de baja por una hernia discal desde hace nueve meses. Dedica casi todo su tiempo al caso de la hija. Acumula documentos y peticiones en un archivador marrón. El último escrito que han presentado es una denuncia ante el Fiscal de Menores de Burgos. "Queremos que se garantice lo antes posible su derecho a ser escolarizada de modo pleno", explica Jiménez Aybar, que también es profesor de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Autónoma de Barcelona. "La gravedad del asunto nos ha llevado a denunciar al director ante la Fiscalía, su actuación podría ser constitutiva de delito. Aislar a una menor de sus compañeros debe ser la última opción. Nada paliará las semanas de aislamiento a las que se le somete".

Al director del instituto, Eusebio López, le gusta la mitología. "Este hombre es como Agamenón: sacrifica a su hija para que las naves tengan viento", dice sentado en su despacho López, que acusa al padre de "victimismo" y defiende que ellos no entran en asuntos religiosos. "Es un asunto de indisciplina, no de valorar creencias". El abogado le remitió un informe en el que recuerda que el velo está admitido en la foto del Documento Nacional de Identidad. "No hablamos de identificar, está perfectamente identificada con el velo como lo estaría con una pamela", replica el director. E insiste: "O cumple el reglamento o cambia de centro". La Consejería de Educación respalda la decisión del instituto y recuerda que se han ofrecido otros centros en los que el reglamento no alude a cabezas descubiertas. "Si se marcha será porque la obligan", rechaza el padre. Mañana volverá a la biblioteca.

Las otras polémicas del 'hiyab'

- La estudiante Najwa M. fue apartada de sus clases de 4º de la ESO en abril de 2010 en un instituto de la localidad de Pozuelo de Alarcón (Madrid) por llevar hiyab. Tenía entonces 16 años. Se le reprochaba "llevar la cabeza cubierta, incumpliendo las normas" del reglamento interno del centro. Cuando saltó la polémica fue readmitida hasta que el consejo escolar rechazó por mayoría modificar el reglamento, con el respaldo de la Comunidad de Madrid. Fue trasladada de colegio. La familia presentó posteriormente, en septiembre del año 2010, un recurso ante un juzgado de lo Contencioso Administrativo apelando al derecho fundamental de la menor a ejercer su libertad religiosa. Todavía está pendiente de resolución.

- En Arteixo (Galicia) una estudiante de 12 años fue sancionada en abril de 2011 sin actividades extraescolares por acumular una serie de faltas leves por su velo islámico. La familia pidió plaza en Casablanca (Marruecos) al curso siguiente por el "hostigamiento" al que fue sometida la menor.

- Una alumna de 14 años de un instituto del sur de Madrid fue expulsada de un examen el pasado septiembre por presentarse por primera vez con el velo islámico. Poco después, el centro la readmitió temporalmente en las clases con su hiyab hasta reunir a los miembros del consejo escolar (en el que participan la dirección del centro, los profesores y los padres). Este organismo votó a favor de que la menor volviera a las aulas de forma permanente con el pañuelo. El reglamento del centro, como ocurre en el caso del colegio de Burgos, impide "la utilización en el interior de los espacios de gorras, pañuelos u otras indumentarias que dificulten la identificación de los alumnos".


miércoles, 19 de octubre de 2011

Mi velo sí entra en clase

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


La menor, con una sonrisa casi fija en el rostro, paseaba el lunes por la mezquita de la M-30 de la mano de su padre. "Nos tenían que dar la razón, mi hija no es una delincuente", explica el padre, Mohamed A., un celador nacido en Ceuta hace 44 años. Está "muy agradecido" con el equipo directivo del centro, que convocó el jueves un consejo escolar (en el que también participan profesores y padres) y permitió que la joven siga sus clases con el hiyab, después de ser expulsada de un examen en septiembre por acudir con la prenda puesta. "Me dejaron empezar a hacerlo, pero luego me echaron", recuerda la menor. El profesor que controlaba la prueba sospechó de que usara el velo "de la noche a la mañana" coincidiendo con un examen. Pensó que podía ocultar un dispositivo para copiar, informa Europa Press.

Después del control de matemáticas que aún no ha recuperado, la chica siguió yendo al centro cada día con su pañuelo puesto, a la espera de que el instituto tomara una decisión. "El centro no ha cedido ante un capricho de una musulmana, sino que ha actuado con arreglo a derecho. Nadie puede ver este caso como una cesión. Y, desde luego, ninguna comunidad musulmana debe presentarlo como una victoria del islam", valora Iván Jiménez Aybar, abogado de la familia y especialista en este tipo de casos.

El reglamento del centro incluye un artículo que impide "la utilización en el interior de los espacios de gorras, pañuelos u otras indumentarias que dificulten la identificación de los alumnos", según recoge el informe que el abogado realizó para fundamentar este caso. Jiménez Aybar argumenta que los profesores se tienen que remitir a lo que establece el Ministerio de Interior, que permite portar hiyab en las fotografías de documentos oficiales siempre que dejen al descubierto los rasgos identificativos, que quedaron establecidos desde nacimiento de pelo hasta el mentón. No permitir que la chica lleve el pañuelo en clase, "supondría atentar contra la dignidad de la menor", argumenta el letrado y profesor de derecho eclesiástico de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El consejo escolar del Tierno Galván aprobó que la joven continúe las clases con el compromiso de retirarse el velo de los oídos en los exámenes. El centro no descarta cambiar su reglamento interno en relación con el próximo curso, según una fuente del instituto consultada por la agencia Efe. "La directora nos ha dicho que mi hija tendrá todo su apoyo y que no habrá represalias", explica Mohamed, al que el centro convocó el lunes con su abogado. "Lo importante es que mi niña va a estudiar sí o sí".

La menor se colocó por primera vez el hiyab el pasado mes de agosto. Lo hizo mucho antes que sus primas, que el lunes la acompañaron en la mezquita para celebrar la decisión del instituto. Todas ellas optaron por el pañuelo islámico ya de adultas. De hecho, la madre de la menor, Fátima, no lo lleva. Es ama de casa. "Cuando le conté mi decisión, no me creía. Pensó que me lo quitaría en unos días", recuerda la estudiante, que asegura que no habría hecho caso a su padre si le hubiera pedido que se lo retirase. "Soy adolescente, lo que me digan que no lleve lo voy a llevar". Mohamed se ríe del desparpajo de la chica: "Yo me enteré de su decisión el mismo día que se lo puso por primera vez".

Su hiyab blanco perfectamente colocado sobre la coleta es solo uno de los múltiples que tiene la chica. Se recuerda "muy coqueta sobre todo con el pelo". Antes de cubrirse el cabello llevaba también faldas cortas y ropa ajustada. "Me siento muy cómoda con él, me gusta ponérmelo", asegura. Comparte clase con otras alumnas musulmanas, pero es la primera del centro que lleva hiyab. "Gracias a lo que ha ocurrido ninguna de mis amigas tendrá problemas cuando decida ponérselo". Sonríe de nuevo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Feminista realiza experimento de vivir un año siguiendo la Biblia al pie de la letra

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


Rachel Held Evans se impuso la obligación de vivir durante todo un año de acuerdo con los preceptos bíblicos, un extraño experimento en el que intentó conjuntar dos de sus creencias mayores: la religiosidad y el feminismo.

La tradición judeocristiana tiene fama de no conceder un lugar honroso al género femenino. Más allá de las vírgenes o las mujeres sumisas, en los textos bíblicos es común encontrar que las mujeres son objeto de los más crueles castigos o se les adjudica la más despreciable reputación.

Un poco para probar esa idea, para saber hasta qué punto es verdad o en qué momento se convierte en prejuicio, Rachel Held Evans, una mujer de 30 años residente en Dayton, Tennessee, se impuso la obligación de vivir durante un año tan apegada como pudiera a las reglas de comportamiento que contiene la Biblia, desde las más triviales hasta las que tocan aspectos importantes de la cotidianeidad.

Su disciplina la llevó a no recortar su cabello, fabricar sus propias ropas, aprender a cocinar, llamar a su esposo “Señor”, dormir en una tienda de campaña fuera de su casa en tanto durara su periodo menstrual, rehuir del cotilleo, preocuparse por los pobres, “alabar a su esposo en las puertas de la ciudad”, no tener autoridad sobre ningún hombre y algunas otras conductas igual de extravagantemente anticuadas, cada una sustentada por su correspondiente pasaje bíblico (aunque prefirió no abrazar la poligamia). Además, dice Evans que cada mes encaminaba sus esfuerzos a practicar una de las muchas virtudes que ensalza la Biblia en las mujeres juiciosas: la gentileza, la mansedumbre, la obediencia, la sumisión, el recato y otras siete más.

Curiosamente, pese a lo que muchos podríamos pensar, la intención de esta mujer nunca fue “menospreciar o burlarse de la Biblia” y parece que ni siquiera evidenciar el atraso moral y ético de algunas de las recomendaciones del llamado “libro sagrado”, aunque tampoco “glorificar sus elementos patriarcales”. Al embarcarse en este proyecto personal, Evans quiso dar pie a un debate sobre el lugar que los preceptos bíblicos pueden tener en la vida de cualquiera.

Evans, que se dice cristiana y feminista, asegura que a lo largo de su experiencia aprendió a conocer mejor la Biblia, sobre todo en sus contradicciones. Por otro lado se dio cuenta de que aun con estas reglas lo común, ya en la práctica, es que la persona escoja y elija cuál seguir y cuál no (a menos, claro, podría objetársele, que se viva en un régimen autoritario en el que las mujeres ni siquiera tienen voz ni rostro y en donde su cuerpo solo funciona como vehículo del poder y la represión).

“Entre más conozcan las mujeres sobre la Biblia, más podrán ellas responder cuando intenten silenciarlas”, afirmó.

Mujeres activistas emprenden una campaña contra los crecientes casos de acoso sexual

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un grupo de mujeres activistas han emprendido en Marruecos una campaña con el nombre '¡Mujeres, encontrar una solución!' contra el acoso sexual, un fenómeno que está extendiendo de forma alarmante por todo el país.

   La campaña, que ha sido lanzada por la red social Facebook, critica la pasividad de la sociedad marroquí para con el acoso sexual hacia las mujeres. Una organizadora de la iniciativa, Tifawt Belaid, ha afirmado que el objetivo es movilizar a las mujeres y hombres marroquíes para combatir este fenómeno.

   "Queremos que todos tomen parte de esta campaña para empezar a concienciar de los peligros psicológicos y sociales de este fenómeno y para convocar una manifestación femenina en noviembre en Rabat para exigir acciones al respecto", ha explicado Belaid.

   Esta activista ha esgrimido a la cadena panárabe Al Arabiya que la marcha será totalmente diferente de las organizadas en Canadá y en varios países europeos, las cuales se centraron en su rechazo a las violaciones sexuales a mujeres.

   "Nuestra manifestación tendrá en cuenta las tradiciones sociales y la cultura religiosa" de Marruecos, ha precisado.

PRESIÓN AL GOBIERNO

   Asimismo, el movimiento pretende presionar al Ministerio de Desarrollo Social, Familia y Solidaridad para que apruebe una propuesta de ley que presentó hace unos pocos meses. Este borrador criminaliza el acoso sexual y penaliza a los acosadores con multas y penas de cárcel de entre dos meses y dos años.

   Sin embargo, a pesar de las presiones realizadas por organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y feministas, la ley aún no ha sido aprobada por el Parlamento de Marruecos.

   Otras activistas que participan en esta campaña también critican la tendencia de las mujeres a ocultar el acaso debido al conservadurismo patente en la sociedad marroquí y al miedo a una reacción de rechazo por parte de los familiares, de las amistades y de los compañeros de trabajo.

   Esto lo único que provoca es el retraso de una solución a este problema, han reprochado desde el movimiento. Para el orador e investigador Omar Benhamad, el hecho de no denunciar el acoso sexual crea "una normalización psicológica" ante este tipo de sucesos que desemboca en la aceptación.

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miércoles, 12 de octubre de 2011

Tengo miedo

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


Tengo miedo de observarme y ser testigo de tantos cambios que antes parecían impensables con mi forma de ser y estilo de vida.

Tengo miedo, porque esta no es la manera que los demás esperan, necesitan o quieren de mí.

Tengo miedo, porque ser como soy, implica quedarme sola en muchos aspectos en los que necesito compañía.

Tengo miedo, porque antes era muda y ahora puedo decir y escoger lo que pienso y siento.

Tengo miedo, porque si soy testigo de alguna injusticia lucharé por los derechos míos o ajenos aún a costa de que pierda mi empleo, la salud o la libertad.

Tengo miedo, porque no quiero ser una más del montón, de los que viven en un mundo lleno de apariencias, vacuidad, mediocridad.

Tengo miedo, porque cada vez que los medios de comunicación me obligan a consumir publicidad cargada de morbo y sensualidad a cambio de ¨informarme¨ o ¨soslayarme¨ con alguna película o documental de mi interés, comienzo a reclamar y a decir a viva voz: Qué asco! mientras los demás me observan sin lograr comprender en dónde está el escándalo si ya todo esto es tan ¨normal¨ y yo debiera estar ya acostumbrada a todo ello.

Tengo miedo, porque hace tiempo dejé de comprar los periódicos de los que estoy hastiada por sus portadas plagadas de mujeres desnudas y de su contenido en el cual el 90 se lo dedican a crímenes, asaltos, violaciones y sexo; mientras que el arte o la cultura no aparece y si se encuentra algo es a costo de tener que comprar y por lo tanto, fomentar lo primero que odio y detesto.

Tengo miedo, porque ya no me gustan las canciones estúpidas, llenas de letras lujuriosas y sentimentaloides hechas con el claro afán de fomentar conductas ilícitas para hacerlas parecer lícitas y convertirlas en éxitos instantáneos, mientras que ahora YO ESCOJO lo que quiero ver, escuchar y leer.

Tengo miedo, porque no soporto las telenovelas en las que siempre la trama está basada en una pareja de amantes infieles que tienen que luchar contra viento y marea para permanecer juntos, mientras los co-protagonistas crean planes perversos llenos de mentiras y crueldad, enseñando a delinquir a los que no saben cómo ya que en mi país siempre hay alguna telenovela de moda y el que no la ve es catalogado como un anticuado que no sabe de lo que se está perdiendo, hasta los padres de familia y actividades importantes deben ajustar sus horarios para que no nos ¨perdamos¨ del último y estúpido capítulo.

Tengo miedo, porque no puedo imaginarme regresar a mi forma anterior de vestimenta en la cual tenía que mostrar el escote, las piernas y hasta lo que no tengo, para ser tomada en cuenta dentro de esta sociedad y no ser motivo de burla, multas, cárcel o escarnio por andar recatada y decente.

Tengo miedo, porque antes el físico me importaba sólo para competir con la apariencia del resto, pero ahora lo crucial es ser una persona saludable en cuerpo y alma para dar batalla a cualquier injusticia de la que sea testigo.

Tengo miedo, porque el que no se emborracha hasta la inconsciencia, fuma o usa cualquier droga sintética es considerado por mi sociedad como un ¨retrasado¨ que no sabe de lo que se está perdiendo mientras que mi mayor vicio es leer y escribir para permanecer constantemente informada de lo que sucede dentro de mi entorno y fuera de él.

Tengo miedo, porque si soy testigo de algún delito, mi consciencia me obliga a reaccionar y a tratar de defender o hacer algo por la víctima aún a costa de que peligre mi vida, sin que me importe saber que quienes continúan sus caminos indiferentes mascullan que si algo malo me sucede es sólo resultado de mi estúpida intromisión.

Tengo miedo, porque a diario recibo testimonios de mujeres agredidas tanto física y psicológicamente por sus familiares más cercanos y todavía no he podido concretar alguna ayuda real para la mayoría de ellas.

Tengo miedo, porque en cualquier trabajo siempre me esfuerzo por dar lo mejor y más de lo que me piden, aunque ello implique que los demás compañeros se acerquen a pedirme que ¨por favor no los haga quedar mal a ellos¨ porque a propósito escogen un ritmo más lento e irresponsable de trabajo y si no acepto el compás de vagabundería al que ellos están acostumbrados, me discriminan por ganarme el salario de forma honesta.

Tengo miedo, porque quiero volver a casarme a pesar de que en el pasado he tenido que divorciarme de varones agresores de los que en alguna ocasión casi me mata a palos o simplemente asesinaron mi autoestima haciéndome creer que merecía tratos injustos y degradantes sólo porque yo debía estar agradecida de que ellos me habían alzado a ver y aún así, no perdí jamás la esperanza de encontrar a algún hombre de verdad que me valore y acepte todos mis errores porque mis pocas virtudes valen la pena.

Tengo miedo, porque este deseo de querer rehacer mi vida en pareja implica que las personas que me conocen se burlen de mí y murmuren en público o privado que soy una mujer ¨caliente¨ que no puede estar sin ¨hombre¨.

Tengo miedo, porque ya no me importa que otros me consideren una mujer sucia y escandalosa, la ¨vergüenza de la comunidad¨; si lucho por mis derechos y hablo por los que no pueden hacerlo por miedo o vergüenza.

Tengo miedo, porque ya me tiene sin cuidado que mis detractores me consideren una mujer cochina cuando llega algún mendigo a casa y le doy de comer en mi propio plato, ya que muchos consideran que compartir estas cosas que antes me guardaba con ustedes, es sólo una muestra más de cuán engreída soy.

Tengo miedo, porque ya no puedo dejarme algún dinero extra que me hayan dado por equivocación, o apoderarme de algo que encuentre si después sé quién es el dueño, lo cual me obliga a devolvérselo aunque tal vez yo necesite más que esa misma persona lo que he devuelto, aún sabiendo que en la mayoría de las ocasiones el dueño ni siquiera será capaz de dar las gracias.

Tengo miedo, porque ya no me importan las miradas de reprobación de los demás si espontáneamente realizo alguna acción innoble, como juntar la basura que otro dejó botada, o por no querer dejar sobras en el plato del restaurante y recogerlas para llevarlas a casa y consumirlas después, porque recuerdo que ha habido momentos en los que no he tenido nada para comer y un solo grano de arroz me habría saciado o de que hay tantos que se salvarían si yo les pudiera hacer llegar eso que otros consideran simples desechos.

Tengo miedo, porque quisiera que mi vida no acabe tranquilamente recostada en mi cama despidiéndome de mis seres queridos sin haber luchado lo suficiente, sin haber dicho todo lo que se agolpaba en mi pecho, sin haberlo dado todo.

Tengo miedo, porque haber cambiando tanto, porque si bien antes, guardaba todo estos sentimientos en mi corazón, ahora los expreso y los publico ya que imagino que tal vez a alguien en algún remoto lugar, le han de servir de motivación o por lo menos se sienta compinche o por el contrario, me acompañe en mi dolor.

Tengo miedo, porque cada día quiero superarme y eso me exige muchas veces un esfuerzo físico y mental que me sobrecoge y abruma.

Tengo miedo, porque a pesar de que cometo tantos errores, cuando soy consciente de ellos trato de rectificar y de restaurar el daño que hice.

Tengo miedo, porque no he podido disculparme con todos las personas a la que herí consciente o inconscientemente en el pasado y a los que tal vez la vida no me dará la oportunidad de volver a ver para tratar de enmendar mi falta.

Tengo miedo, porque en alguna ocasión fui testigo de injusticias y me quedé callada para salvar mi pellejo y ahora soy consciente de que ese tiempo ya pasó y no regresará jamás.

Tengo miedo, porque por mi estupidez e ignorancia algunos animales que consideré mis mascotas, murieron por no saber cuidarlas y ahora prefiero no tener ninguna antes que ser culpable de maltrato a cualquier ser vivo.

Tengo miedo, porque veo que mi país está sin rumbo, lleno de corrupción y ya no tengo vergüenza de querer hacer algo aunque sea desde la política para tratar de ayudar de alguna forma a reparar el daño que sentimos y que nos tiene resentidos en todo sentido.

Tengo miedo, porque perdí el temor de ser señalada por la gente ¨normal¨ como ¨la loca¨, ¨la ridícula¨, ¨la anticuada¨, ¨la que quiere llamar la atención¨.

Tengo miedo, porque ya no me importan las miradas o comentarios de reprobación.

Tengo miedo de ya no sentir miedo.

Rashida Jenny Torres. Musulmana Costarricense

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lunes, 10 de octubre de 2011

¿Y si fuera tu hermana?

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente.

Aunque en la noticia ya lo deja claro, yo quiero recalcar que ESTO NO ES ISLAM. el comportamiento de estos hombres no tiene nada que ver con religión, sino todo lo contrario. Me demuestran que no son personas religiones, ni tienen temor de Dios.

Pobrecitas mis hermanas que viven allí, lo que tienen que estar pasando. ESPERO QUE SE HAGA JUSTICIA CON ESOS ENFERMOS!!!.

¿Y si fuera tu hermana?

La 'Slut Walk' (Marcha de las Putas) toma cuerpo en Marruecos para protestar contra el constante acoso sexual que sufren las mujeres por la calle

"¡Guapa!, ¡Qué mona eres!, obscenidades sobre tus pechos, tu culo o te piden que les hagas cualquier tipo de cosa". Majdouline Lyazidi, 21 años, relata lo que tanto ella, como todas las mujeres en Marruecos, sin excepción, viven cada vez que salen a la calle. "Muchas veces incluso tratan de tocarte, invadiendo tu intimidad; no importa cómo vayas vestida, que lleves velo o no".


Majdouline es la creadora de 'Women Shufush', la versión marroquí de 'Slut Walk' (La Marcha de las Putas) creada en Toronto en abril de 2011. "No se trata de trasladar la versión occidental a Marruecos, sino de adaptarla a esta cultura y a esta sociedad". El pasado 13 de agosto Majdouline creaba así en Facebook la primera página de este tipo en un país del mundo árabe.

'Women Shufush' cuenta, de momento, con ocho miembros, todos ellos con edades comprendidas entre los 18 y los 23 años, aunque los fans de su página de Facebook son muchos más. Adaptar el movimiento de 'Slut Walk' a la cultura marroquí pasaba, en primer lugar, por cambiar el nombre. "Muchas mujeres están de acuerdo con nuestras premisas pero no querían verse representadas por el nombre de putas", dice Majdouline. "Women Shufush es un juego de palabras con una expresión en darija (dialecto marroquí del árabe) que suelen usar los hombres para abordar a las mujeres; literalmente significa ¿puede haber algo entre nosotros?", afirma Tifawt Belaïd, otra de las jóvenes del grupo.

"No son solo hombres maduros los que nos acosan, también ancianos y niños; nos dicen obscenidades y nos tocan, es como un deporte para ellos", sostiene Majdouline. No importa la edad ni tampoco el lugar. Puede ser en la calle, en el autobús o en la Universidad, aunque lo peor son los eventos deportivos. "Ir a ver un partido de fútbol o de baloncesto es como un suicidio social", se queja Majdouline. "No se trata ni siquiera de ligar, es claramente un tipo de violencia que ejercen sobre nosotras en la calle", continúa, "no respetan ni a las mujeres embarazadas".

Muchas veces, estas situaciones sobrepasan los límites del esperpento. "Un día, una amiga mía estaba siendo acosada por un hombre que no paraba de decirle obscenidades por la espalda; cuando se dio la vuelta para ver quién era, se dio cuenta de que era su padre, que no la había reconocido", cuenta Majdouline.

Desde su lanzamiento de Marruecos, esta iniciativa no ha parado de recibir críticas. Las primeras, por haber iniciado el movimiento en pleno Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes. "Sabría que tendría más impacto en Ramadán porque no hay nada que hacer y la gente se fijaría más, pero sobre todo lo hice por la necesidad y la urgencia que tenía de crear algo así; no tiene nada que ver con la religión".

Pero las críticas también les han llegado desde algunos medios de comunicación marroquíes, que les han acusado de ser una asociación de prostitutas que querían reivindicar a las autoridades el derecho a ejercer su profesión. "Simplemente tradujeron la palabra slut al árabe y escribieron un artículo", afirma Tifawt. También les han tachado de comunistas y de formar parte del Movimiento del 20 de febrero, el grupo que lleva desde el pasado mes de febrero organizando en Marruecos manifestaciones contestatarias contra el Gobierno y el sistema político marroquí. "Todavía no nos han acusado de ser del Frente Polisario, pero poco les falta", bromea Tifawt.

'Women Shufush' no está formado solo por mujeres. También hay chicos jóvenes que han querido mostrar su apoyo y solidaridad. "No tengo en el fondo de mí el sentimiento que tienen ellas que les quema por dentro, pero tengo una hermana y amigas a las que quiero y veo que les faltan al respeto de una manera increíble", afirma Zakaria El Mouddene. Todos coinciden en que este tipo de acoso sexual es algo intrínseco en la cultura marroquí. "Cuando era pequeño, en el barrio, veíamos a los chicos mayores cómo seguían a las chicas, así que para nosotros era algo que necesitábamos hacer para demostrar que éramos hombres", subraya Naji Tbel, el más joven de los miembros del grupo. "Comienza por un juego y se convierte en una actitud completamente normal en los hombres marroquíes, y no lo es".

Zakaria y Naji son conscientes del machismo que impera en la cultura y la sociedad marroquí, pese a las leyes aprobadas en los últimos años que tratan de decir lo contrario. "Hoy en día, el hombre actúa como si la mujer le perteneciera; es una manera de expresar un poder que no tienen fuera", afirma Zakaria.

Todos, ellos y ellas, comentan que en la familia marroquí no se inculca a los chicos el respeto por la mujer en la calle, "pero sí vemos cómo se educa a la chica para no atraer miradas e ignorar a quien le acosa para no montar un escándalo", asegura Majdouline.

Sensibilización y educación

De momento, el trabajo de estos ocho jóvenes se ha centrado en hacerse oír para tratar de sensibilizar a la población. Están en contacto con asociaciones marroquíes por la defensa de los derechos de la mujer para conseguir que alguna les apadrine y poder así llevar a cabo la marcha legalmente. "La manifestación será pacífica", asegura Tifawt, "y no saldremos medio desnudas como en Toronto; saldremos vestidas como siempre porque es así como nos acosan". "Muchas personas dicen que la culpa es de las mujeres, por su manera de vestir. Es lo de siempre; culpar a la mujer por lo que le ocurre y dejar al hombre como víctima".

De las autoridades marroquíes se quejan de que promocionan la igualdad "desde el punto de vista legal y no social", a golpe de decreto. Existe, dicen, incluso un proyecto de ley contra el acoso sexual, pendiente de votación en el Parlamento. "Se establecen cuotas de representación femenina y ya está, pero no se habla desde un punto de vista social; la primera etapa es hacer llegar la igualdad a la sociedad y no escribirla en leyes", afirma Naji.

Comprenden que en el mundo árabe es más difícil adaptar las leyes a la política de género "por el aspecto religioso, que no se puede cambiar de un día para otro", opina Tifawt.

Más allá de la ley, todos están de acuerdo en que es la educación la que debe solucionar el problema del constante acoso sexual que se vive en las calles marroquíes. "No es ni siquiera una cuestión de igualdad, sino de respeto", sostiene Majdouline. Un respeto que Naji pide a todos los marroquíes. "¿Y si fuera tu hermana? ¿O tu hija?".

domingo, 9 de octubre de 2011

El instituto al que iba a asistir Najwa modificó su reglamento para impedir el uso del 'hiyab'

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente


El centro donde iba a ser trasladada la joven ha cambiado sus normas a última hora para prohibir la utilización del velo islámico. La consejería de Educación de Madrid se plantea legislar para que el próximo año no se permita a los centros modificar su reglamento interno durante el curso.

El consejo escolar del instituto San Juan de la Cruz, centro que se había barajado como primera opción para el traslado de Najwa, la menor que fue apartada de su anterior instituto por llevar velo islámico, se reunió para cambiar el reglamento interno y prohibir la asistencia a clase con la cabeza cubierta, algo que, anteriormente, no establecían sus normas.

La Consejería de Educación  ha anunciado que aprobará una Resolución para que, a partir del próximo curso, los reglamentos internos de todos los centros educativos -en los criterios que afecten a la escolarización- no se puedan modificar durante el curso.

Finalmente la Consejería madrileña ha notificado a la familia de Najwa el traslado a otro centro educativo del mismo municipo madrileño en el que estudiaba.  La Consejería ha estimado que el centro más cercano y que mejor se adapta a los deseos de la familia es el Gerardo Diego.

El instituto Gerardo Diego, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), permite en su reglamento interno de convivencia el uso del pañuelo en las aulas. De hecho, este curso, hay alumnas que asisten a clase regularmente con pañuelo, han añadido las mismas fuentes.

sábado, 8 de octubre de 2011

YO SOY MÍA: UNA HISTORIA DE HIJAB Y MINIFALDA

En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente



Cuentan los periódicos que esta misma semana dos chicas han sido castigadas en España por su forma de vestir. Una de ellas ha sido expulsada de una procesión en Granada por llevar una minifalda que las cofrades mayores consideraron demasiado corta. Posiblemente el argumento nos parece anticuado como poco, propio de personas que viven en un mundo donde la virginidad aún se paga y hay que proteger a la juventud de las tentaciones de la carne.

La segunda ha sido expulsada de un examen en su instituto por llevar hijab. Dice la dirección del centro que tal atuendo puede esconder un dispositivo electrónico para copiar (una chuleta, vamos). Y, por supuesto, siempre con el tema de la liberación de la mujer rondando (que si la chica es española, que si sus padres no la han obligado…)

Por muy variopintas y  folclóricas que sean las explicaciones, ambas noticias se apoyan en la misma base: nuestros cuerpos femeninos (y, por lo tanto, ofensivos) no son nuestros: pertenecen al conjunto, al entorno. Y el entorno es responsable de lo que hagamos con ellos, más incluso que nosotras mismas.

En los tiempos del remilgo el entorno obligaba al recato; en los tiempos de la liberación, el entorno obliga al destape. No hay más. Nuestra libertad se limita a ser lo que los demás quieren que seamos. Cualquier cosa, menos nosotras mismas.

Nunca nadie dijo que la personalidad fuera una cualidad femenina.



Enlaces:


El Mundo: Echan a una niña de una procesión por llevar la falda ‘demasiado corta’

Fuente

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Cual es la diferencia?


Assalamu aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.
Encontré esta foto en el muro de una hermana en facebook. 
Es muy buena la foto, representa cómo ven hoy en día a las monjas y como ven a las musulmanas. 
Claramente la gente cae en un gran error al  pensar de esa manera.

sábado, 1 de octubre de 2011

IMPORTANTE: ENTRADA MODIFICADA

Assalamu aleikum  aleikum wa rahmatullah wa barakatuh.

He modificado esta entrada, es importante  volverla a leer:

EL HIYAB EN EL DNI